Dona, la genser qu’om veya
Estuvo, con apenas 17 años, en los inicios de la ‘Nova Cançó’. Con 19, defendió junto a otro jovencísimo Lluis Llach (20 años), la canción ‘A cara o creu’ en el Festival de
La suya, en aquel momento, era una carrera prometedora dentro de las vías de la cançó. Fue, hasta la llegada y consolidación de María del Mar Bonet, ‘la veu’ por excelencia, pese a Nuria Feliú o Guillermina Motta, entre otras. En cierta medida era la niña mimada, pero no era su propósito convertirse en la ‘prima donna’ de la ‘nova cançó’. Su inquieta curiosidad y la plasticidad de su voz no tardaron en explorar otros caminos.
En su impagable ‘Diccionari de la cançó’, el también cantautor Miquel Pujadó abre la referencia a ella dedicada en términos de una contundencia acaso excesiva, aunque no exentos de verdad. “El caso más evidente -escribe- de cómo una excelente intérprete puede ver su carrera perjudicada por un repertorio inadecuado, excesivamente heterogéneo y cambiante”.
Es evidente que Pujadó, como otros muchos, lamenta el ‘desvío’ de Laffitte hacia la canción tradicional y otras experiencias que le apartaron de la vanguardia de la canción de autor. Pero ese desvío, que nunca fue definitivo, no es tan extraño si se tiene en cuenta que María Dolors no era (aunque excelente) más que una cantante. No componía y por lo tanto dependía permanentemente de otros autores de letras y músicas para ofrecer un repertorio.
Su encuentro con Alfons Encinas, padre de sus hijos, fue decisivo en la reconducción de su carrera, primero con ‘L’Arc en cel’, dedicado a la canción infantil, y luego en ‘Els Trobadors’, grupo de extraordinaria calidad que llegó a alcanzar el éxito internacional (significativamente más que el nacional) con el disco ‘Et ades será l’alba’.
Tras la ruptura de su relación, quien era hasta entonces conocida como Dolors prescindió de este nombre para adoptar el primero, María, con el que se le identifica desde 1996. La radical decisión, especialmente rara en una artista ya bien conocida, la explicó en su día con elocuente simplicidad y contundencia: “Quise quitarme de encima todos los dolores de mi vida, comenzando por el del nombre”.
Ecologista (a su muerte en febrero formaba parte de una candidatura de Els Verds), interesada en la filosofía oriental y en el misticismo, María fue una persona apasionada e intensa, de extraordinaria sensibilidad, que trasladó ese ‘yo’ inquieto y polifacético a todo lo que hizo con un nivel de excelencia que sólo alcanzan los grandes artistas.
Nunca se preguntó tanto qué le gustaría a la gente que hiciera como qué puedo hacer yo que me guste y me enriquezca. Esa, de hecho, es la diferencia entre un auténtico artista vocacional y un artesano funcional, exitoso o no.
Sin duda María Laffitte perjudicó su propia carrera (si es que el fin de una carrera es el éxito popular) con esa actitud, pero a cambio aportó cosas muy valiosas a la cultura catalana, interpretando a su cantautores y poetas, recuperando la canción tradicional y dando prioridad casi absoluta a la lengua catalana. Contemplar a estas alturas su impar trayectoria mueve a la admiración y el aprecio más que al desconcierto. Ese fue, justamente, su grande y definitivo éxito.
Su muerte reveló, además del injusto olvido que le rodeaba, la deuda impagable que Cataluña tiene con esta artista de extraordinario talento y personalidad.
Cançons tradicionals
Los vídeos de directo que aquí se ofrecen son debidos a Lluna de Pau, quien me remitió en su día el de canciones tradicionales que reproduzco y me dio noticia de la muerte de Maria Dolors Laffite, de quien yo tenía un remoto y ligero conocimiento de los tiempos de la ‘nova cançó. Su canal en Youtube es una de las mejores referencias de buena música (especialmente de intérpretes femeninas) que allí pueden encontrarse.
- Página en Myspace (pueden escucharse cuatro canciones, entre ellas una extraordinaria versión del ‘Coloquio amoroso’ de Teresa de Jesús).
- Enlace a otro tema en Youtube (imagen estática).
Lamentablemente, no he encontrado nada en vídeo del que probablemente es su mejor disco en la cançó: 'Varietat de varietats'.



