Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

domingo, 17 de agosto de 2008

Andrew Bird: Diferente

A Nervous Tic Motion of The Head To The Left (1)


Andrew Bird (1973) ha grabado diez discos a lo largo de su carrera, pero hasta el año pasado era casi un desconocido más perteneciente al mundo 'indie' (independiente) haciendo su música, buscando su sonido y su sitio. Como siempre, la televisión hizo el milagro (bueno, tal vez su agente también tuvo algo que ver, consiguiendo que apareciera en ella). Bastaron sendas actuaciones en los shows de David Letterman y Conan O'Brien para que la sesteante América dijera aquello de "Chico, tú eres bueno, tú eres muy bueno".

Claro que nadie llega a la televisión nacional estadounidense sólo por los buenos oficios de un hábil agente. De hecho, pesa mucho más tener un pariente en el consejo de administración. Bromas aparte, los tres últimos discos de Andrew Bird no son de los que pasan desapercibidos para quienes tienen los oídos abiertos y la curiosidad vigilante. Ésos ya habían detectado hacía tiempo que el chico no sólo era muy bueno, sino también muy original, lo cual -cuando no es un obstáculo invencible para el éxito- constituye un valor añadido a la hora de fijar a un artista en la frágil memoria colectiva.

"Sí hombre, sí, ese tío que toca el violín y no sé cuantas cosas más y además silba como un ruiseñor, uno que se parece a Anthony Perkins cuando era joven". Ese es Andrew Bird, un cantautor y multiinstrumentista estadounidense que se ha salido de todos los carriles para saltar entre ellos o unirlos a capricho y hacer su propia música más allá de las etiquetas de entomólogo que usan los críticos para dar a sus seguidores las pistas necesarias para que se pierdan. Alguien ha llamado 'neoswing' a lo que hace Bird. Para él la perra gorda.

Imitosis (2)


Su formación musical es académica, clásica, y el violín era su instrumento exclusivo hasta que su creatividad como músico reclamó más. Entrenado en el Método Suzuki (nada que ver con motocicletas) desde temprana edad, la evolución progresiva y el cambio están en su filosofía personal. Sus diez discos cuentan precisamente la historia de esa evolución y los tres últimos -'Weather systems' (2003), 'The mysterious production of eggs' (2005) y 'Armchair apochrypha' (2007)- muestran ya al autor/intérprete maduro, que ha encontrado y se ha encontrado, pero sigue buscando.

La tecnología, inevitablemente, es uno de los territorios que Andrew Bird está explorando desde hace algún tiempo. Desde el uso de altavoces giratorios, hasta el empleo de un octavador para 'engordar' el sonido de su violín en 'pizzicato' y rasgueo, pasando por la introducción de sistemas que le permiten grabar bucles que a continuación se reproducen formando parte del arreglo en una interpretación en directo.


Plasticities



Como letrista, Bird rehuye los caminos trillados de la obviedad descriptiva y la expresión directa y utiliza un lenguaje connotativo, con toques cultistas (alguien dirá que pedantuelos) que en ocasiones hacen (¿deliberadamente?) oscuro su tema o significado. Eso, que no deja de ser un signo distintivo de su estilo personalísimo, podría ser una desventaja de cara al éxito masivo, pero obviamente -al menos por ahora- el artista está más interesado en su arte que en el 'top ten' o los Grammys. Razón de más para respetarlo. Y quien quiera declararle cantautor de culto que lo haga.

A mi, simplemente, me parece un tipo muy interesante, diferente, alguien que está haciendo buena música y del que cabe esperar más en el futuro. Por eso he escrito sobre él. Si he logrado interesar a alguien que ande buscando flores entre la basura, misión cumplida.

Palindromes


(1) Traducción de 'A nervous tic motion of the head to the left' (La versión que canta en el vídeo no se corresponde exactamente con la letra original)

Sobrerrecetado/ bajo el señor/ al que todos habíamos sobrevivido/ enciendo el Canal de Historia/ y pregunto a nuestro estimado panel/ ¿Por qué estamos vivos?
Y he aquí cómo respondieron:/ "Sois lo que sucede cuando dos sustancias colisionan/ y según todos los cálculos realmente deberías haber muerto".
Estirado sobre el asfalto/ seis millas al sur de North Platte/ él es incapaz de mirar hacia atrás./ Dieciseis toneladas de material peligroso/ es lo que queda sin distribuir/ sin distribuir.
[Estribillo] Es un movimiento de tic nervioso de la cabeza hacia la izquierda/ Es un movimiento de tic nervioso de la cabeza hacia la izquierda/ De qué? De la cabeza hacia la izquierda/ Así que ejercitaos en vuestra desolación/ porque es un movimiento de tic nervioso de la cabeza hacia la izquierda, de la, a la...
Tendido en una toalla de baño/ seis millas al sur de North Platte/ él sólo quiere que le devuelvan su vida./ Lo que hay en ese saco de papel desgastado/ es lo que queda sin distribuir/ sin distribuir.
[Estribillo]
Sobreabsorbidos/ bajo el señor/ Apenas vivos, cubrimos las ampollas con franela/ Aunque las palabras que decimos son banales/ ahora una de las suyas es una mentira/ ahora una de las suyas es una mentira:/ "Sois lo que sucede cuando dos sustancias colisionan/ y según todos los cálculos realmente deberías haber muerto".


(2) Traducción de 'Imitosis'

Él se mantiene ocupado/ Sí, está sangrando piedras/ con sus maquinaciones y palíndromos/ No era otra cosa que oir la voz/ Nada más que oir la voz/ No era otra cosa que oir la voz/ que dice que estamos básicamente solos.
El pobre profesor Pynchon sólo tenía buenas intenciones/ cuando alejó todos sus mecheros Bunsen/ y se giró hacia un campo de juego en un plato Petri/ donde células simples agitarían sus puños/ a cualquier cosa que parezca presa fácil/ en este espectáculo de la naturaleza que se encoleriza cada día.../ Fue entonces cuando escuchó a su intuición decir:/
Nosotros estabamos todos básicamente solos/ y a pesar de que todos sus estudios habían mostrado/ que lo que es erróneo por proximidad/ es justamente un caso de mitosis/ y por qué algunos no muestran piedad/ mientras otros son dolorosamente tímidos.../ Dígame doctor, ¿puede usted cuantificar? Él sólo quiere saber por qué razón/ por qué razón./
¿Por qué se congregan en grupos de cuatro,/ se dispersan como un billón de esporas/ y dejan que el viento les transporte lejos? ¿Cómo pueden los niños ser tan mediocres? Nuestro famoso doctor intentó aclararse/ cuando volvió a casa al final del día/ en este espectáculo de la naturaleza que se encoleriza cada día.../ Fue entonces cuando escuchó a su intuición decir:/
Nosotros estabamos todos básicamente solos/ y a pesar de que todos sus estudios habían mostrado/ que lo que es erróneo por proximidad/ es justamente un caso de mitosis/ seguramente dosis fatales de descontento a través de ósmosis/ y por qué algunos no muestran piedad/ mientras otros son dolorosamente tímidos.../ Dígame doctor, ¿puede usted cuantificar?/ Por qué razón./


domingo, 10 de agosto de 2008

Warda, la más grande de la canción árabe

Harramt Ahebbak


Janat Fetouki, conocida como Warda y también como Warda Al Jazairia (Rosa la argelina), está considerada como la cantante más grande de la música árabe actual, título que sólo le disputa la libanesa Fairuz. Heredera de la tradición musical 'clásica' que tuvo en la mítica cantante egipcia Um Kalzoum su cumbre más alta, nada indicaba en su origen que pudiera llegar donde llegó.

Para empezar, nació en Puteaux (París) en 1940 y vivió en Francia hasta los 18 años (1958), edad a la que su familia (ella era la pequeña de cinco hermanos) optó por emigrar a la tierra de su madre, Líbano, ante las dificultades del padre, argelino, para seguir viviendo en Francia o regresar a Argelia en pleno conflicto colonial. Fue su madre precisamente quien le enseñó a cantar, desde muy pequeña, todas las canciones árabes que conocía.

Sólo tras abandonar Francia, Warda aprende la escritura árabe, que previamente le era desconocida, hasta el punto de que anotaba las letras de las canciones en signos alfabéticos. En Beirut, donde cantaba en un club, la descubre Mohamed Wahab, autor, junto con Farid El Atrash, de muchas de las canciones que su madre le había enseñado.

El Aouyoun el soud



Wahab, al escucharla, comprende de inmediato que está ante una veta de oro puro que es preciso refinar para que brille con toda su luz. Él es un artista generoso, pero muy crítico y exigente y le ofrece sus canciones, pero sobre todo su magisterio en un arte ya entonces amenazado por la influencia occidental. El aprendizaje a fondo del árabe y la descontaminación del acento argelino son algunas de las tareas más leves que la impone, quien seguramente es el co-creador de la artista hoy conocida como Warda.

Otro destacado compositor, Riad Sombati, le atrae en 1960 a El Cairo, referente cultural y político entonces para todo el mundo árabe. Sombati la había conocido en un festival en Damasco, donde Warda interpretó una canción de exaltación nacionalista, y para ella musica dos poemas egipcios del mismo carácter. El propio presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, le pide que participe, como representante de Argelia, en la grabación de una canción, "Al Watan Al Akbar", destinada a todo el mundo árabe. Para Warda, más allá de connotaciones políticas, el éxito y el halago se hacen habituales.

Sólo tres años más tarde viaja a la tierra de su padre, ya independizada, y se casa con un alto oficial del FLN que había conocido en Líbano. Éste le pide que abandone la canción y ella acepta. El matrimonio durará nueve años, durante los cuales el pájaro enjaulado en que Warda se convierte es apartado del sol que le invita a cantar, actividad que era ya su vida.

Sola, con 32 años, Warda regresa tras su divorcio a Egipto, entonces y siempre referente ineludible de la cultura y el arte árabe, donde nadie la ha olvidado. Se casa casi de inmediato con un compositor porque en las sociedades islámicas -entonces y también ahora- una artista, especialmente si es soltera, se haya siempre bajo la observación morbosa y maledicente del ojo público. Antes que ella, Um Kalzoum pactó un matrimonio conveniente con su médico para alejar los rumores de homosexualidad que su soltería y algunas compañías habían generado.

Nar El Ghera

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Todavía se casaría otra vez, con otro compositor del que acabaría igualmente divorciándose, pero si en el amor le acompaña el fracaso, en la música le sucede exactamente lo contrario. Warda consolida en muy poco tiempo su carrera interrumpida y su fama llega a todos los rincones, incluido occidente, de la mano de los mejores autores árabes de canciones, felices de que éstas tomen vida en su voz.

Con su elegancia característica y la solidez de un estilo que bebe en las fuentes tradicionales, la cantante argelina logra mantenerse en primer plano a lo largo de los años, adaptándose con sutileza y eficacia a un mundo musical cambiante. A partir de su país, Argelia, surge con fuerza el 'rai', mientras en su tierra adoptiva del Nilo se impone el 'jeel'. Ambos estilos hacen concesiones a la música occidental, especialmente en la instrumentación, y captan a la juventud árabe.

Para Warda adaptarse a la nueva ola no supone ningún problema insuperable, seguramente porque sus primeros 18 años de vida en Francia arraigaron con fuerza en su espíritu y porque quien ama realmente la música no hace compartimentos estancos en su apreciación. Lo bueno es siempre bueno, independientemente de dónde proceda.

Su interpretación de 'Les feuilles mortes' (1), acompañada a la guitarra por Georges Moustaki (2), alguien cuyas vivencias se le parecen, no deja lugar a dudas de que, al menos en la música, sólo hay un mundo: la música misma.

1) Sirva esta canción como regalo especial a cuantos se acercan a 'Toda esa música' en busca de ella. Y gracias a Google, que hace aparecer este blog en segundo lugar entre los resultados de la búsqueda (al fin descubrí el misterio).
2) Moustaki, de origen griego sefardí, nació en Alejandría (Egipto) y se trasladó a París para componer e interpretar alguns de las mejores canciones en francés de la historia.

Les feuilles mortes