Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

viernes, 30 de marzo de 2007

Morricone, un gran compositor innovador


Ennio Morricone (1928) dirige a la Orquesta y Coro de Radio Munich en 2004 con un repertorio integrado exclusivamente por sus composiciones. En el video interpretan “Here’s to you”, fragmento de la banda sonora del filme de Giuliano Montaldo (1971), inicialmente conocido como “Marcha de Sacco y Vanzetti”, al que Joan Baez puso letra y popularizó más allá de lo esperable (Georges Moustaki hizo otra versión en francés muy valorada).

Nominado al Oscar en cinco ocasiones, por Días del cielo (1978), La misión (1986), Los intocables de Elliot Ness (1987), Bugsy (1991) y Malena (2000), sin ser premiado en ningún caso, la Academia le hizo finalmente justicia en su edición 79ª entregándole la estatuilla como premio a toda su carrera.

Ha sido un premio tardío en compensación a un tratamiento injusto y discriminatorio, del que Morricone se dolía, no sólo por la no concesión del Oscar sino también por los cachés reducidos que Hollywood pretendía pagarle en comparación con los que perciben otros colegas estadounidenses y que le llevó a romper su relación con el cine de EE UU.

Partiendo de una formación eminentemente clásica, Morricone ha innovado no sólo la música cinematográfica, sino -lo que es más importante- la propia música, con la introducción de instrumentos étnicos o sintéticos y la originalidad de sus arreglos.

lunes, 26 de marzo de 2007

Lluis Llach dijo adiós




Lluis Llach (7-5-1948) puso oficialmente fin a su densa y brillante carrera artística de 40 años el sábado pasado con un concierto en su localidad natal de Verges (Gerona). Cumplía así el anuncio que recordábamos aquí -no sin incredulidad- el pasado 17 de Febrero (ver La Espiral correspondiente). Seguramente su despedida culminó, como en tantos conciertos, con L’Estaca, canción de libertad e himno generacional que compuso en 1968 -año crucial por tantas razones para una generación- y que ha dado la vuelta al mundo, hasta el punto de ser considerado patrimonio local en muchos lugares.

"No tengo demasiado idea de dónde voy. He vivido siempre como una locomotora, relacionado con la música, y creo que una persona, cuando es un viejo joven, aun tiene la energía para intentar otras aventuras, quizá no tan notorias".

Esto es lo que afirmaba el pasado noviembre, en vísperas de su despedida del Olympia de París. Es comprensible su deseo de tomar distancias de la canción tras haberle dedicado las dos terceras partes de su vida, pero ese “no tengo demasiado idea de dónde voy” deja en cierta medida entreabierta la puerta a la esperanza de un regreso, al menos discográfico.

La creatividad no es algo que pueda guardarse en un cajón y olvidarlo largamente. Cuando Llach habla de “otras aventuras” seguramente apunta a una actividad creativa diferente. De hecho las actuaciones entorpecen con frecuencia la dedicación original del creador: su obra.

Esperemos. Mientras tanto, hasta pronto Lluis.


L'avi Siset em parlava de bon matí al portal
mentre el sol esperàvem i els carros vèiem passar.

Siset, que no veus l'estaca on estem tots lligats?
Si no podem desfer-nos-em mai no podrem caminar!

Si estirem tots, ella caurà
i molt de temps no pot durar,
segur que tomba, tomba, tomba
ben corcada deu ser ja.

Si jo l'estiro fort per aquí
i tu l'estires fort per allà,
segur que tomba, tomba, tomba,
i ens podrem alliberar.

Però, Siset, fa molt temps ja, les mans se'm van escorxant,
i quan la força se me'n va ella és més ampla i més gran.

Ben cert sé que està podrida però és que, Siset, pesa tant,
que a cops la força m'oblida. Torna'm a dir el teu cant:

Si estirem tots, ella caurà…

L'avi Siset ja no diu res, mal vent que se l'emportà,
ell qui sap cap a quin indret i jo a sota el portal.

I mentre passen els nous vailets estiro el coll per cantar
el darrer cant d'en Siset,
el darrer que em va ensenyar.

Si estirem tots, ella caurà…

Traducción:

El abuelo Siset me hablaba al amanecer, en el portal,/ mientras al sol esperábamos y los carros veíamos pasar ./
- ”Siset: ¿No ves la estaca a la que estamos todos atados?/ Si no podemos deshacernos de ella nunca podremos andar”.
- “Si tiramos todos caerá./ y mucho tiempo no puede durar./ Seguro que cae, cae, cae/ bien carcomida debe estar ya./ Si yo tiro fuerte por aquí/ y tú tiras fuerte por allá/ seguro que cae, cae, cae/ y nos podremos liberar.
- “Pero, Siset, ha pasado mucho tiempo ya. Las manos se me están desollando/ y cuando la fuerza se me va ella es más gruesa y más grande.”/
”Bien cierto sé que está podrida. Pero es que, Siset, pesa tanto/ que a veces la fuerza me olvida, vuelve a decirme tu canto”.
(Estribillo)
El abuelo Siset ya no dice nada, se lo llevó un mal viento,/ quién sabe hacia qué lugar y yo sigo bajo el portal./
Y cuando pasan los nuevos jóvenes estiro el cuello para cantar/ el último canto del Siset, el último que me enseñó.
(Estribillo)

miércoles, 21 de marzo de 2007

¿Qué es lo que quiere esta gente?



De madrugada han llamado,
están en el rellano de la escalera.
Cuando la madre les abre
lleva puesta la bata.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

«¿Su hijo se encuentra aquí?»
«Está en su habitación durmiendo.
¿Qué desean de mi hijo?»
El hijo se espabilaba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

La madre sabe bien poco
de todas las esperanzas
de su hijo estudiante,
que tan comprometido estaba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

Hace días que habla poco.
cada noche se agitaba
y un temblor le recorría
temiendo una llamada al alba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

Aún sin despertar del todo
ya oye clara la llamada
y de un vuelo al asfalto,
se tira por la ventana.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

Los que llaman enmudecen,
menos uno, quizás quien manda,
que se asoma a la ventana
mientras la madre gritaba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

De madrugada han llamado,
la ley su hora señala.
el estudiante está muerto,
muerto de una llamada al alba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

Escuché por primera vez esta canción en boca de Elisa Serna y durante años pensé que era suya. La realidad es que el original es catalán, que el autor de la letra fue Lluis Serrahima y María del Mar Bonet puso la música y la primera interpretación.

La canción, que evoca la muerte en enero de 1969 del joven estudiante Enrique Ruano, miembro del Frente de Liberación Popular, cuando se hallaba detenido por la Brigada Político-Social franquista por repartir propaganda, no describe la realidad de los hechos, que nunca llegó a ser esclarecida. Los tres comisarios -inspectores cuando se desarrollaron los hechos- que fueron juzgados en 1997 resultaron absueltos por falta de pruebas.

La tesis oficial sostiene que Ruano se suicidó cuando estaba detenido. Su familia asegura que murió de un disparo cuando se hallaba sentado y esposado. Parte del hueso de una clavícula que probaría la existencia del disparo había sido serrada y nunca apareció.

Cada vez que escucho la canción siento un escalofrío y esta versión de Maria del Mar junto a Quilapayún, cuyos miembros tanto saben de la represión y la persecución política, le añade un componente emocional superlativo.

Más sobre la muerte de Enrique Ruano: http://www.ecn.org/actortura/97/seguipn97.txt

domingo, 18 de marzo de 2007

Aute: nostalgia y erotismo




Miro el instante que ha fijado la fotografía,
ríes con la timidez de quien le avergüenza la risa.

Quince años que sujeto entre mis brazos
al compás del último disco robado.
Nada queda en ese trozo de papel, todo es alquimia;
veo que es la prueba más veraz de que todo es mentira.
Esos rostros ya no llevan nuestros nombres,
son dos máscaras perdidas en la noche,

pero, queda la música...

Siento que ese tiempo que se fue no ha sido nunca nuestro,
como cuando te miro y no logro recordar tu cuerpo.

No eras tú aquella insolencia de latido
que encendía mis deseos más prohibidos.
Creo que tú y yo no somos más que dos desconocidos,
otros, dos extraños que en el tiempo se han hecho asesinos
de esos dos niños de la fotografía
que, abrazados, van bailando por la vida,

pero, queda la música...






Anda, quítate el vestido las flores y las trampas,
ponte la desnuda violencia que recatas
y ven a mis brazos, dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda, deja que descubra los montes de tu mapa,
la concupiscencia secreta de tu alma
y ven a mis brazos, dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda, pídeme que viole las leyes que te encarnan,
que no quede intacto ni un poro en la batalla,
y ven a mis brazos, dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda, dime lo que sientes, no temas si me mata,
que yo sólo entiendo tus labios como espadas,
y ven a mis brazos, dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.


sábado, 10 de marzo de 2007

Por, para y en la libertad



Nadie debe usar el nombre de la libertad en vano. A lo largo de la historia han muerto demasiadas personas por conquistarla o conservarla. Hiere a los demás quien la frivoliza.

En el año 1942, con su patria ocupada por los nazis, Paul Eluard escribió este hermoso poema, titulado precisamente LIBERTAD. En él se basó el italo-argentino Gian Franco Pagliaro para componer la canción que canta en el video Nacha Guevara y que se encendió entre las sombras de una brutal dictadura militar.

En mis cuadernos de escolar,
en mi pupitre, en los árboles,
en la arena y en la nieve
escribo tu nombre.


En las páginas leídas,
en las páginas vírgenes,
en la piedra, la sangre y las cenizas
escribo tu nombre.


En las imágenes doradas,
en las armas del soldado,
en la corona de los reyes
escribo tu nombre.


En la selva y el desierto,
en los nidos, en las emboscadas,
en el eco de mi infancia
escribo tu nombre.


En las maravillas nocturnas,
en el pan blanco cotidiano,
en las estaciones enamoradas
escribo tu nombre.


En mis trapos azules,
en el estanque de sol enmohecido,
en el lago de viviente lunas
escribo tu nombre.


En los campos, en el horizonte,
en las alas de los pájaros,
en el molino de las sombras
escribo tu nombre.


En cada suspiro de la aurora,
en el mar, en los barcos,
en la montaña desafiante
escribo tu nombre.


En la espuma de las nubes,
en el sudor de las tempestades,
en la lluvia menuda y fatigante,
escribo tu nombre.


En las formas resplandecientes,
en las campanas de colores,
en la verdad física
escribo tu nombre.


En los senderos despiertos,
en los caminos desplegados,
en las plazas desbordantes
escribo tu nombre.


En la lámpara que se enciende,
en la lámpara que se extingue,
en la casa de mis hermanos
escribo tu nombre.


En el fruto en dos cortado,
en el espejo de mi cuarto,
en la concha vacía de mi lecho
escribo tu nombre.


En mi perro glotón y tierno,
en sus orejas levantadas,
en su patita coja
escribo tu nombre.


En el quicio de mi puerta,
en los objetos familiares,
en la llama de fuego bendecida
escribo tu nombre.


En la carne que me es dada,
en la frente de mis amigos,
en cada mano que se tiende
escribo tu nombre.


En la vitrina de las sorpresas,
en los labios displicentes,
más allá del silencio
escribo tu nombre.


En mis refugios destruidos,
en mis faros sin luz,
en el muro de mi tedio
escribo tu nombre.


En la ausencia sin deseo,
en la soledad desnuda,
en las escalinatas de la muerte
escribo tu nombre.


En la salud reencontrada,
en el riesgo desaparecido,
en la esperanza sin recuerdo
escribo tu nombre.


Y por el poder de una palabra
vuelvo a vivir.
Nací para conocerte,
para cantarte,
Libertad.

domingo, 4 de marzo de 2007

Tres años ya sin Claude Nougaro

Hoy hace tres años que murió Claude Nougaro (1929-2004), cantante francés casi totalmente desconocido entre nosotros gracias al cortocircuito realizado por las grandes multinacionales entre las músicas de los diversos países europeos, singularmente el triángulo Francia-España-Italia, bien comunicado hasta entonces (años 70).

Nougaro vivió en la música desde su infancia, pues no en vano era hijo del primer barítono de la Opera de París y de una pianista italiana. Pese a los precedentes familiares clásicos, fue el jazz el que, desde los catorce años, le ganó el corazón. Él decía ser blanco de piel, pero negro por dentro.

El jazz, el blues, la bossa nova y la música africana fueron estaciones fecundas de su larga singladura artística, que se extiende desde el año 54 hasta poco antes de su muerte. Estupendo letrista, un par de sus textos fueron cantados por Edith Piaf e hizo canciones, con música incluida, para otros artistas. Sólo en 1967 se decidió a grabar y el éxito ya no le abandonó. Hoy es uno de los grandes nombres de la música francesa.

Aquí tenéis tres canciones, una por cada año transcurrido desde su desaparición. Si os gusta lo que oís, ya sabéis: Internet es grande. Y corred la voz.







sábado, 3 de marzo de 2007

Sabina: ¿Quién me ha robado el mes de abril?




Un poco de música para relajarse frente a tanta gratuita crispación.

Hubo un tiempo en el que Joaquín Sabina tenía una voz limpia. Hubo un tiempo en el que compuso esta hermosa canción sobre la soledad y el fracaso:

En la posada del fracaso
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón.
Y cuando por la calle
pasa la vida como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del bolsillo
y grita:
"¿Quien me ha robado el mes de abril?
Pero, ¿cómo pudo sucederme a mí?
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón."

La chica de BUP casi todas
las asignaturas suspendió
el curso que preñada
aquel chaval la dejó.
Y cuando en la pizarra
pasa lista el profe de latín,
lágrimas de desamor
ruedan por la página de un bloc
y en él escribe:
"¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
Pero, ¿Qúién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón."

El marido de mi madre
en el último tren se largó
con una peluquera
veinte años menor.
Y cuando exhiben esas risas
de Instamatic en París,
derrotada en el sillón,
se marchita viendo Falcon Crest
mi vieja
y piensa:
"¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
Pero, ¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón..."

No te dejes robar el mes de abril. Ni ningún otro. Ni nada.