Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

jueves, 26 de octubre de 2006

Bruce se fue, Pete se queda




He de admitir que no se me puede contar entre los innumerables devotos del 'boss' Bruce Springsteen, pero tampoco estoy entre sus detractores, que parecen constituir la alternativa inevitable al culto que se rinde a este hombre. Dicho esto, confieso mi debilidad por 'The River', uno de los discos más 'redondos' de la historia reciente de la música popular, y por 'Nebraska', un desafío minimalista felizmente superado por alguien que va más allá de las leyes del mercado y -pese a ello- triunfa con frecuencia.

Desde hace unos meses tengo algo más a favor del autor de 'Born to run': su oportuno homenaje discográfico a Pete Seeger, un imprescindible y casi olvidado monumento de la cultura estadounidense. El disco 'We shall overcome' recoge no sólo un puñado de conmovedoras canciones nacidas de lo más profundo de las múltiples raíces de la cultura popular de Estados Unidos, sino que conforma un tributo obligado a quien es en gran medida el padre de la 'folk song'.

Pete Seeger no sólo compuso canciones, sino que las recopiló, arregló, reformó o adaptó, cambiando incluso la letra en algunos casos, para aplicarla a la realidad social de cada momento. Su extraordinaria labor está en gran medida registrada en el catálogo de Folkways Records (hoy Smithsonian Folkways Recordings, tras su cesión testamentaria al célebre Instituto por parte de Moe Asch).

Pero en Seeger, junto a su trabajo como folklorista más o menos académico (más bien menos), está su firme compromiso con los derechos civiles en tiempos difíciles, hasta el punto de sufrir las consecuencias de la paranoica 'caza de brujas' maccarthysta. Springsteen es mucho más ambiguo y convencional que Seeger en sus posicionamientos, aunque hay que reconocerle el mérito de recuperar unas canciones que tienen mucho más que ver con el presente de lo que se pretende.

La canción que aquí canta Springsteen con la 'Seeger Sessions Band' y que generalmente utiliza para finalizar de modo vibrante y marchoso los conciertos de su gira, no es una composición original de Seeger. Fue recopilada inicialmente por Lydia Parrish, esposa de un famoso pintor e ilustrador de principios del siglo XX (Maxwell Parrish) e incluída en su libro "Slave Songs of the Georgia Sea Islands". La primera versión grabada (o al menos la más popular entre ellas) fue firmada por 'The Kingston Trio'.

'Pay me my money down' no es, obviamente, una canción de esclavos pues ninguno se atrevería a exigir a su patrón que le pague su dinero o irá a la cárcel, pero sí revela el maltrato que sufrían los negros aún después de ser liberados. Las letras varían según las versiones y la que aquí reproduzco no coincide exactamente con la que canta él boss´, aunque el espíritu es el mismo.

I thought I heard the Captain say,
Pay me my money down,
Tomorrow is our sailing day,
Pay me my money down

(Estribillo) Oh pay me, oh pay me,
Pay me my money down,
Pay me or go to jail,
Pay me my money down

As soon as the boat was clear of the bar,
Pay me my money down,
The captain knocked me down with a spar,
Pay me my money down

(Estribillo)

I wish I was Mr Steven's son,
Pay me my money down,
Sit in the shade and watch the work done,
Pay me my money down

(Estribillo)

I wish I was Mr Howard's son,
Pay me my money down,
Sit in the shade and drink good rum,
Pay me my money down

(Estribillo ad lib. y final).