Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

martes, 28 de agosto de 2007

Luz, más Luz...

El pasado día 9 Luz Casal renovó contrato con EMI-Capitol, confirmando así su retorno a la actividad tras la pausa obligada que supuso el tratamiento del cáncer de mama que padecía. Se cumplen este año 25 del lanzamiento de su primer disco y, a estas alturas de su carrera, Luz Casal es una figura consolidada, uno de los valores más firmes de la música española.

Quien debutó en los escenarios como extraoficial reina del rock español, telonera de Miguel Ríos y de grupos cañeros, es ahora -sin que haya abandonado de modo definitivo las canciones ‘marchosas’- una de las mejores expresiones de la balada en castellano. Temas como el bolero ‘Piensa en mi’ o ‘Negra sombra’, el poema musicado de Rosalía de Castro, han sacado de ella lo mejor, nos la han redescubierto y redefinido como una fuente de sensibilidad hasta no hace mucho inexplorada.

Nacida en Galicia y crecida en Asturias, Luz posée una voz y un sentimiento que envuelve los temas lentos y sentimentales como en una norteña y melancólica neblina. No es sorprendente que haya logrado vender en Francia nada menos que 400.000 discos o que sea una de las figuras de la música española más apreciadas en Portugal.

Su proyección internacional es cada vez mayor y más firme y algo debe tener que ver en ello su colaboración con Pedro Almodóvar, ese Rey Midas del cine español cuyos filmes son objeto de expectación y admiración internacional.

Esto es un “hola, bienvenida de nuevo, enhorabuena” para esta artista cuyo próximo disco es esperado con ansiedad por sus numerosos admiradores.

Y aquí van los dos temas a los que había aludido y de propina…¡Ritmo!:





viernes, 17 de agosto de 2007

Muere Max Roach, revolucionario del jazz

A los 83 años de edad ha muerto Max Roach, uno de los nombres mayores del jazz, esa música que sobrevive precisamente gracias al talento y el genio de músicos apasionados y brillantes como este batería.

Autodidacta, heterodoxo, experimentador libérrimo, Max Roach redescubrió en cierta medida la batería, ese conjunto de instrumentos de percusión que exige el uso intensivo de las cuatro extremidades y precisamente tuvo su origen en el jazz. Buena parte de la historia del jazz desde los años 40 se entremezcla con la biografía de este hombre, nacido sin duda para coprotagonizar la gran revolución musical que supuso el ‘bebop’.

Os dejo un par de videos de solos y una apabullante demostración con el hi-hat, que por estas tierras llamamos charles o chaston, imagino que por apócope o corrupción del término ‘charleston’. Lamentablemente, hoy no tengo más tiempo para poder extenderme sobre la figura de este gran músico, esposo de otra de las figuras musicales más extraordinarias, la cantante Abbey Lincoln, que le sobrevive.






jueves, 16 de agosto de 2007

Un año sin Hilario Camacho



Hoy hace un año que, a los 58 de edad, el cantautor madrileño Hilario Camacho tomó su vida y nos dejó. No hay detalles de cómo ni por qué, ni son precisos. La noticia escueta de la agencia EFE daba cuenta de que había sido hallado muerto en su casa y de que había dejado una carta denunciando que el mundo de la música está lleno de estafadores.

Los escasos amigos y compañeros que se dieron cita en el tanatorio para despedirle en un día del desierto agosto madrileño se mostraron golpeados por la sorpresa y la tristeza y describieron a un Hilario Camacho melancólico, depresivo y frustrado. El más sorprendido de todos pareció el productor del disco que acababa de grabar, Alain Milhaud, que habló de un Hilario ilusionado, que había estado ensayando con normalidad su actuación para la presentación del disco.

Sin embargo, fue el propio Milhaud quien -sin duda de modo involuntario- aportó una clave importante para ilustrar el porqué de la denuncia que contenía la carta de despedida del difunto. Queriendo ilustrar y subrayar la ilusión y energía que, según él, Hilario Camacho había puesto en la grabación de su último disco, inédito en la fecha de su fallecimiento, dijo que había grabado los quince temas del disco en una sola sesión.

Lo que Milhaud describió como “un record” es pura y simplemente un despropósito y cabe preguntarse hasta qué punto no fue ese ‘tour de force’, seguramente no deseado por el artista, lo que, metafóricamente, le mató.

El disco, un recopilatorio ideado precisamente por Milhaud, que aparentemente se hallaba jubilado, y que contenía dos canciones nuevas, fue financiado por la Fundación Autor, de la SGAE. ¿Tan escaso era el presupuesto como para ahorrar de modo tan drástico los gastos en el estudio o a alguien se le quedó entre los dedos parte sustancial de lo presupuestado?

Sí, el mundo de la música está lleno de estafadores , de ratas de alcantarilla incapaces de ver en un autor, un cantante o una canción otra cosa que un producto a vender.

Sí, el éxito no depende tanto de la calidad como del marketing.

Sí, las casas discográficas pagan a las radiofórmulas cantidades fabulosas de dinero para que programen de modo continuo los ‘productos’ que han decidido promocionar.

Sí, una canción, un cantante o un autor son cosas de usar y tirar en estos días.

Jugando a ganar por última vez, a los 58 años, Hilario Camacho sabía que había vuelto a perder en el juego cruel al que había dedicado toda su vida. Solo, defraudado y deprimido, decidió apagar su vida tal día como hoy. Nadie pareció haber percibido los mudos gritos de auxilio que profirió durante años.


Hace tiempo era un niño
buen cazador de nubes
y es que al cielo subía
por sumas de escaleras,
trepando por la hierba de luz
del arcoiris
o por los hilos de sol
de mis cometas.

Ahora quiero volar,
sé que antes del silencio,
antes del bien y el mal,
del cruel y del tirano
pasaba por el mundo
sobre ángeles y cosas.
Un hombre libre
con alas en las manos.

Ahora vuelvo a volar,
tengo unas alas blancas
con que abrazar el aire,
rasgar el horizonte,
llegar hasta ciudades
lejanas como sueños
y enseñarles a todos
que es posible la vida,
que es posible la vida,
que es posible la vida,
que es posible la vida.

Suben a mi ventana
gritos alucinados
chirridos de sirena
arañándome entero
y gritos de 'estás loco,
volar es para pájaros',
pero extiendo mis alas,
miro hacia el cielo y salto.

Miro hacia el cielo y salto,
miro hacia el cielo y salto,
miro hacia el cielo y salto,
miro hacia el suelo y caigo.

‘Volar es para pájaros’ es una hermosa canción -no un producto- fruto de la colaboración entre Hilario Camacho y Pablo Guerrero, otro ilustre ignorado por el mercado. La interpretan los hermanos Joaquín y Héctor Lera, pertenecientes también a la inmensa lista de los injustamente marginados por el mercado de usar y tirar. La actuación se produjo en el homenaje dedicado a Hilario Camacho dos meses después de su muerte.

Miro hacia el suelo y caigo, concluye la canción. Como una premonición.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Silvio, único (y V): Vivir sin tener precio




Para no hacer de mi icono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme un lugar en su Parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares,
me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
me vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda...
Yo no sé lo que es el destino
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda mas que diestro,
yo quiero hacer un congreso de lo unido,
yo quiero rezar a fondo un 'Hijonuestro'.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
más yo partiré soñando travesuras,
acaso multiplicar panes y peces.
Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios que será divino.
Yo me muero como viví.

Dicen que me arrastrarán por sobre rocas,
cuando la Revolución se venga abajo,
que machacarán mis manos y mi boca
y me arrancarán los ojos y el badajo.
Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio,
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio.
Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios que será divino.
Yo me muero como viví.

El disco titulado simplemente 'Silvio', de 1992, significa una ruptura radical con la línea predominantemente introspectiva, íntima, personal, lírica, que el cantautor había seguido en los años precedentes. El mundo que le rodea está, aparentemente, cayéndose a pedazos en esos momentos, en coincidencia con el derrumbe de la Unión Soviética, en cuyos brazos se arrojó Cuba para eludir el cerco, el boicot, el embargo, las mil formas de acoso permanente a que le sometiío Estados Unidos tras el triunfo de la revolución castrista.

Es en ese contexto crítico, en medio de la tentación derrotista y de un aumento considerable de la presión sobre su país y su propia persona, cuando Silvio Rodríguez escribe esta canción. En ella no deja lugar a dudas respecto a su posición. Como en un testamento anticipado, asegura y repite: "Yo me muero como viví". Frente a la invitación a desertar, a arrepentirse, a indefinirse, el artista se 'redefine' con absoluta claridad, sin temor a las consecuencias, que algunos imaginan inminentes.

Frente al convite 'a tanta mierda' que se le plantea él defiende "la necedad de asumir al enemigo", "la necedad de vivir sin tener precio". Donde dice irónicamente 'necedad' léase 'necesidad'. Es una necesidad moral, ética y existencial la que Silvio Rodríguez siente y expresa en esta canción: la de permanecer junto a los suyos, que no son tanto unos responsables políticos o un determinado régimen como un pueblo, el de Cuba, que quiere un destino sin las interferencias, ni las servidumbres pretéritas; sin las diferencias hirientes entre la opulencia del palacio y las carencias dramáticas del bohío.

He aquí otra de las grandes razones por las que Silvio Rodríguez es único. Como tantos artistas cubanos, entre los que se incluyen miembros de la orquesta 'Irakere', que tantas veces le acompañó, pudo elegir un exilio dorado, entre mimos, halagos, comodidades y éxitos. No lo ha hecho poroque sabe cuál es su lugar. Sus viajes le han permitido, entre otras cosas, constatar las realidades exteriores a su acosada y paupérrima isla. Conoce los 'logros' de las 'democracias' caribeñas, centroamericanas y latinoamericanas en las que se pretende inscribir a su país una vez 'liberado'. Elige y sabe por qué lo hace. Sabe de qué lado está.

Incluso aquellos que odian lo que representa le deben un respeto. El que merece toda persona que ha elegido serlo por encima de consideraciones egoístas y del miedo al futuro que a tantos paraliza o rinde.

martes, 14 de agosto de 2007

Silvio, único (IV)



Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte (1),
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura (2).
Si no creyera en la balanza,
en la razón del equilibrio,
si no creyera en el delirio,
si no creyera en la esperanza.
Si no creyera en lo que agencio,
si no creyera en mi camino,
si no creyera en mi sonido,
si no creyera en mi silencio.

¿Qué cosa fuera?
¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?
Un amasijo hecho de cuerdas y tendones,
un revoltijo de carne con madera,
un instrumento sin mejores resplandores
que lucecitas montadas para escena.
¿Qué cosa fuera, corazon, qué cosa fuera?
¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?
¿Qué cosa fuera, corazon, qué cosa fuera?
¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?

Si no creyera en lo mas duro,
si no creyera en el deseo,
si no creyera en lo que creo,
si no creyera en algo puro.
Si no creyera en cada herida,
si no creyera en la que ronde,
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida.
Si no creyera en quien me escucha,
si no creyera en lo que duele,
si no creyera en lo que quede,
si no creyera en lo que lucha.

¿Qué cosa fuera?
¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?
Un testaferro del traidor de los aplausos,
un servidor de pasado en copa nueva,
un eternizador de dioses del ocaso,
júbilo hervido con trapo y lentejuela
¿Qué cosa fuera, corazon, qué cosa fuera?
¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?
¿Qué cosa fuera, corazon, qué cosa fuera?
¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?

(1) Pájaro nativo de América del Norte, capaz de reproducir el canto de otros pájaros y los sonidos de otros animales e incluso de máquinas.
(2) Miedo.

lunes, 13 de agosto de 2007

Silvio, único (III)



Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
Quién fuera Alí Babá
Quién fuera el mítico Simbad
Quién fuera un poderoso sortilegio
Quién fuera encantador

Estoy buscando una escafandra,
al pie del mar de los delirios.
Quién fuera Jacques Cousteau
Quién fuera Nemo el capitán
Quién fuera el batiscafo de tu abismo
Quién fuera explorador

Corazón con muros,
corazón oscuro,
corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón en fuga,
herido de dudas de amor.

Estoy buscando melodía
para tener cómo llamarte.
Quién fuera ruiseñor
Quién fuera Lennon y McCartney,
Sindo Garay (1), Violeta (2), Chico Buarque
Quién fuera tu trovador

Corazón oscuro,
corazón con muros
corazón que se esconde,
corazón que está donde,
corazón en fuga,
herido de dudas de amor.

(1) Sobre Sindo Garay
(2) Violeta Parra

domingo, 12 de agosto de 2007

Silvio, único (II)


Óleo de mujer con sombrero

Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.


sábado, 11 de agosto de 2007

Silvio, único (I)




No sé precisar con exactitud cuándo, pero fue en la segunda mitad de los 70 cuando alguien me habló en términos muy elogiosos de Silvio Rodríguez y se ofreció a grabarme una cinta con una recopilación de sus temas. Fue un deslumbramiento. Nunca había oído a nadie ni parecido.

Durante meses aquellas canciones fueron el leitmotiv de muchos de mis momentos de ocio y la voz, la guitarra y las letras de Silvio se me hicieron extraordinariamente familiares. Luego, sus discos me han acompañado muy a menudo. Unos me gustaron más, otros menos, alguno nada, tal vez porque yo le había situado a tal altura (o él la había alcanzado) que no era fácilmente repetible la intensidad y la originalidad de ciertas cimas.

No por ello ha dejado de ser extraordinario. Aquí y allá, en sus discos más recientes, surge la chispa de la genialidad, el brillo de la metáfora, la verdad imprescindible en la expresión. Y aún hoy, cuando tantos han tratado de emularle, sigue siendo único, inimitable, magistral.

Por eso inicio hoy este pequeño homenaje a lo largo del cual irán apareciendo algunas de las canciones emblemáticas del cantautor cubano que revolucionó la canción de autor. Lamentablemente sólo estarán aquí, de entre todas las que me gustan, aquellas cuyos vídeos están en Youtube y tienen una imagen y un sonido aceptables.

La que hoy suena tiene por título "La familia, la propiedad privada y el amor", acaso más propio para una ensayo sociológico, pero adecuado para situar en su marco real esta historia de amor imposible por razones ajenas a los sentimientos de sus protagonistas.

El derrumbe de un sueño,
algo hallado pasando
resultabas ser tú.
Una esponja sin dueño,
un silbido buscando
resultaba ser yo

Cuando se hallan dos balas
sobre un campo de guerra
algo debe ocurrir
que prediga el amor.
De cabeza hacia el suelo
una nube vendrá
o estampidas de tiempo
los ojos tendrán.

Fue preciso algo siempre
y no fue porque tú
tenías lazos blancos en la piel.
Tú tenías precio puesto desde ayer
Tú valías cuatro cuños de la ley
Tú, sentada sobre el miedo
de correr

Una buena muchacha
de casa decente no puede salir.
¿Qué diría la gente
el domingo en la misa
si saben de ti?
¿Qué dirían los amigos,
los viejos vecinos
que vienen aquí?
¿Qué dirían las ventanas,
tu madre y su hermana
y todos los siglos
de colonialismo español
que no en balde
te han hecho cobarde?
¿Qué diría Dios
si amas sin la Iglesia
y sin la ley?
Dios, a quien ya te entregaste en comunión
Dios, que hace eternas las almas de los niños
que destrozarán las bombas y el napalm.

El derrumbe de un sueño,
algo hallado pasando
resultaba ser yo.
Una esponja sin dueño,
un silbido buscando
resultabas ser tú.

Busca amor con anillos
y papeles firmados
y cuando dejes de amar
ten presentes los hijos,
no dejes tu esposo
ni una buena casa
y si no se resisten,
serruchen los bienes
que tienes derecho también
porque tú
tenías lazos blancos en la piel.
Tú tenías precio puesto desde ayer
Tú valías cuatro cuños de la ley
Tú, sentada sobre el miedo
de correr.