Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

domingo, 7 de octubre de 2012

Pedro Ruy-Blas: Único

Pedro Ruy-Blas (Pedro Ample, Madrid, 1949) empezó en la música a los quince años, en grupos de su barrio, pero cuatro años más tarde ya sustituyó a Teddy Bautista al frente de 'Los Canarios', cuando éste tuvo que hacer el servicio militar, buena prueba de que a temprana edad su voz y estilo descollaban netamente en el panorama musical de Madrid, aunque aún estaba lejos de desplegar todo el talento y la versatilidad que le han hecho único dentro y fuera de España.

A los que hirió el amor


A los veinte años. bajo la férula de Alain Milhaud, ya obtiene un gran éxito nacional con la canción 'A los que hirió el amor', versión española de un tema interpretado por Johnny Halliday bajo el título 'Ceux que l'amour a blessé'. Durante cinco años más el productor-manager francojudío, considerado por entonces como un genio y un rey Midas de la música pop española (con 'Los Canarios' y los 'Pop Tops', especialmente), intenta inútilmente hacerle repetir la experiencia con versiones de temas extranjeros. Algunas de las canciones, por otra parte, serían censuradas por la paranoia franquista.

Pedro no es el tipico cantante-marioneta tan del gusto de las discográficas entonces y ahora. Además de una gran voz tiene personalidad y criterio. Es un músico (cosa no tan común en los cantantes)y es creativo. Su gran ambición es musical, no pura ansiedad de éxitos a cualquier precio. En 1975 ficha con Polydor, donde graba, como compositor y productor, el disco 'Luna Llena', en el que, precursoramente, se rodea de jóvenes músicos destinados a marcar una honda huella de calidad en la música española, como Tomás San Miguel, Jorge Pardo o José Antonio Galicia. 'Luna Llena' es editado también en Estados Unidos por 'Miami Records'.

La niña de los Montoya


En 1976, con casi el mismo 'núcleo duro' musical de 'Luna llena' (Pardo y San Miguel. especialmente) pero reforzado con instrumentos de viento, nace 'Dolores', que con su título anuncia la creación del grupo que firmará los dos discos siguientes. Aquí Pedro Ruy-Blas aporta sólo tres de los siete temas del disco, uno de ellos ('La niña de los Montoya') en colaboración con el malogrado Hilario Camacho. El siguiente, 'La puerta abierta' (1977) registra la ausencia de Tomás San Miguel y la aparición de Jorge Pardo como compositor. El tercer y último disco de 'Dolores', 'Asa Nisi Masa' (1978), es un mano a mano entre Pedro y Jorge Pardo, que se reparten a medias la composición de los títulos del disco, grabado con una formación reducida, sin piano ni teclados, en la que destaca la participación del percusionista Rubem Dantas y la colaboración de Paco de Lucía.

En 1979, cuando se da por concluído el proyecto 'Dolores', Pedro Ruy-Blas tiene 30 años y una trayectoria envidiable. El grupo -sin duda precisamente por su calidad y originalidad- no ha logrado calar a nivel popular, pero todos los amantes no superficiales de la música le reconocen su extraordinario mérito; ha participado en festivales de jazz y su música progresiva se ha hecho escuchar y reconocer en lugares tan alejados como Estados Unidos o Japón y tan inasequibles como Gran Bretaña. Consecuentemente, queda en la historia contemporánea de la música española como una de las cimas más altas.

Una canción


'Puente aéreo' es el nombre que recibe el siguiente proyecto de Pedro Ruy-Blas, que no tiene -lamentablemente- dimensión discográfica. Se trata de una gran banda que reúne a algunos de los mejores músicos de Madrid y Barcelona (de ahí su denominación) y en la que se va pergeñando el que será su siguiente disco, 'Madre ciudad' (1984). Pedro compone solo o en colaboración seis de los siete temas que lo integran y es ,sin duda, uno de los discos más 'suyos', en el que sedimentan las experiencias de 25 años de carrera, que fueron otros tantos de aprendizaje y autodefinición.

Habrán de pasar quince años para que sea posible disfrutar un nuevo disco bajo la signatura de Pedro Ruy-Blas. Se trata de 'Teatro, circo y variedades' (1999), de cuyo contenido, lamentablemente, apenas  trascendió al público otro tema que 'Batuque bebé', homenaje a la música afrobrasileña en el que contó con la colaboración de Ana Belén.

Goya


Erraría quien dedujera de esa sequía discográfica la inactividad profesional. La comedia musical y el jazz han llenado con intensidad esa supuesta laguna. Su Judas en 'Jesucristo Superstar', su Jean Valjean en 'Los miserables', su Menelao en 'La bella Helena' o su Goya en 'La maja de Goya' están, junto a otras actividades suyas similares, en los anales de la música española con un subrayado que nadie más merece hasta la fecha en el terreno de la música popular. Cantando sus propias composiciones o las de otros, Pedro Ruy-Blas está siempre a la altura necesaria, como el gran profesional que es. El suyo no es un éxito de relumbrón, de superventas o llenaplazas, sino el de un talento, una versatilidad y una coherencia que no tiene parangón en este país.

Take five


Finalmente, quiero llamar la atención sobre sus dos últimos discos: 'De todo corazón' (2003), interesante reinterpretación de éxitos de los años 60 y algunos anteriores a la luz del jazz, y 'Ample' (2008), conjunto de homenajes regidos por el sentimiento y la admiración. Ambos retratan al mejor de nuestros músicos-artistas (muchos se dicen tales, pero pocos lo son) más allá de lo que puedan expresar las palabras. Todavía son encontrables y merecen mucho la pena.


2 comentarios:

Anónimo dijo...
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