Brava
Mina Mazzini (Cremona, 1940) es la más famosa y genial de las en su día despectivamente denominadas 'urlatricce' (gritadoras, o gritonas) italianas, junto a Milva, de quien hablaremos en otra oportunidad. Tras considerar -inevitablemente- el papel de 'hada madrina' que ha jugado en la biografía de algunos de los grandes cantautores italianos a los que vengo refiriéndome últimamente, he creido que era el momento justo y apropiado para dedicarle un post a una de las figuras más personales y brillantes que ha dado la música popular italiana.
Mina no sólo tiene una voz extraordinaria (su tesitura abarca cuatro octavas más dos tonos), sino también una personalidad poderosa, firme carácter y coherencia. Si su voz ha sido decisiva para su éxito, no lo fue menos su personalidad. Y no sólo a la hora de definir su particular 'look', sorprendente para la época, o elegir su repertorio.
Sólo transigió dos veces con las intrigas del Festival de San Remo, que trajo por la calle de la amargura a Gino Paoli y condujo al suicidio de Luigi Tenco. Amargada por su experiencia en la edición de 1961 hizo cruz y raya. Y no volvió, pero no dejó de afrentar a los organizadores de un evento de limpieza siempre cuestionada que dominaba los destinos de los cantantes y compositores italianos.
Su revancha fue grabar en cada uno de sus discos una o dos de las canciones que habían competido en cada edición, con independencia del puesto que hubieran ocupado en el palmarés. Cuando en 1965 convierte en un gran éxito 'E se domani', una canción que había pasado desapercibida en el certamen, su mensaje de desprecio queda claramente establecido y su venganza cumplida.
Mina nunca se llevó bien con la Italia truculenta e hipócritamente puritana de los años 60, la que le condena durante dos años a no aparecer en la televisión y la radio estatal (RAI) por estar embarazada del actor Corrado Pani, ya separado de su esposa. Tal vez fue esa experiencia traumática la que le condujo, en 1966, a trasladar su residencia a Suiza (Lugano), lejos de la voracidad agresiva de los tristemente famosos paparazzi y de la inclinación al linchamiento de tantos de sus compatriotas. Allí sigue viviendo, nacionalizada desde 1989. Allí tiene una lujosa residencia y un estudio de grabación en el que graba un doble disco cada año. Mina no perdona.
En 1978, veinte años después del inicio de su carrera, la gran diva de la canción popular italiana se retiró irreversiblemente de los escenarios, que no de la música. Sus discos siguen dando testimonio de su extraordinaria calidad artística y de su exquisito olfato para las buenas canciones. El último de ellos, 'Todavía' (2007), está cantado en español y cuenta, entre otras colaboraciones, con las de Joan Manuel Serrat y Diego el Cigala.
La canzone di Marinella (duo con el autor, Fabrizio de André)
Se stasera sono qui (de Luigi Tenco)
Il cielo in una stanza (de Gino Paoli)
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jueves, 6 de marzo de 2008
Mina Mazzini, ¡bravissima!
Publicado por
José Ramón San Juan
en
20:32
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Etiquetas: André, cantautori, Fabrizio, Italia, Mina Mazzini, Paoli, Tenco
miércoles, 20 de febrero de 2008
Luigi Tenco, el rebelde melancólico
La vida no fue justa y mucho menos generosa con Luigi Tenco. Había algo de melancolía incurable en él , de irredento inconformismo, de rebeldía incandescente contra el mundo que tal vez tuvo su origen en su irregular nacimiento. Su padre legal, el que le dio el apellido, murió algunos meses antes de que Luigi viniera al mundo. A su padre auténtico nunca le conoció.
A los diez años se traslada junto a su madre y su hermano mayor a Génova y ya desde los quince sintió pasión por la música y fue el jazz lo que primero le atrajo. Tocó el clarinete en la 'Jelly Roll Morton Jazz Band' y cuando el rock and roll hizo su espectacular aparición formó junto a su gran amigo Gino Paoli el grupo 'I diavoli del rock'. Con veinte años realiza una gira por Alemania junto a Adriano Celentano y Giorgio Gaber. Comienza a cantar y a componer, pero sus primeros discos ven la luz con pseudónimos. Ya en 1961 aparece su primer sencillo con su propio nombre, aunque no alcanza un éxito digno de mención.
La fortuna le sonríe un poco tras firmar en 1966 un contrato con la RCA. El tema 'Un giorno dopo l'altro' se convierte en tema musical de la serie de televisión 'Il commissario Maigret'. Sin llegar a ser espectaculares, Tenco alcanza algunos éxitos con canciones como 'Lontano lontano', 'E se ci diranno' y 'Ognuno è libero'. También conoce los efectos devastadores de la censura italiana de la época, que le prohíbe al menos tres canciones por razones que hoy resultan irrisorias.
El espíritu libertario de Tenco le lleva a explorar las fronteras de la restringida tolerancia vigente entonces con composiciones conflictivas para una sociedad que considera que una canción debe ser algo ligero, pegadizo y superficial. 'Cara maestra' (1), una canción en la que sucesivamente ironiza sobre el concepto de libertad e igualdad en la enseñanza, la Iglesia y la política italiana es un claro ejemplo de ese espíritu rebelde.
El sentimiento de frustración se hace compañero inseparable de Luigi Tenco y las cosas se complican por razones sentimentales. Mantiene una relación con la cantante Dalida mientras está enamorado de otra mujer llamada Valeria, que le exige la ruptura con la franco-italiana. En una carta, Tenco intenta explicarle la situación a Valeria: "Lo he intentaod de todas las maneras, he parado noches enteras bebiendo, buscando hacerle comprender quién soy, qué quiero y luego he acabado por hablarle de ti, de cuánto te amo".
Es en ese contexto en el que se produce el polémico suicidio de Tenco en 1967 en un hotel de Sanremo, en cuyo festival 'Cia amore, ciao', la canción presentada por el cantautor -precisamente defendida también en el concurso por la interpretación de Dalida- no logra pasar a la final. Las circunstancias que rodean el suicidio son esperpénticas. Primero se conduce el cadáver a la morgue, luego se vuelve a trasladar a la habitación del hotel para que se puedan tomar fotografías. La escena que registran esas fotos están sin duda compuestas, escenografiadas. En la mano del cantautor hay una nota en la que asegura haberse quitado la vida en protesta por el resultado de la votación que ha rechazado su canción.
Dalida asegura que el suicidio no tiene como causa el fracaso de la canción, "Creo que la verdad de esta muerte injusta -asegura en declaraciones- la saben Dios y esa muchacha que no supo cuan enamorado estaba Luigi de ella". Quienes conocen a Luigi rechazan de plano la posibilidad de que se haya suicidado y las fotografías compuestas en el hotel dan motivos para creer que hay algo irregular y que se está tratando de ocultar. Lo más extraño para quienes le conocen es que el disparo mortal aparece en la sien izquierda del cantautor mientras que el presunto suicida es diestro. En cualquier caso, Luigi es inhumado sin un examen forense y sin que se realizase la preceptiva prueba de la parafina que habría aclarado si las sospechas eran fundadas.
La presión popular para que se aclarasen las circunstancias de su muerte han sido permanentes. Los seguidores de Tenco, convertido objeto de culto precisamente por su muerte, han formado un club y un festival de la canción lleva su nombre. En 2005, 38 años después, un fiscal decide reabrir el caso y autoriza la exhumación del cadáver. El examen forense no descubre nada que pueda confirmar las sospechas y el caso es definitivamente archivado. Pese a ello muchos mantienen las dudas y sugieren que fue asesinado por razones desconocidas, otros creen que efectivamente se suicidó; unos piensan que por el fracaso en Sanremo, otros por una hipotética ruptura con Valeria e incluso hay quien sostiene que ambas razones pudieron pesar en el ánimo de Luigi Tenco.
El caso es que a los 29 años de edad desapareció un sólida promesa de la canción italiana, un cantautor honesto e interesante al que la la experiencia de la vida habría defraudado y que no sobrevivió a una depresión que hubiera podido ser transitoria.
En cualquier caso, cuesta asimilar cómo era posible en aquella Italia de la censura y la libertad vigilada que personas aparentemente normales, como Luigi Tenco o Gino Paoli poseyeran armas de fuego, que, como se dice, las carga el diablo. Quien las dispara, en última instancia, es la desesperación. Basta un segundo para que lo que pudo ser una anécdota pasajera se convierta en una tragedia.
(1) Traducción de 'Cara maestra'
Querida maestra, un día me enseñaste/ que en este mundo nuestro somos todos iguales/ pero cuando entraba en clase el director/ nos hacías a todos ponernos en pie/ y cuando entraba en clase el bedel/ nos permitías quedarnos sentados.
Mi buen cura, decías que la iglesia/ es la casa de los pobres, de la pobre gente/ pero has revestido tu iglesia/ de cortinas de oro y mármoles de colores/ ¿Cómo puede ahora un pobre que entra/ sentirse como si estuviera en su casa?
Egregio alcalde, me han dicho que un día/ gritabas a la gente ¡Vencer o morir!/ Ahora quisiera saber cómo ya/ vencido no estás todavía muerto/ y en tu lugar ha muerto tanta gente/ que no quería ni vencer ni morir.
Traducción de 'Ciao amore, ciao'
La calle de siempre, blanca como la sal/ el grano que crece, los campos que se aran./ Mirar cada día/ si llueve o hace sol/ para saber si mañana/ se vive o se muere/ y un buen día decir basta y largarse/ Ciao amore, ciao amore, ciao amore ciao.
Marcharse lejos/ a buscar otro mundo/ decir adiós al patio/ alejarse soñando/ y luego mil calles/ grises como el humo/ en un mundo de luces/ sentirse nadie/ saltar cien años en un solo día/ de los carros en el campo/ a los aviones en el cielo/ y no comprender nada/ y tener ganas de volver a tu lado/ Ciao amore, ciao amore, ciao amore ciao.
No saber hacer nada/ en un mundo que sabe todo/ y no tener un duro/ ni siquiera para volver/. Ciao amore, Ciao amore, ciao amore ciao...
A los diez años se traslada junto a su madre y su hermano mayor a Génova y ya desde los quince sintió pasión por la música y fue el jazz lo que primero le atrajo. Tocó el clarinete en la 'Jelly Roll Morton Jazz Band' y cuando el rock and roll hizo su espectacular aparición formó junto a su gran amigo Gino Paoli el grupo 'I diavoli del rock'. Con veinte años realiza una gira por Alemania junto a Adriano Celentano y Giorgio Gaber. Comienza a cantar y a componer, pero sus primeros discos ven la luz con pseudónimos. Ya en 1961 aparece su primer sencillo con su propio nombre, aunque no alcanza un éxito digno de mención.
La fortuna le sonríe un poco tras firmar en 1966 un contrato con la RCA. El tema 'Un giorno dopo l'altro' se convierte en tema musical de la serie de televisión 'Il commissario Maigret'. Sin llegar a ser espectaculares, Tenco alcanza algunos éxitos con canciones como 'Lontano lontano', 'E se ci diranno' y 'Ognuno è libero'. También conoce los efectos devastadores de la censura italiana de la época, que le prohíbe al menos tres canciones por razones que hoy resultan irrisorias.
El espíritu libertario de Tenco le lleva a explorar las fronteras de la restringida tolerancia vigente entonces con composiciones conflictivas para una sociedad que considera que una canción debe ser algo ligero, pegadizo y superficial. 'Cara maestra' (1), una canción en la que sucesivamente ironiza sobre el concepto de libertad e igualdad en la enseñanza, la Iglesia y la política italiana es un claro ejemplo de ese espíritu rebelde.
El sentimiento de frustración se hace compañero inseparable de Luigi Tenco y las cosas se complican por razones sentimentales. Mantiene una relación con la cantante Dalida mientras está enamorado de otra mujer llamada Valeria, que le exige la ruptura con la franco-italiana. En una carta, Tenco intenta explicarle la situación a Valeria: "Lo he intentaod de todas las maneras, he parado noches enteras bebiendo, buscando hacerle comprender quién soy, qué quiero y luego he acabado por hablarle de ti, de cuánto te amo".
Es en ese contexto en el que se produce el polémico suicidio de Tenco en 1967 en un hotel de Sanremo, en cuyo festival 'Cia amore, ciao', la canción presentada por el cantautor -precisamente defendida también en el concurso por la interpretación de Dalida- no logra pasar a la final. Las circunstancias que rodean el suicidio son esperpénticas. Primero se conduce el cadáver a la morgue, luego se vuelve a trasladar a la habitación del hotel para que se puedan tomar fotografías. La escena que registran esas fotos están sin duda compuestas, escenografiadas. En la mano del cantautor hay una nota en la que asegura haberse quitado la vida en protesta por el resultado de la votación que ha rechazado su canción.
Dalida asegura que el suicidio no tiene como causa el fracaso de la canción, "Creo que la verdad de esta muerte injusta -asegura en declaraciones- la saben Dios y esa muchacha que no supo cuan enamorado estaba Luigi de ella". Quienes conocen a Luigi rechazan de plano la posibilidad de que se haya suicidado y las fotografías compuestas en el hotel dan motivos para creer que hay algo irregular y que se está tratando de ocultar. Lo más extraño para quienes le conocen es que el disparo mortal aparece en la sien izquierda del cantautor mientras que el presunto suicida es diestro. En cualquier caso, Luigi es inhumado sin un examen forense y sin que se realizase la preceptiva prueba de la parafina que habría aclarado si las sospechas eran fundadas.
La presión popular para que se aclarasen las circunstancias de su muerte han sido permanentes. Los seguidores de Tenco, convertido objeto de culto precisamente por su muerte, han formado un club y un festival de la canción lleva su nombre. En 2005, 38 años después, un fiscal decide reabrir el caso y autoriza la exhumación del cadáver. El examen forense no descubre nada que pueda confirmar las sospechas y el caso es definitivamente archivado. Pese a ello muchos mantienen las dudas y sugieren que fue asesinado por razones desconocidas, otros creen que efectivamente se suicidó; unos piensan que por el fracaso en Sanremo, otros por una hipotética ruptura con Valeria e incluso hay quien sostiene que ambas razones pudieron pesar en el ánimo de Luigi Tenco.
El caso es que a los 29 años de edad desapareció un sólida promesa de la canción italiana, un cantautor honesto e interesante al que la la experiencia de la vida habría defraudado y que no sobrevivió a una depresión que hubiera podido ser transitoria.
En cualquier caso, cuesta asimilar cómo era posible en aquella Italia de la censura y la libertad vigilada que personas aparentemente normales, como Luigi Tenco o Gino Paoli poseyeran armas de fuego, que, como se dice, las carga el diablo. Quien las dispara, en última instancia, es la desesperación. Basta un segundo para que lo que pudo ser una anécdota pasajera se convierta en una tragedia.
(1) Traducción de 'Cara maestra'
Querida maestra, un día me enseñaste/ que en este mundo nuestro somos todos iguales/ pero cuando entraba en clase el director/ nos hacías a todos ponernos en pie/ y cuando entraba en clase el bedel/ nos permitías quedarnos sentados.
Mi buen cura, decías que la iglesia/ es la casa de los pobres, de la pobre gente/ pero has revestido tu iglesia/ de cortinas de oro y mármoles de colores/ ¿Cómo puede ahora un pobre que entra/ sentirse como si estuviera en su casa?
Egregio alcalde, me han dicho que un día/ gritabas a la gente ¡Vencer o morir!/ Ahora quisiera saber cómo ya/ vencido no estás todavía muerto/ y en tu lugar ha muerto tanta gente/ que no quería ni vencer ni morir.
Traducción de 'Ciao amore, ciao'
La calle de siempre, blanca como la sal/ el grano que crece, los campos que se aran./ Mirar cada día/ si llueve o hace sol/ para saber si mañana/ se vive o se muere/ y un buen día decir basta y largarse/ Ciao amore, ciao amore, ciao amore ciao.
Marcharse lejos/ a buscar otro mundo/ decir adiós al patio/ alejarse soñando/ y luego mil calles/ grises como el humo/ en un mundo de luces/ sentirse nadie/ saltar cien años en un solo día/ de los carros en el campo/ a los aviones en el cielo/ y no comprender nada/ y tener ganas de volver a tu lado/ Ciao amore, ciao amore, ciao amore ciao.
No saber hacer nada/ en un mundo que sabe todo/ y no tener un duro/ ni siquiera para volver/. Ciao amore, Ciao amore, ciao amore ciao...
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