Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

sábado, 12 de abril de 2008

Francesco de Gregori: Pese a todo, la esperanza



Nacido en 1951, Francesco De Gregori podría ser el paradigma del cambio sin ruptura respecto a la tradición de la canción de autor italiana generada por los nacidos en los años 40, de la que venimos tratando. La suya es la Italia que ya desde la adolescencia contempla un sistema político corrompido e impotente y vive una convulsión casi diaria protagonizada por un terrorismo enloquecido (en gran medida manipulado por intereses estratégicos ajenos en connivencia con oscuras fuerzas internas, según se ha podido saber después).

Para esa generación ya no son una referencia válida Modugno o Paoli; bebe directamente en fuentes extranjeras, como Dylan, Cohen o Brassens, pero mantiene en gran medida la tradición melódica que está en su propio folklore y la concilia con la guitarra eléctrica y el compás 4/4. De Gregori comienza precisamente cantando temas de Dylan y Cohen adaptados al italiano, pero no tarda en componer sus propias canciones y beneficiarse del magisterio y la amistad de Fabrizio de André.

He elegido el día de hoy para escribir sobre él porque pertenece a una generación que ha vivido como una tragedia la trayectoria de su país en mayor grado que las precedentes y posteriores, entre la esperanza y la desesperación, entre la indiferencia y la ira. Precisamente hoy los italianos reflexionan (o eso se supone) sobre la votación que, a partir de mañana, puede devolver al poder a Berlusconi, con una nueva cabellera injertada, pero con las mismas ideas y el mismo desgarrado cinismo bajo ella.

Por ello también encabeza este post la canción ‘Viva l’Italia’, que está lejos de ser un himno patriótico pero no deja de ser un canto de amor y de esperanza. Esta es la traducción de la letra:

Viva Italia, la Italia liberada,/ la Italia del vals, la Italia del café,/ la Italia robada y golpeada en el corazón,/ viva Italia, la Italia que no muere.
Viva Italia, la Italia cogida a traición,/ la Italia asesinada por los diarios y por el cemento,/ la Italia con los ojos secos en la noche oscura,/ viva Italia, la Italia que no tiene miedo.
Viva Italia, la Italia que está en medio del mar,/ la Italia olvidada y la Italia a olvidar,/ la Italia mitad jardín y mitad cárcel,/ viva Italia, la Italia entera.
Viva Italia, la Italia que trabaja,/ La Italia que se desespera, la Italia que se enamora,/ la Italia mitad deber y mitad azar,/ viva Italia, la Italia sobre la luna.
Viva Italia, la Italia del 12 de diciembre (*),/ la Italia con las banderas, la Italia desnuda como siempre,/ la Italia con los ojos abiertos en la noche triste,/ viva Italia, la Italia que resiste.


La storia siamo noi


La historia somos nosotros, nadie se sienta ofendido,/ somos nosotros este prado de agujas bajo el cielo./ La historia somos nosotros, atención, nadie se sienta excluido./ La historia somos nosotros, somos nosotros esta ola en el mar./ este rumor que rompe el silencio,/ este silencio tan duro de relatar.
Y luego te dicen "Todos son iguales,/ todos roban de la misma manera"./ Pero es sólo un modo de convencerte/ de que te quedes encerrado en casa cuando llega la tarde./ Pero la historia no se detiene ciertamente ante un portón,/ la historia entra dentro de las habitaciones, las incendia,/ la historia da error y da razón.
La historia somos nosotros, somos nosotros quienes escribimos la carta,/ somos nosotros quienes tenemos todas las de ganar, todas las de perder./ Y luego la gente (porque es la gente la que hace la historia)/ cuando se trata de elegir y de caminar,/ te la encuentras a a toda con los ojos abiertos,/ que saben muy bien qué hacer.
Los que han leído millones de libros/ y los que no saben ni siquiera hablar,/ y es por esto que la historia da escalofríos,/ porque ninguno la puede parar./ La historia somos nosotros, somos nosotros padres e hijos,/ somos nosotros, bella ciao, que partimos./ La historia no tiene escondrijos,/ la historia no pasa la mano.
La historia somos nosotros, somos nosotros este plato de trigo.


Sempre e per sempre


Lluvia y sol cambian la cara a las personas,/ Ponen patas arriba el corazón y pasan y vuelven/ Y ya no las paramos./ Siempre y por siempre tu/ recuerda allá donde estés, si me buscas/ siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.
He visto a gente andar, perderse y volver y perderse todavía/ Y tender la mano a manos vacías/ Y con los mismos zapatos caminar por diferentes vías/ O con diferentes zapatos sobre una sola vía.
Tu no creas si alguno te dice que no soy el mismo ya./ Lluvia y sol ladran y muerden pero dejan, dejan el tiempo que encuentran/ Y el verdadero amor puede esconderse, confundirse pero ya no puede perderse.
Siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.
Siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.


Deliberadamente los videos seleccionados no reflejan la parte más poética y acaso la más valiosa de la producción de De Gregori. En muchos casos sus canciones eluden mediante metáforas nada obvias la significación directa e incluso algunas son en sí mismas metáforas difíciles de desentrañar. Ese hecho le ha valido algunas críticas, pero también las admiraciones más incondicionales. En cualquier caso, Francesco de Gregori, el hombre que camina “sobre trozos de cristal” según su propia expresión, rechaza siempre que se le cuestiona que sus canciones sean tan complejas o misteriosas como algunos las consideran.

Como he escrito en diversas ocasiones, estos posts no pueden ni intentan ser exhaustivos acerca de los personajes de los que tratan. La pretensión fundamental es formular una incitación a conocer a figuras dignas de interés y en muchos casos desconocidas para la mayoría. Siempre que es posible se aportan en el texto enlaces que permiten ampliar la información. En este caso podéis contar además del que inicia el texto, con los siguientes:

- Web oficial

- Letras

(*) El 12 de diciembre de 1969 fue una de las fechas más traumáticas de la historia de Italia. Ese día varios atentados se sucedieron en Roma y Milán. El más grave de ellos, en el Banco Nacional de la Agricultura de esta última ciudad, causó 17 muertos y 88 heridos. Atribuidos inicialmente al grupo anarquista ‘Círculo 22 de marzo’, nunca hasta la fecha se ha determinado su autoría. Miembros de los servicios secretos italianos estuvieron bajo sospecha por intoxicar la investigación y varios ultraderechistas vinculados a estos servicios (Stefano delle Chiaie entre ellos) que habían hido al extranjero fueron extraditados y procesados.

2 comentarios:

Idea dijo...

Como ya te dije, una vez más gracias, no sabía nada de Francesco de Gregori, y me encantó conocerlo. Me impacta constatar lo limitados que estamos por la geografía y la lengua.

Seneca Mood dijo...

De nuevo, gracias a ti por seguir este blog y valorar su propósito de dar a conocer, en la medida posible, a artistas ignorados u olvidados.
Te señalo, respecto a tu alusión a los problemas que suponen la geografía y el idioma, que aún existe un problema mayor y menos 'natural': los designios de las multinacionales del disco de dar prioridad a la lengua inglesa y cortocircuitar la comunicación entre las culturas latinas.
Hasta hace poco más de veinte años en España entraban con total normalidad los discos franceses, italianos o latinoamericanos. Ahora eso es la excepción. Afortunadamente existe Internet.