Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

domingo, 25 de febrero de 2007

José Alfredo Jiménez: Vida y canción unidas



No vale nada la vida,
la vida no vale nada.
Comienza siempre llorando
y así llorando se acaba.
(De “Camino de Guanajuato”)

Las canciones de José Alfredo Jiménez (1923-1973) están llenas de alcohol, amores, desamores, rencores amorosos… Están llenas de su vida, de su verdad. Bebedor implacable, enamoradizo sistemático, polígamo impune, sus versos sencillos y sentidos nacían siempre de sus experiencias y vivencias. Algunos de los que le conocían sabían asociar una canción determinada con una mujer concreta y con una concreta circunstancia de su relación.

Tal vez porque están preñadas de sinceridad, muchas de sus canciones le han sobrevivido en la voz de muy diversos intérpretes y forman parte esencial del patrimonio de la música popular de México. Hoy es un cantante y autor de culto dentro y fuera de su país y se ha convertido, por excelencia, en la voz de México.

Biografía.
Algunas de sus letras.

jueves, 22 de febrero de 2007

Aznavour, la vejez fecunda



Nota: El video que aquí figuraba anteriormente ha sido retirado por Youtube en consideración a lo que se denomina "violación de las condiciones de uso", lo que quiere decir que quien detenta los derechos ha exigido su retirada. Es la tercera vez que esto ocurre con Aznavou. Quizás algún día entenderán todos esos avariciosos que nadie obtiene lucro alguno con estos pequeños videos que carecen de la suficiente calidad de imagen y de sonido y, sin embargo, contribuyen a mantener viva y a extender la memoria de ciertos artistas que seguramente no tendrían nada que objetar a su uso.

Mientras tanto, nos veremos forzados a hacer lo que yo hago hoy (2-2-2008): elegir otro video. En este caso, Aznavour se pone en la piel de un hombre que, a lo largo de los años, va de prisión en prisión, de celda en celda, condenado por un delito de opinión, cuya existencia todavía sostienen muchos países en el mundo.


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A punto de cumplir 83 años, Charles Aznavour (N. 22 de mayo de 1924) dice adiós a la escena. Así lo admite, sin especial énfasis ni convicción, en la entrevista a página completa que le dedicó Le Monde el pasado día 20.

“Aznavour, el más grande de los crooners”, titula el diario, introduciendo al cantante-compositor en un palmarés en el que figuran como principales estrellas Frank Sinatra o Bing Crosby, pese a que ambos rechazaban ser clasificados en esa categoría (cantante romántico o sentimental). Aznavour es, en efecto, en mayor medida que ellos el crooner por excelencia. Centenares de canciones de amor, nostalgias y lamentos así lo atestiguan.

Shahnour Varinag Aznavourian, devenido Charles Aznavour por razones obvias de comercialidad, nació en París, hijo de artistas de origen armenio escapados de las masacres de las que su pueblo era víctima a manos de los turcos. La suerte le visitó cuando conoció a la impar Edith Piaf, figura crucial para tantos artistas (Yves Montand y Georges Moustaki entre ellos), quien tras oirle cantar se lo llevó de gira a Estados Unidos.

Piaf fue, junto a Maurice Chevalier y Charles Trenet, una de las grandes influencias artísticas para el pequeño Aznavour; pequeño de talla (el sarcástico Jacques Brel decía que era el único hombre del mundo que podía ponerse completamente de pie dentro de su limusina), que no de genio ni de personalidad.

Es sin duda el cantante y compositor francés que mayor éxito internacional ha alcanzado. Y no es ajeno a ello el hecho de que es capaz de cantar de modo perfectamente inteligible en seis idiomas (francés, inglés, español, italiano, ruso y alemán) y que ha grabado en todos esos idiomas. Pero la clave de su éxito extraordinario, por el que nadie habría apostado en base a su aspecto y a su voz velada y discreta, es su capacidad para crear melodías y letras que llegan al corazón y se pegan al oído.

Tal vez su sentimentalidad no es demasiado apreciada en estos tiempos, pero muchas de sus canciones quedarán en el recuerdo de varias generaciones en buena parte del mundo y algunas de ellas se han convertido en estándares (Venecia sin ti, La Bohéme, Formi formidable, Et pourtant…) que volverán una y otra vez a nosotros a lo largo de los años en otras voces.

Su último disco, ‘Colore ma vie’ (Colorea mi vida), que ve la luz precisamente en estos días, tiene inspiración latina y cuenta con la señalada colaboración del pianista cubano Chucho Valdés, referente ineludible del latin-jazz.

Curiosa evolución la del último Aznavour, que grabó en Cuba durante casi un mes. No sólo hay en su disco un nuevo estilo, sino también una toma de conciencia en temas ecológicos o políticos que hasta ahora le eran casi totalmente ajenos.

sábado, 17 de febrero de 2007

Lluis Llach: I si canto trist




Lluis Llach (Gerona, 1948) está -si cumple su palabra, que ojalá no- a punto de retirarse, pero antes de hacerlo ha tenido oportunidad de hacer un ajuste de cuentas con el oscuro pasado del que todos venimos, incluso quienes nacieron después de 1975.

En 1974 publica su disco “I si canto trist”, cuyo tema central, el que le da título, está secretamente dedicado a Salvador Puig Antich, joven anarquista catalán ejecutado por el régimen fascista, condenado a muerte por un tribunal militar ansioso de venganza tras el asesinato de Carrero Blanco por ETA.

La canción de Llach se ha integrado en la banda sonora de la película ‘Salvador', centrada en aquel caso, y el vídeo corresponde a la Gala de Amnistía Internacional que fue transmitida por La Sexta el pasado doce de diciembre de 2006. Estremecedora canción.

Letra en castellano de “I si canto trist”:

Yo no amo el miedo, ni lo quiero para el mañana,
no lo quiero para hoy, ni tampoco como recuerdo;
me gusta la sonrisa
de un niño junto al mar
y
sus ojos como un ramo de ilusiones estallando.

Y si canto triste
es porque no puedo
borrar el miedo
de mis pobres ojos.

Yo no amo la muerte
ni su paso tan helado,
no la quiero para hoy, ni tampoco como recuerdo;
que me gusta el latir de ese corazón que, luchando,
da vida a la muerte a la que lo han condenado.

Y si canto triste
es porque no puedo
borrar el miedo
de mis pobres ojos.

Yo no amo mi canto, porque sé que han callado
tantas bocas, tantos clamores, diciendo la verdad;
que yo amo el canto de la gente de la calle
con la fuerza de las palabras
enraizadas en la razón.

Y si canto triste
es porque no puedo
borrar el miedo
de mis pobres ojos.

lunes, 12 de febrero de 2007

Dixie Chicks: La dulce revancha



Las Dixie Chicks han hecho una prolongada y desagradable travesía del desierto hasta lograr los cinco premios Grammy con que, en cierta manera, la Academia de Artes y Ciencias Discográficas intenta desagraviar al grupo femenino texano por el boicot al que se le sometió tras aludir en términos despectivos al presidente Bush.

Sucedió en 2003, en vísperas de la invasión de Irak, durante una actuación en Londres. La efervescencia contra la guerra que el grupo había constatado en Europa llevó a la cantante solista, Natalia Maines a dirigirse al público para expresar su vergüenza por el hecho de que el presidente de Estados Unidos fuera, como ellas, de Texas.

La inflación de fanático patrioterismo que respondió en Estados Unidos a tales declaraciones fue de una desproporción inédita. Las canciones del grupo fueron prohibidas en numerosas emisoras e incluso se registró el despido de algunos disc jockeys que ignoraron las consignas. Ríos de tinta sectaria corrieron para ‘crucificar’ a las réprobas y, en el río revuelto del oportunismo, incluso se realizó un documental titulado Dixie Chics shut up and sing (Dixie Chics callaos y cantad) al que alguna crítica cinematográfica sicaria llegó a premiar. Ni siquiera faltaron amenazas de muerte.

Su revancha en los Grammy, con los cinco galardones para su disco ‘Taking the long way’ (Tomando el camino largo), se expresa en la canción premiada por la Mejor Interpretación Vocal: ‘Not ready to make nice’ (No estoy lista para hacerme agradable):

Forgive, sounds good.
Forget, I'm not sure I could.
They say time heals everything,
But I'm still waiting

I'm through, with doubt,
There's nothing left for me to figure out,
I've paid a price, and i'll keep paying

I'm not ready to make nice,
I'm not ready to back down,
I'm still mad as hell
And I don't have time
To go round and round and round
It's too late to make it right
I probably wouldn't if I could
Cause I'm mad as hell
Can't bring myself to do what it is
You think I should

I know you said
Why can't you just get over it,
It turned my whole world around
and i kind of like it

I made by bed, and I sleep like a baby,
With no regrets and I don't mind saying,
It's a sad sad story
That a mother will teach her daughter
that she ought to hate a perfect stranger.
And how in the world
Can the words that I said
Send somebody so over the edge
That they'd write me a letter
Saying that I better shut up and sing
Or my life will be over

I'm not ready… (etc.)

domingo, 11 de febrero de 2007

Bola Sete, un genio de la guitarra




Bola Sete (1923-1987) fue uno de los mejores guitarristas de la historia del jazz y, según Carlos Santana, tan significativo para la historia de la ejecución del instrumento como Andrés Segovia o Jimi Hendrix. Nacido en Rio de Janeiro y formado en los ritmos de su país, de los que siempre guardó el sabor, se trasladó a Estados Unidos para poder desarrollar la música que más le gustaba. Fue un tipo con sentido del humor, hasta el punto de cambiar su nombre, Djalma de Andrade por ’Bola Siete’, la única de color negro en el billar.

Aunque el sonido de la filmación no es precisamente brillante aquí puede apreciarse la brillantez y maestría de este brasileño que pasó de la samba al jazz antes de que en su tierra descubrieran el punto de unión que significó la bossa nova.

sábado, 10 de febrero de 2007

Maxime Le Forestier, uno de los sucesores




Maxime Le Forestier es un cantautor francés de la generación inmediatamente posterior a la de los 'clásicos' (la triada Brel, Brassens, Ferré) y, lógicamente, se le nota. Aunque su vocación nace del deslumbramiento por el segundo de los 'grandes', al que rinde periódicamente homenaje, ya se detecta en su estilo el 'contagio' de la música anglosajona, que empieza a imponerse en Francia a partir de mediados los 60.

En su caso esa influencia es más comprensible que en la mayoría, ya que Maxime nace en una familia anglófona. Su padre es inglés, aunque de origen normando, y su madre dominaba esa lengua igualmente.

Estamos ante una de las figuras más queridas y admiradas de la canción de autor francófona. Sencillo, humano, humanista y contestatario, Le Forestier nunca defrauda y ha sabido lograr que varias generaciones sigan y degusten su creaciones.

En esta canción -tal vez su mayor éxito- evoca las vivencias de su estancia en San Francisco, a donde se trasladó en 1970 para disfrutar de la bohemia hippy que desde la ciudad californiana extendió a todo el mundo su filosofía idealista, su utopía libertaria nimbada de hedonismo y trufada con las alucinaciones coloristas del LSD.

Por cierto (casi lo olvido), Maxime Le Forestier ha cumplido hoy 58 años. Y en plena forma. Felicidades.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Juliette Gréco: 80 años

Gréco tiene miliones en la voz, millones de poemas.
Jean-Paul Sartre

Hoy cumple 80 años Juliette Gréco, un monumento vivo de la mejor canción francesa. La suya ha sido una larga, densa e intensa carera artística en la música, el cine y el teatro desde que, casi adolescente, se convirtiera en la niña mimada de la intelectualidad parisina de la posguerra, hasta el punto de ser conocida como ‘la musa del existencialismo’.
En la proximidad de escritores de la talla de Sartre, Camus, Mauriac, Queneau o Lafforgue la natural inclinación artística de la joven encontró un referente imprescindible de exigencia intelectual y artística para la elección de las canciones a interpretar que ha sido clave en su dilatada y ejemplar trayectoria. Fue precisamente Sartre quien, paternalmente, le indicó algunos poemas que podría cantar y la encaminó hacia el compositor ideal para hacerlo: Joseph Kosma.



El fino olfato que generó la dama de negro (un vestido largo y sobrio de ese color ha sido siempre su ‘uniforme’ de combate en los escenarios) le ha conducido siempre a seleccionar aquello que realmente brillaba con luz propia y original entre la vulgaridad en la que siempre ha sido generosa la canción popular. A los poemas musicados no tardaron en relevarlos las canciones de poetas-músicos, señaladamente Jacques Brel, Boris Vian, Leo Ferré o Serge Gainsbourg.
Con su criterio poético y su espíritu libertario la ya octogenaria gran dama de la canción francesa ha construido un repertorio ejemplar. Sólido, bello, sensible, sensual. Un repertorio Gréco. Porque no hay nadie igual ni comparable a ella.
En 2003, a los 77 años, la artista, que había frenado su ritmo tras sufrir un infarto sobre el escenario en mayo de 2001, presentó un disco (*), coherente con su trayectoria, en el que introducía catorce canciones firmadas por algunos de los más recientes herederos de la mejor canción francesa como Benjamín Biolay o Miossec. En él sigue estando la mejor Gréco, la que ‘dice’ la canción como nadie.



El título de ese disco es también un homenaje a un ‘rara avis’ de la canción francesa, Gérard Manset, de quien reproduce parte de un poema que reza “Aimez-vous les uns les autres ou bien disparaissez” (“amaos los unos a los otros o desapareced”). En declaraciones a ‘L’Humanité’ con ocasión de la presentación de ese disco en el Olympia Juliette justificó así la elección de tal título:
“Si no hay amor, respeto, sorpresa, maravillamiento, no hay nada en absoluto. Estamos haciendo una generación de gente que no se ven más que en el espejo. No miran a su alrededor. Están cada vez más solos, son cada vez más desconfiados, cada vez más inquietos. No desesperados, pero sin esperanza, lo que les conduce a convertirse en desesperados cualquier día. Yo estoy inquieta por ese mundo. Mi hija pequeña tiene la intención de tener un niño. Yo me pregunto qué mundo encontrará esa criatura.”
¿Cómo no compartir esa inquietud a la vista del signo oscuro de los tiempos?
Bon anniversaire, Juliette.



(*) En diciembre de 2006 ha publicado un nuevo disco, ‘Le temps d’une chanson’, esta vez con los clásicos ineludibles de la canción francesa.

lunes, 5 de febrero de 2007

Yasmin Levy, entre Sefarad y Oriente


Descubrí a Yasmin Levy a través del canal 'Mezzo' y hube de esperar a que aparecieran en pantalla los créditos de la canción (precisamente la que aquí interpreta) para salir de mi error. Antes de eso pensaba que la música española contaba con una nueva gran voz y que por alguna extraña y casi intolerable razón la habían descubierto precisamente los franceses. Su nombre, sin embargo, no dejaba lugar a dudas.

Yasmin nació en el barrio Bakaa de Jersusalén hace 31 años. Pero no está tan lejos de ser española. Sus orígenes son sefardíes y su padre, Isaac Levy, nacido en Turquía, fue un importante investigador, recopilador e intérprete de las romansas y kantigas en ladino (la lengua sefardí) de las que las familias judeoespañolas expulsadas en 1492 hicieron su particular y bellísima seña de identidad y testimonio de nostalgia a lo largo de los siglos posteriores.

Era inevitable que, de algún modo, Yasmin 'descubriera' finalmente el flamenco como vía de expresión para su voz extraordinaria y su gusto por la fusión de referencias, sabores y texturas variadas. Ya en su primer disco ('Romance and Yasmin') provocó el disgusto de los puristas al introducir el oud (laud) árabe y las cuerdas clásicas en su repaso a la música sefardí. Sonaba extraño y provocador a los oídos 'ortodoxos' la fusión que ya se apuntaba entre la dulce melodía sefardí, los melismas arábigos y la energía telúrica del flamenco.

En 2002, una beca de la Fundación de Arte Flamenco Cristina Herren hizo posible el encuentro de Yasmin con la música que llevaba en su interior, en las profundas raíces ibéricas de sus ancestros. De su inmersión en la vivencia de España y del flamenco nace, sin duda, la música y las letras de su disco más reciente (2005), 'La judería', a la que pertenece el tema que canta en el vídeo.

Esto es arte. Así que a disfrutarlo. Que nadie os amargue la vida con banderas, banderías y politiquerías fétidas. Tenemos una sola vida. Tenemos un solo mundo.

sábado, 3 de febrero de 2007

Silencio, canta Dayna Kurtz



Dayna Kurtz es más apreciada en Europa que en su propio país, Estados Unidos, pese a que sus méritos como letrista fueron reconocidos durante tres años consecutivos (1996, 1997, 1998) por la Asociación Nacional de Letristas estadounidense. Con el simple acompañamiento de su guitarra (y más aún con su grupo), su gran voz y su evidente personalidad sumergen inmediatamente en su mundo a quienes la escuchan.

Tal vez porque su estilo es exclusivamente suyo, por su deliberada ausencia de concesiones a lo fácil y por su empeño en la calidad y la verdad artística, Dayna, que lo tiene todo para ello, no es una estrella rutilante del panorama musical. Es mucho más. Sus canciones contienen poesía, su voz transmite sinceridad, su música se nutre de profundas raíces, entrecruzada de folk, blues y jazz.

Perdón por no traducir la letra. No tengo tiempo. “Another black feather” (Otra pluma negra) es un tema de su ultimo disco (2006), al que da título, fruto de dos semanas de solitaria introspección en el desierto de Sonora.

Actualmente se encuentra de gira por Europa y recalará en España a partir del día 23, sucesivamente en Zaragoza, Barcelona, El Puerto de Santa María (Cádiz), Mallorca, Tenerife y Las Palmas. Enhorabuena a quienes puedan disfrutarlo. Yo no podré hacerlo.

I’m lonely today
but in a good way.
I’ve let my heart lead
without mercy sometimes.

I’m faithful to you
and i know i will be
and i’m not always kind,
but i’m trying.

There’s a zydeco band
in the last sticky light
and i’m dancing with strangers,
one after another.

And the only thing left
to want from this night
is you’re dancing with me
as my own sweetest lover.

You’re in the city
and you’re looking for desert.
Then you’re in the desert
and you’re wishing for rain.

You’re in his arms
looking for comfort.
He’s given you comfort
and you’re wishing for pain.

Not another dark waltz.
I dream these too often
out in the back
digging holes for our dinner.

Another brass tack
for the lid of my coffin,
another black feather
for the wings of a sinner.

You’re in the city
and you’re looking for desert.
Then you’re in the desert
and you’re wishing for rain.

You’re in his arms
looking for comfort.
He’s given you comfort
now you’re begging for pain.

Hey the next time i see you
could you act like a stranger
and kiss me like you
don’t know love has a chance.

Remember that first time
in my old apartment.
Whenever our feet
touch the ground
let ‘em dance.