Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

sábado, 1 de octubre de 2011

Greg Brown, o la brillante supervivencia de la 'folk song'

La música folk se hallaba en plena progresiön de éxito cuando en 1965 su mayor promesa del momento, Bob Dylan, adoptó la guitarra eléctrica para actuar en el Festival de Newport. Los gritos de rechazo de sus seguidores y las reiteradas imprecaciones de 'traidor' no le inmutaron. Dylan quería ser una estrella internacional y había meditado detenidamente su paso al rock. Algo parecía haberse roto en aquel momento en la folk song, cuando el aventajado discípulo de Woody Guthrie, compañero de fatigas de Pete Seeger y Joan Baez, hacía un corte de mangas a su breve pasado de cantante de folk.

'Cept You and Me Babe


"La mitad de la gente que ves estos días está hablando por el móvi,/ alejándose en sus coches y chocando con las puertas./ La gente acostumbraba a pasar bastante tiempo sola, supongo que ya nadie está solo ahora./ Excepto tú y yo, niña. Excepto tú y yo".  

Pero la folk song asumió su pérdida de protagonismo y siguió adelante sin su estrella más prometedora. No prescribe fácilmente algo que está en el ADN de una nación hecha de muchas naciones y dispuesta a salvaguardar las viejas raíces, las músicas y cantos que oyeron desde su infancia, especialmente los que nacieron lejos de las grandes ciudades y de la atracción de ambas costas. Ese es el caso de Gregory Dane Brown (1949), Greg Brown para la música,  un cantautor de folk del medio oeste (Iowa) que se formó y creció en las populares 'hootenannies' (una especie de jam sessions de folk singers), y que ha puesto muy alto el listón con su composiciones, dotadas tanto de aliento poético como de ingenio y criticismo y que repasan a lo largo de una treintena de discos hasta la fecha todo un extenso abanico de sensaciones, sentimientos y experiencias.

Spring wind


"En un encantador río ensuciado/ lancé mi pequeña mosca./ Miré ese río y olí/ y sentí ganas de llorar./ Oh, limpiar nuestro sucio planeta es ahora un noble deseo/ y yo estoy arrimando el hombro a la rueda/ porque quiero pescar algún pez"

A los 18 años su pasión por la música le llevó primero a Nueva York, donde Dylan había iniciado su exitosa carrera, y más tarde a Portland, Los Angeles y Las Vegas, donde fue 'negro' de Buck Ram, mito de la música estadounidense para el que escribió canciones de modo anónimo. Ram era, entre otras cosas, el creador, productor y autor de canciones (o así se cree) de The Platters y su 'colaboración' con él no debió gustar mucho a Brown, que durante algunos años se echó a la carretera con una banda de músicos para abandonar a continuación la música y recuperarla sólo tras regresar a Iowa para componer canciones y actuar en pequeños locales de dentro y fuera del estado. 

Su maestría como autor de canciones ha sido alabada en muchas ocasiones por la crítica y por otros artistas, pero tal vez el mejor elogio es el que le han hecho quienes han escogido algunos de sus temas para su propio repertorio, como Willie Nelson, Carlos Santana, Ani DiFranco, Shawn Colvin, Mary Chapin Carpenter o Joan Baez, entre otros. Sus propias canciones brillan más en sus grabaciones de directo, donde el calor del público saca de Greg Brown lo mejor. Y ello a pesar de que posee su propio sello, Red House Records, que se vuelca fundamentalmente en promocionar a otras figuras emergentes del folk y que ya ha puesto en el mercado más de 200 grabaciones.

Cold & Dark & Wet



"Dime qué se supone que puede hacer un tío/ cuando un coche cuesta lo que antes una casa/ y una casa es una pila de tableros baratos, pintura y deuda./ Estoy en los límites de la ciudad y hace frío, oscuridad y humedad". 

Numerosas nominaciones y premios recuerdan periódicamente a los estadounidenses la talla considerable de este hombre que se reencontró como compositor e intérprete tras conocer y rechazar las 'delicias' del mercado y regresar a su tierra y a sus raíces. Lo que compone y canta suena a sinceridad y comunica emoción y cercanía a un público aún numeroso que se reconoce cultural y emocionalmente en sus historias. Eso es el éxito puro, el que no precisa de la mediación del marketing, ni de la elaboración de videos promocionales carísimos, ni de la 'payola' a las FMs o la 'mordida' a los críticos.

El cuadro no estaría completo sin aludir al lado filantrópico de Greg Brown, centrado de modo especial en causas sociales y medioabientales a las que cede su música para que recauden fondos.

Hillbilly girl


El reconocimiento a este personaje, permanentemente fiel a la folk music y autor de canciones que han renovado y reforzado el género, se ha materializado ya en dos discos de homenaje, tradicional modo en el que los profesionales declaran consagrado e insoslayable a un artista, que, en este caso, lleva 44 años dedicado a la música.


4 comentarios:

Alejandro Vera dijo...

Gracias por compartirlo

Facundo J. Blanco dijo...

Hola José!! Estoy paseando por los blogs y me encontré con el tuyo.

Es muy interesante, me quedé con la descripción de tu blog, tenés toda la razón... lamentablemente, culpa del marketing y también del sistema en el que vivimos hoy, los medios de comunicación y difusión, nos intentan llenar la cabeza con música sin contenido.

Por suerte muchos aún apreciamos el sentarnos a escuchar un disco completo, desde el tema uno hasta el último. Y apreciar, en muchos casos, el arte que trae acompañado dicha obra, que la complementa.

Saludos!!

www.centrodemesa.org dijo...
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vender en internet dijo...

al principio tildaban de traidor a Bob Dylan pero luego se convirtió en un mito y ya se callaron las voces.. y el folk sobrevive pero en términos muy inferiores