Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos.

jueves, 9 de octubre de 2008

Jacques Brel: 30 años de supervivencia en la memoria

Le plat pays (*)




Nunca he sido fan de nada ni de nadie, tal vez porque la incondicionalidad es un concepto que no barajo entre mis opciones vitales e intelectuales. Si lo hubiera sido, con toda probabilidad a estas alturas de la historia sólo quedaría un ídolo en el altar de mi hipotética devoción: Jacques Brel. Nadie como él conjugó la triple vertiente de escritor de canciones, compositor de sus músicas e intérprete de ellas con tal nivel de perfección y con tal grado de emoción y verdad como este cantautor belga, que no francés como creen tantos.

Hoy hace treinta años que murió en un hospital de París, a los 49 años, víctima de un cáncer de pulmón, el hombre que conmovió a las audiencias, arrastrándolas, como en un vertiginoso tobogán, de la exaltación hasta las lágrimas, de la ternura a la amargura, de la sonrisa a la melancolía. Y hoy, como entonces (cuando falleció llevaba algunos años retirado y tenía un solo pulmón), su recuerdo vive a través de la admiración de varias generaciones, que sucesivamente han hecho, deslumbradas, su descubrimiento.

Este breve texto no quiere ser otra cosa que una propuesta de exploración para quienes no conozcan (o quieran revisitar) la obra de este artista genial. En mi web podéis leer un ensayo sobre Jacques Brel y la traducción al castellano de un buen número de sus canciones.

Para un extenso repaso de sus interpretaciones en video pulsad aquí.

(*) Traducción de 'Le plat pays'
Con el mar del Norte como último terreno vago/ Y oleadas de dunas para detener las olas/ Y vagas rocas que las mareas desbordan/ Y que para siempre tienen el corazón en marea baja/ Con brumas infinitamente por venir/ Con el viento del este escuchadlo aguantar/ El llano país que es el mío
Con catedrales como únicas montañas/ Y negros campanarios como mástiles de cucaña/ Donde diablos de piedra descuelgan las nubes/ Con el hilo de los días como único viaje/ Y caminos de lluvia como único "buenas noches"/ Con el viento del oeste escuchadlo querer/ El llano país que es el mío
Con un cielo tan bajo que un canal se perdió/ Con un cielo tan bajo/ que hace la humildad/ Con un cielo tan gris que un canal se colgó/ Con un cielo tan gris que hay que perdonarle/ Con el viento del norte escuchadlo crujir/ El llano país que es el mío
Con Italia que bajaría por el Escalda/ Con Frida la Rubia cuando se convierte en Margot/ Cuando los hijos de noviembre nos vuelven en mayo/ Cuando la llanura está humeante y tiembla bajo julio/ Cuando el viento está en la risa cuando el viento está en el trigo/ Cuando el viento está al sur escuchadlo cantar/ El llano país que es el mío.