Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Un progreso a celebrar

Casi cada día se gana y/o se pierde una batalla por la libertad en Internet. Es una lucha dura y en ocasiones despiadada, como cuando en Estados Unidos un ama de casa ignorante de todo lo relacionado con el uso de la red de redes fue procesada bajo la acusación de haber bajado a su ordenador ocho canciones, ‘delito’ por el que tendría que abonar nada menos que ¡6.000 dólares!

En los últimos tiempos se viene imponiendo, lenta pero firmemente, la razón, el sentido común y, sobre todo, la conciencia de que el progreso tecnológico tiene consecuencias irreversibles sobre los usos y costumbres sociales y también sobre las modalidades de recaudación de determinadas actividades.

En España, en noviembre de 2006 una juez de Santander exoneró de toda culpa a un usuario de la red acusado de descargar en su ordenador música obtenida gratuitamente mediante un sistema p2p. La razón es bien simple: tal actividad no puede ser considerada delictiva si no existe ánimo de lucro.

En Estados Unidos, un juez federal de Nueva York dictaminó que la ASCAP no podía reclamar derechos de reproducción sobre las descargas musicales en Internet, dado que tal reproducción carece de carácter público. Elemental, de nuevo.

Hoy quisiera celebrar de un modo especial que los gestores de blogmusik.net (hoy deezer.com), que se vieron obligados a cerrar el pasado mes de febrero por una demanda de la sociedad de gestión de derechos de autor francesa SACEM han llegado a un acuerdo con ésta y otras similares que les permite continuar su actividad bajo el manto de la legalidad.

Ese progreso, que es de esperar se extienda a otras iniciativas que en la actualidad permanecen acosadas por acusaciones injustificables, nacidas del prejuicio, la avaricia y el rechazo a los nuevos usos que Internet viene consagrando, constituye un gran paso.

Para celebrarlo, Toda Esa Música cuenta a partir de hoy con un podcast de Deezer.com con el que se puede disfrutar gratuitamente de un total de 20 de las mejores canciones de Jacques Brel. La razón de que sea precisamente Brel, además de mi confesa debilidad por su genio, es que, a nivel europeo, la política de demandar judicialmente por la reproducción de determinadas obras en Internet (en este caso creo recordar que se trataba de letras de canciones) se inició en Francia a bombo y platillo a instancias de los herederos de Brel en 1996.

La víctima fue entonces un estudiante de telecomunicaciones, admirador del cantautor, que reproducía en su web personal los textos de algunas canciones y que se vio obligado a cerrarla por decisión del juez, que apreció una vulneración de los derechos de autor. Yo mismo, que tengo en mi web Tierra de Nadie un buen puñado de canciones de Brel con su traducción al castellano he estado temiendo que me llegase algún día una demanda, aunque parece que la ofensiva legal –que ha persistido- se ha limitado al área francófona.

Disfrutadlo (lado derecho de la página). Suena bastante bien.