Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos, pese a que, con mucha frecuencia, es la más valiosa.
Mostrando entradas con la etiqueta cantautores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cantautores. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de junio de 2012

Genial Leo Ferré



Leo Ferré fue un artista genial, superior musical y literariamente a cualquier otro compositor/cantante surgido hasta el momento, aunque el 'gran público', amante de la amena facilidad, le regateó el aplauso masivo que merecía, entregándoselo a otros más 'fáciles'. En esta actuación en directo interrumpe periódicamente y de modo abrupto la interpretación de su composición sobre el poema de Baudelaire 'La invitación al viaje', armoniosamente clásica, para declamar algunos versos de su canción 'La soledad', en cierta medida surrealistas. Así, la utopía de un lugar donde "todo es orden y belleza, lujo, calma y voluptuosidad" que propone el autor de 'Las flores del mal' encuentra el contrapunto de un mundo de mejillones, policías y democracias Danaides en el que Ferré afirma "la desesperación es una forma superior de la crítica. Por el momento la llamaremos felicidad..."

sábado, 1 de octubre de 2011

Greg Brown, o la brillante supervivencia de la 'folk song'

La música folk se hallaba en plena progresiön de éxito cuando en 1965 su mayor promesa del momento, Bob Dylan, adoptó la guitarra eléctrica para actuar en el Festival de Newport. Los gritos de rechazo de sus seguidores y las reiteradas imprecaciones de 'traidor' no le inmutaron. Dylan quería ser una estrella internacional y había meditado detenidamente su paso al rock. Algo parecía haberse roto en aquel momento en la folk song, cuando el aventajado discípulo de Woody Guthrie, compañero de fatigas de Pete Seeger y Joan Baez, hacía un corte de mangas a su breve pasado de cantante de folk.

'Cept You and Me Babe


"La mitad de la gente que ves estos días está hablando por el móvi,/ alejándose en sus coches y chocando con las puertas./ La gente acostumbraba a pasar bastante tiempo sola, supongo que ya nadie está solo ahora./ Excepto tú y yo, niña. Excepto tú y yo".  

Pero la folk song asumió su pérdida de protagonismo y siguió adelante sin su estrella más prometedora. No prescribe fácilmente algo que está en el ADN de una nación hecha de muchas naciones y dispuesta a salvaguardar las viejas raíces, las músicas y cantos que oyeron desde su infancia, especialmente los que nacieron lejos de las grandes ciudades y de la atracción de ambas costas. Ese es el caso de Gregory Dane Brown (1949), Greg Brown para la música,  un cantautor de folk del medio oeste (Iowa) que se formó y creció en las populares 'hootenannies' (una especie de jam sessions de folk singers), y que ha puesto muy alto el listón con su composiciones, dotadas tanto de aliento poético como de ingenio y criticismo y que repasan a lo largo de una treintena de discos hasta la fecha todo un extenso abanico de sensaciones, sentimientos y experiencias.

Spring wind


"En un encantador río ensuciado/ lancé mi pequeña mosca./ Miré ese río y olí/ y sentí ganas de llorar./ Oh, limpiar nuestro sucio planeta es ahora un noble deseo/ y yo estoy arrimando el hombro a la rueda/ porque quiero pescar algún pez"

A los 18 años su pasión por la música le llevó primero a Nueva York, donde Dylan había iniciado su exitosa carrera, y más tarde a Portland, Los Angeles y Las Vegas, donde fue 'negro' de Buck Ram, mito de la música estadounidense para el que escribió canciones de modo anónimo. Ram era, entre otras cosas, el creador, productor y autor de canciones (o así se cree) de The Platters y su 'colaboración' con él no debió gustar mucho a Brown, que durante algunos años se echó a la carretera con una banda de músicos para abandonar a continuación la música y recuperarla sólo tras regresar a Iowa para componer canciones y actuar en pequeños locales de dentro y fuera del estado. 

Su maestría como autor de canciones ha sido alabada en muchas ocasiones por la crítica y por otros artistas, pero tal vez el mejor elogio es el que le han hecho quienes han escogido algunos de sus temas para su propio repertorio, como Willie Nelson, Carlos Santana, Ani DiFranco, Shawn Colvin, Mary Chapin Carpenter o Joan Baez, entre otros. Sus propias canciones brillan más en sus grabaciones de directo, donde el calor del público saca de Greg Brown lo mejor. Y ello a pesar de que posee su propio sello, Red House Records, que se vuelca fundamentalmente en promocionar a otras figuras emergentes del folk y que ya ha puesto en el mercado más de 200 grabaciones.

Cold & Dark & Wet



"Dime qué se supone que puede hacer un tío/ cuando un coche cuesta lo que antes una casa/ y una casa es una pila de tableros baratos, pintura y deuda./ Estoy en los límites de la ciudad y hace frío, oscuridad y humedad". 

Numerosas nominaciones y premios recuerdan periódicamente a los estadounidenses la talla considerable de este hombre que se reencontró como compositor e intérprete tras conocer y rechazar las 'delicias' del mercado y regresar a su tierra y a sus raíces. Lo que compone y canta suena a sinceridad y comunica emoción y cercanía a un público aún numeroso que se reconoce cultural y emocionalmente en sus historias. Eso es el éxito puro, el que no precisa de la mediación del marketing, ni de la elaboración de videos promocionales carísimos, ni de la 'payola' a las FMs o la 'mordida' a los críticos.

El cuadro no estaría completo sin aludir al lado filantrópico de Greg Brown, centrado de modo especial en causas sociales y medioabientales a las que cede su música para que recauden fondos.

Hillbilly girl


El reconocimiento a este personaje, permanentemente fiel a la folk music y autor de canciones que han renovado y reforzado el género, se ha materializado ya en dos discos de homenaje, tradicional modo en el que los profesionales declaran consagrado e insoslayable a un artista, que, en este caso, lleva 44 años dedicado a la música.


sábado, 13 de marzo de 2010

Muere el cantautor francés Jean Ferrat



El cantautor francés Jean Ferrat ha muerto hoy, a los 79 años, en La Ardéche, donde vivía retirado desde 1981, año en que murió su mujer, Christine Sèvres. A su lugar de residencia dedicó una de sus canciones más conocidas, ‘La Montagne’.

Jean Ferrat (27-12-1930), cuyo nombre real es Jean Tenenbaum, tuvo una infancia amarga. Su padre, judío, fue deportado por los alemanes y murió en Auschwitz. El trabajo fue para él una precoz experiencia y los partisanos comunistas, la única referencia coherente de rechazo al invasor nazi en la Francia claudicante e indigna de Vichy.

Jean Ferrat tal vez sea el más desconocido en España de los cantautores mayores (por calidad) de Francia. La razón fundamental de tal desconocimiento -indiferencia aparte- es que durante la fase más activa de su carrera, cuando aún cantaba en directo, coincidió con la dictadura franquista. Sus discos, en tanto que simpatizante confeso y coherente del PCF, estaban prohibidos en nuestro país.

Quizás esa sea la razón de que no exista en el Internet castellano una biografía digna de tal nombre del cantante y compositor galo, que también tuvo que soportar en su propio país la marginación de la televisión y la radio y cierta carencia de promoción, lo cual no impidió su popularidad.

Ferrat obtiene su primer éxito en 1960 con ‘Ma môme’. Contenido e íntimo, no se siente cómodo ante las multitudes ni disfruta la vorágine de las giras. Tal vez por ello, en 1972 traslada su domicilio a un pequeño pueblo de la Ardéche y deja de actuar en público.

Quiere apartarse y vivir su vida personal lejos de los agobios y la expectación de París. La suya no es una retirada definitiva, pues seguirá componiendo canciones y grabando discos, aunque de modo cada vez más esporádico, magníficas canciones que son acogidas por un público fiel.

Ferrat era un excelente letrista y compositor, que gozaba de una voz privilegiada, grave y plena. El conjunto de su obra, regrabada y editada en 1980 en una compilación de doce discos a la que han seguido otras, le muestra inequívocamente como uno de las ‘grandes’ de la canción francesa.

Nuit et brouillard (Noche y niebla, el mismo título de una película de Alain Resnais de 1955), publicada por primera vez en 1963 aborda las deportaciones realizadas por los nazis y el gobierno de Vichy durante la segunda guerra mundial y es, junto con La Montagne, Camarade, Les yeux d’Elsa, Aimer à perdre la raison y tantas otras, una evidencia incontestable de por qué Jean Ferrat debe ser conocido y reconocido.

Nuit et brouillard

domingo, 31 de mayo de 2009

Henri Tachan: El fin de una estirpe


La table habituelle


Henri Tachan (originalmente Tachdjian) es un cantautor francés de origen armenio -como Aznavour- prácticamente desconocido en España. Sólo en Cataluña es posible que alguien se acuerde de él, dado que grabó un EP en catalán en los años 60. En Francia, donde gozó de no poca popularidad pese al boicot de los medios audiovisuales, ocupa actualmente un lugar de honor en la larga lista de los olvidados. A punto de cumplir 70 años, ya retirado (o eso dice), a Tachan no le importa la preterición. Admite que ha hecho méritos sobrados para ser ignorado por los 'media' y no lamenta ni se arrepiente de la visceralidad desgarrada de sus canciones, que le llevó a ser censurado en radio y televisión..

Es y se considera heredero del triunvirato de oro (Brel, Brassens y Ferré) de la canción de autor francesa, a los que superó ampliamente en las cantidades de vitriolo y escatología que era capaz de verter en sus canciones. Jacques Brel, que le halló en Quebec y le animó a volver a Francia para iniciar su carrera, había dicho sobre él: "El león está suelto. ¡Escuchadle rugir!". Pero lo cierto es que no todo han sido rugidos ni improperios en quien escupió a la burguesía, se limpió con las banderas y maldijo a la televisión. También era capaz de escribir tiernas canciones de amor y dar muestras diversas y geniales de una sensibilidad privilegiada respecto a otros temas. Asimismo ha sido capaz de reirse reiteradamente de sí mismo, cosa bastante infrecuente en el mundo de los cantautores.

Les hommes


Para mi ha sido un descubrimiento tan reciente como deslumbrante, gracias a la autora del vídeo de 'Les hommes', y conocer sus canciones y su personalidad ha equivalido a encontrar el eslabón perdido entre Brel, el más joven del triunvirato, y la nada, porque lo que siguió a los tres grandes fue un cambio más radical de lo que aparenta, ajeno ya a la esencia de la canción francesa nacida en la tradición del music-hall, mecida por la poesía -de François Villon a Louis Aragon, pasando por Rimbaud y Baudelaire-, y que respiró una bohemía solidaria que encontraría su confuso y frustrante momento de gloria en el mayo 68. Moustaki, Le Forestier o Cabrel son ya, en relación inversa a su edad, otra cosa, cada vez más alejada de la edad de oro de la canción de autor.

Tachan era la secuela lógica de quienes habían copado el estrellato de la canción francesa de autor antes de que él pensase siquiera en cantar, pero la acogida no fue tan entusiasta como cabría imaginar, no sólo porque Tachan era menos sociable y 'formal' que sus predecesores, sino también porque, a raiz del 68, Francia inicia una deriva de derechización que rechaza casi instintivamente todo lo que cuestione los fundamentos de la democracia burguesa. La consecuencia política última es la práctica extinción del PCF y de todos los grupúsculos de izquierda (con la vistosa excepción de los trotskistas) a beneficio del PSF. No por casualidad Tachan subraya que tuvo que llegar Mitterrand para que él y sus canciones conocieran al extremo los rigores de la censura.

Como tantas veces digo, este post no pretende ser otra cosa que una invitación a conocer a alguien que merece la pena. Son pocos y no muy buenos los videos disponibles, pero están los discos. Se puede escuchar integramente su producción más reciente ('La Pluie et le beau temps') y una recopilaciön significativa de sus letras puede leerse aquï y aquí.
(http://fr.lyrics-copy.com/henri-tachan.htm)

Telle est la télé


Traducción de 'Telle est la télè':

La invención de un pequeño diablo/ humano luego temible./ La gran zarza ardiente/ de un diosecillo decadente,
Un cable y luego las cadenas/ que te traban y te encadenan/ Un gurú una hipnosis/ y unos elefantes rosas (*)
[Estribillo Así es, así es/ así es la tele (repetido)
Animadores queridos/ que se invitan a todas horas/ al banquete de las cabezas gordas/ porque son ellos las vedettes.
El gran confesionario/ donde Omo lava más sucio/ y pseudo-psiquiatras/ que te duermen y te castran.
[Estribillo]
Algunos vendedores-milagro/ que emiten el oráculo/ de la Santa Meteorología/ y que se creen el Zorro.
Y muertos a montones/ cadáveres en retahila/ en el telediario de las ocho/ Hace falta que se viole, hace falta que se muera...
[Estribillo]
Una droga mucho más dura/ de lo que era el coche/ un pico intenso/ de alta adicción.
La absenta en venta libre/ culos, coños, pollas/ la orgía virtual, la muerte de Papá Noel.
[Estribillo]
El lado cocina en los "pubs"/ el tocador azul de las putas/ la antecámara del viento/ la sala de estar de la nada.
El palacio en que pululan/ los príncipes que nos enculan/ y también los cagaderos/ de la democracia.
[Estribillo]


* Se dice que ver elefantes rosas es la consecuencia de una gran borrachera.

viernes, 27 de junio de 2008

Dick Annegarn: La libertad, primero

Bruxelles


La carrera artística de Dick (Benedictus Albertus para el registro) Annegarn (1952) es tan singular como él mismo. Nacido en La Haya, se crió en Bruselas, donde su padre trabajaba como traductor. El francés se convierte pronto en su segunda lengua y a ella se sumará sin dificultades el inglés. Cuando comience a componer canciones lo hará en ambas lenguas, aunque concediendo prioridad a la de Moliere, pues es en Francia donde echa sus raíces.

Brel y Brassens están en su bagaje musical inicial, pero también la canción folk estadounidense y el blues. Cuando aterriza en París a principios de los 70 ya es un guitarrista dotado y con los oídos ampliamente abiertos a cuanto suena alrededor. Tiene una voz propia -que suena bastante gutural, por cierto-, y un estilo ecléctico. Es un original letrista, lleno de recursos e ingenio y en 1974 graba su primer disco, saludado por el éxito.

J'échoue


Durante cuatro años Annegarn se sumerge en la vorágine que constituye el medio ambiente natural del artista de éxito, pero en un momento dado descubre que no es eso lo que anda buscando, que no quiere vivir esclavizado a una cadena de producción de entretenimiento en la que el artista es fagocitado por una máquina sin alma que sólo le ve como un producto a vender en grandes cantidades. Se aleja del circo, al que sólo regresará periódicamente bajo sus propia condiciones. “Un día yo era rico y lleno de pasta. Tenía más amigos de los que cuentan mis dedos, incluidos los de los pies. Yo era producto prolijo a precio fijo. Yo era barato, un buen negocio”, cantará más tarde en su 'Chanson du vieux auteur'.

Su rechazo a la estructura y usos del 'show business' es radical y como consecuencia, los documentos videográficos disponibles, muy escasos. No deja de ser revelador que, entre los vídeos que pueden encontrarse en Youtube o Dailymotion predominan los que han subido sus seguidores con sus propias versiones o imágenes de su elección para ilustrar la música.

La transformation


Annegarn expresa su malestar con el circo mediático en diversas canciones. “Yo soy varios, yo soy toda una familia, yo me amo y me odio”, canta en 'Polymorphoses'. En 'Mireille' recurre a la metáfora, relatando la historia de una mosca amaestrada por un delincuente que termina sus días bajo el pulgar de un camarero. La inventiva, el ingenio y un personal aliento poético son las marcas de fábrica de este artista, devenido de culto, que parece una imposible mezcla entre Jacques Brel y Serge Gainsbourg aderezados con la cadencia calurosa de Río y la febril humedad acompasada del Mississippi.

Su distanciamiento del circo mediático no supone en absoluto una claudicación. Por el contrario, inicia una guerrilla que tiene por objeto subvertir la relación mistificada (y mitificada) entre artista y público. Una relación que él describe en estos términos: “es una diversión que da buena conciencia a los que la pactican y hace inactivos a los que la consumen, en un contexto en el que cada uno debe luchar para vivir, comer y tener un techo”. La alternativa que él plantea es la de una especie de mercado ambulante en el que cada artesano vende sus propios productos.

Soleyman


Definitivamente artista 'underground' (si tal definición es algo más que un eufemismo), sus iniciativas van desde comprar una barcaza y convertirla en tienda y panadería durante el día y café cantante y recitante al caer el sol hasta recorrer los pueblos con un peculiar tenderete en el que se leen y comentan las noticias, en un intento de participación popular.

Con periodicidad irregular desde la ya remota fecha de su retiro, Dick Annegarn sigue publicando discos. Esa es toda su concesión a la industria, pues no participa en su promoción ni se embarca en giras extenuantes. Actualmente reside en un pequeño pueblo del sur de Francia, Comminges, más cerca de la frontera española que de la ciudad de Toulouse, la más próxima, y allí convoca cada año su 'Festival du verbe', celebración del arte de la comunicación verbal al que acuden artistas y 'amateurs' de diversas actividades en un clima alejado de toda connotación ritual o jerárquica.

Repito lo dicho tantas veces. Esto es una invitación -o una incitación, generalmente ferviente- a que cada cual descubra al artista del que hablo. En el caso de Dick Annegarn hay mucho por descubrir y celebrar. Las canciones que aquí se reproducen sólo son un muestrario muy limitado (y obsoleto) de lo mucho que este artista puede ofrecer.

Coutances

domingo, 4 de mayo de 2008

Lucio Dalla, cantautor ma non troppo


Caruso



Un gran músico con una notable y muy acusada personalidad. Ese es Lucio Dalla (1943). Bajito, calvo, miope; siempre con algo sobre la cabeza, con frecuencia un sombrero panamá. Cantar como solista no entraba inicialmente entre sus planes. Apenas adolescente, tocó el clarinete con varias bandas de jazz para pasar posteriormente el grupo "I Flippers", donde comenzó a desarrollar el histrionismo que caracteriza gran parte de su trayectoria. Gamberreaba y actuaba descalzo, pero la música era su pasión, algo que se tomaba absolutamente en serio. Ya entonces demostraba estar dotado para el scat (improvisación vocal) y se convirtió en un hábil imitador del estilo de James Brown.

Es Gino Paoli, que coincide con el grupo en el Cantagiro (caravana de cantantes que recorría Italia y cuyos participantes se sometían al voto del público) de 1963, quien le convence de iniciar una carrera como solista e incluso le cede una canción suya para su primer disco. No pasa absolutamente nada. Su participación en el Cantagiro de 1964, además, le enfrenta al rechazo del público, que no acepta ni su estilo musical innovador ni su 'look' particular. Dalla se lo toma con filosofía. La música es su mundo y no lo va a abandonar. Sanremo -como a tantos- le espera para bien y para mal. Se va haciendo conocer y respetar e incluso, en el 67, actúa en una película de los hermanos Taviani, 'I sovversivi', por la que a punto estuvo de alcanzar el premio al mejor actor en el Festival de Venecia.


L'anno che verrà (Versionada en su día por Patxi Andión en castellano)


Como tantos de los que serán citados al final, en este capítulo que quiere ser el último de la serie dedicada a los cantautores italianos, Lucio Dalla no es en sentido estricto un cantautor (lo mismo, pero al revés -respecto a la paternidad de la música-, podría decirse de nuestro Joaquín Sabina). Sólo una minoría de las letras de Dalla son obra suya, aunque están impregnadas profundamente de su personalidad y responden a su eclecticismo musical, capaz de lidiar con éxito con el rock o el rythm and blues tanto como con la balada romántica o la canción de tono humorístico.

Tras pasar por los préstamos o las colaboracionesd iniciales de Paoli y Tenco, entre otros, los textos se deben en gran parte a Sergio Bardotti o Gianfranco Baldatti hasta 1973. Luego, durante cuatro años, colabora con el poeta Roberto Roversi, abriendo uno de los periodos más brillantes para su carrera y para la canción de autor italiana. Estamos ante años tremendamente convulsos en la política italiana. Roversi quiere llevar los problemas y el lenguaje político a las canciones y Dalla rechaza el riesgo de distanciarse o dividir al público. La entente se rompe en 1977 y Lucio publica un disco, 'Come è profondo il mare' que defrauda e incluso indigna a buena parte de sus seguidores y a la crítica pero le gana nuevos fans.

Consciente de sus limitaciones, inicia a continuación una fase de colaboración con Francesco de Gregori, con el que realiza la gira 'Banana Republic', llenando los estadios de Italia. Decepciones puntuales aparte, ya nadie puede cuestionar superficialmente que Dalla es uno de los grandes de la canción en Italia. Con una sólida carrera detrás, los 80 serán su década prodigiosa, logrando conciliar finalmente a crítica y público. Su canción 'Caruso' supone la cúpula de un edificio -su carrera- construido con los materiales más diversos e incluso contradictorios, pero de extrema solidez.

Tutta la vita


Para Lucio Dalla terminan los complejos. Mejor o peor, es un letrista autosuficiente, con un mundo personal que ilustrar en sus canciones. Sus letras, con un lenguaje cotidiano y en gran medida lúdico, no están formalmente a la altura de los más grandes pero le bastan para expresarse y llevar al público los sueños y las emociones que pretende comunicar. Ya es un cantautor completo y tiene, además, la vida resuelta, así que hace lo que le da la gana y sus pasos más recientes se orientan hacia la música clásica y la ópera, en la que su vocación teatral-musical parece realizarse de la manera más completa.

Il fiume e la città


No quisiera terminar esta serie sin hacer justicia a algunos de los 'cantautores' que no han tenido un capítulo aparte en ella. Las motivaciones para esa ausencia han sido variadas, desde el hecho de que, como Dalla, no son autores de la mayor parte de las letras o músicas que cantan hasta la evidencia de que no han alcanzado el nivel artístico o de popularidad de los hasta ahora reseñados. La generación a la que pertenecen ha sido, asimismo, un criterio de selección. También -factor importante- cuenta de modo concluyente el hecho de que no me gusten o me parezcan empalagosamente (e inverosimilmente) románticos, estrategia comercial tan despreciable como manida.

- Claudio Baglioni: Videos
- Nicola di Bari: Videos
- Lucio Battisti: Videos
- Riccardo (Richard) Cocciante: Videos
- Giorgio Conte: Videos
- Sergio Endrigo: Videos
- Bruno Lauzi: Videos
- Mia Martini: Videos Vivamente recomendada la canción 'Gli uomini non cambiano'
- Roberto Vecchioni: Videos

lunes, 28 de abril de 2008

Battiato, en busca permanente del centro de gravedad

Centro di Gravità Permanente

Plantearse hablar (en este caso escribir) sobre Franco Battiato (1945) conduce ineludiblemente a preguntarse "¿sobre qué Battiato?" A lo largo de su carrera -43 años ya- ha pasado de la canción romántica a la de protesta, de ahí al rock progresivo y la vanguardia, de la música ligera a la ópera lírica... ¿Quién es realmente Franco Battiato? Esa sería la pregunta del millón. Y la respuesta inevitable es que es un cantante y compositor que ha hecho todo eso como una expresión de sus propias inquietudes y gustos. Él es todo lo que ha hecho.

Y más, porque también es pintor y cineasta, lo que -sólo muy provisionalmente- nos lleva a pensar en nuestro Luis Eduardo Aute. Ambos comparten, además de polifacetismo, cierta inquietud filosófica, pero Battiato es una expresión acabada de la postmodernidad y Aute habita otra esfera existencial, mucho menos dilettante y snob. Cuando Battiato canta "busco un centro de gravedad permanente, que no me haga ya cambiar de idea sobre las cosas, sobre la gente" expone de hecho un elocuente retrato-robot sobre su ego y su obra.

Yo quiero verte bailar

La búsqueda de Battiato no parece alcanzar hallazgos definitivos sino afirmaciones provisionales, generalmente en forma de negación. Su asociación artística con el filósofo italiano Manlio Sgalambro (una especie de E. M. Cioran italiano) es en este sentido elocuente. Pero si el nihilismo es una tentación desde luego no es la única. A Battiato le interesa mucho el mundo esotérico, la meditación trancendental, las culturas orientales... Es vegetariano militante y un alma inquieta que se retrata fugazmente, a fogonazos, en sus canciones. La imagen nunca es clara ni unívoca, pero pese a todo ha obtenido éxitos masivos que han superado con mucho a los de sus coetáneos.

También ha sido una excepción respecto a sus compatriotas cantautores en lo que respecta a su difusión en el área del castellano. Nueve albumes en nuestra lengua y algunos éxitos nada desedeñables así lo atestiguan. Esa es una de las razones que justifican, pese a su inclasificabilidad, su presencia en la serie que vengo dedicando a los cantautores italianos. La otra es precisamente su originalidad, su mundo peculiar, sus experimentos musicales, esa inquietud vital y artística que ha hecho de 'Napiato' (así lo rebautizó el cachondeo 'made in Spain' a la vista de su descomunal apéndice nasal) una de las figuras más interesantes y controvertidas del panorama musical internacional.

La Stagione dell'amore


Hay quien le adora y hay quien le odia. Yo no puedo incluirme en ninguna de esos bandos extremos. Hace veinte años por lo menos que sorprendí a quienes me conocen con la afirmación de que prácticamente sólo Sting y Battiato estaban realizando una tarea de innovación en la música popular. Creo que, a mediados de los 80, eso era básicamente cierto, lo cual no me convierte en un incondicional de ninguno de ellos.

Los videos que aquí se proponen no pretenden en absoluto dar una visión de la característica multiplicidad estilística de Franco Battiato. Se trata de reproducir algunas de sus canciones más populares. A destacar el ridículo impagable del primer video, con un Battiato convertido en escalador con corbata, bailando de una manera tan extraña como él mismo.

Tres enlaces para fans o muy interesados: 1, 2, 3

sábado, 12 de abril de 2008

Francesco de Gregori: Pese a todo, la esperanza



Nacido en 1951, Francesco De Gregori podría ser el paradigma del cambio sin ruptura respecto a la tradición de la canción de autor italiana generada por los nacidos en los años 40, de la que venimos tratando. La suya es la Italia que ya desde la adolescencia contempla un sistema político corrompido e impotente y vive una convulsión casi diaria protagonizada por un terrorismo enloquecido (en gran medida manipulado por intereses estratégicos ajenos en connivencia con oscuras fuerzas internas, según se ha podido saber después).

Para esa generación ya no son una referencia válida Modugno o Paoli; bebe directamente en fuentes extranjeras, como Dylan, Cohen o Brassens, pero mantiene en gran medida la tradición melódica que está en su propio folklore y la concilia con la guitarra eléctrica y el compás 4/4. De Gregori comienza precisamente cantando temas de Dylan y Cohen adaptados al italiano, pero no tarda en componer sus propias canciones y beneficiarse del magisterio y la amistad de Fabrizio de André.

He elegido el día de hoy para escribir sobre él porque pertenece a una generación que ha vivido como una tragedia la trayectoria de su país en mayor grado que las precedentes y posteriores, entre la esperanza y la desesperación, entre la indiferencia y la ira. Precisamente hoy los italianos reflexionan (o eso se supone) sobre la votación que, a partir de mañana, puede devolver al poder a Berlusconi, con una nueva cabellera injertada, pero con las mismas ideas y el mismo desgarrado cinismo bajo ella.

Por ello también encabeza este post la canción ‘Viva l’Italia’, que está lejos de ser un himno patriótico pero no deja de ser un canto de amor y de esperanza. Esta es la traducción de la letra:

Viva Italia, la Italia liberada,/ la Italia del vals, la Italia del café,/ la Italia robada y golpeada en el corazón,/ viva Italia, la Italia que no muere.
Viva Italia, la Italia cogida a traición,/ la Italia asesinada por los diarios y por el cemento,/ la Italia con los ojos secos en la noche oscura,/ viva Italia, la Italia que no tiene miedo.
Viva Italia, la Italia que está en medio del mar,/ la Italia olvidada y la Italia a olvidar,/ la Italia mitad jardín y mitad cárcel,/ viva Italia, la Italia entera.
Viva Italia, la Italia que trabaja,/ La Italia que se desespera, la Italia que se enamora,/ la Italia mitad deber y mitad azar,/ viva Italia, la Italia sobre la luna.
Viva Italia, la Italia del 12 de diciembre (*),/ la Italia con las banderas, la Italia desnuda como siempre,/ la Italia con los ojos abiertos en la noche triste,/ viva Italia, la Italia que resiste.


La storia siamo noi


La historia somos nosotros, nadie se sienta ofendido,/ somos nosotros este prado de agujas bajo el cielo./ La historia somos nosotros, atención, nadie se sienta excluido./ La historia somos nosotros, somos nosotros esta ola en el mar./ este rumor que rompe el silencio,/ este silencio tan duro de relatar.
Y luego te dicen "Todos son iguales,/ todos roban de la misma manera"./ Pero es sólo un modo de convencerte/ de que te quedes encerrado en casa cuando llega la tarde./ Pero la historia no se detiene ciertamente ante un portón,/ la historia entra dentro de las habitaciones, las incendia,/ la historia da error y da razón.
La historia somos nosotros, somos nosotros quienes escribimos la carta,/ somos nosotros quienes tenemos todas las de ganar, todas las de perder./ Y luego la gente (porque es la gente la que hace la historia)/ cuando se trata de elegir y de caminar,/ te la encuentras a a toda con los ojos abiertos,/ que saben muy bien qué hacer.
Los que han leído millones de libros/ y los que no saben ni siquiera hablar,/ y es por esto que la historia da escalofríos,/ porque ninguno la puede parar./ La historia somos nosotros, somos nosotros padres e hijos,/ somos nosotros, bella ciao, que partimos./ La historia no tiene escondrijos,/ la historia no pasa la mano.
La historia somos nosotros, somos nosotros este plato de trigo.


Sempre e per sempre


Lluvia y sol cambian la cara a las personas,/ Ponen patas arriba el corazón y pasan y vuelven/ Y ya no las paramos./ Siempre y por siempre tu/ recuerda allá donde estés, si me buscas/ siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.
He visto a gente andar, perderse y volver y perderse todavía/ Y tender la mano a manos vacías/ Y con los mismos zapatos caminar por diferentes vías/ O con diferentes zapatos sobre una sola vía.
Tu no creas si alguno te dice que no soy el mismo ya./ Lluvia y sol ladran y muerden pero dejan, dejan el tiempo que encuentran/ Y el verdadero amor puede esconderse, confundirse pero ya no puede perderse.
Siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.
Siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.


Deliberadamente los videos seleccionados no reflejan la parte más poética y acaso la más valiosa de la producción de De Gregori. En muchos casos sus canciones eluden mediante metáforas nada obvias la significación directa e incluso algunas son en sí mismas metáforas difíciles de desentrañar. Ese hecho le ha valido algunas críticas, pero también las admiraciones más incondicionales. En cualquier caso, Francesco de Gregori, el hombre que camina “sobre trozos de cristal” según su propia expresión, rechaza siempre que se le cuestiona que sus canciones sean tan complejas o misteriosas como algunos las consideran.

Como he escrito en diversas ocasiones, estos posts no pueden ni intentan ser exhaustivos acerca de los personajes de los que tratan. La pretensión fundamental es formular una incitación a conocer a figuras dignas de interés y en muchos casos desconocidas para la mayoría. Siempre que es posible se aportan en el texto enlaces que permiten ampliar la información. En este caso podéis contar además del que inicia el texto, con los siguientes:

- Web oficial

- Letras

(*) El 12 de diciembre de 1969 fue una de las fechas más traumáticas de la historia de Italia. Ese día varios atentados se sucedieron en Roma y Milán. El más grave de ellos, en el Banco Nacional de la Agricultura de esta última ciudad, causó 17 muertos y 88 heridos. Atribuidos inicialmente al grupo anarquista ‘Círculo 22 de marzo’, nunca hasta la fecha se ha determinado su autoría. Miembros de los servicios secretos italianos estuvieron bajo sospecha por intoxicar la investigación y varios ultraderechistas vinculados a estos servicios (Stefano delle Chiaie entre ellos) que habían hido al extranjero fueron extraditados y procesados.

domingo, 30 de marzo de 2008

Giorgio Gaber: Algo más que un cantautor


‘Destra – Sinistra’

Giorgio Gaber (1939-2003) no fue un cantautor al uso durante buena parte de su vida -justamente la más representativa de quién era realmente-, sino un hombre de teatro (cantante, actor y escritor) creador de un género, pariente del cabaret, conocido como teatro-canción.

Sobre las tablas, transformado en el Señor G, Gaber exponía sus más íntimas convicciones mezclando la interpretación de canciones con los monólogos, enlazando sin pausa ambos géneros con un humor corrosivo que tenía generalmente a la corrompida partitocracia italiana como destinataria de sus invectivas, pero también a los propios ciudadanos, entre los que se incluía. “La libertad no es estar arriba de un árbol,/ ni siquiera es el vuelo de un moscón./ La libertad no es un espacio libre,/ libertad es participación”. Eso escribió en una de sus canciones.

En principio nada indicaba que fuera a derivar en la dirección que finalmente tomó. A principios de los años 60 era un cantante de éxito, intérprete de canciones ‘bonitas’ y agradables, que hacía giras con Mina o Celentano y tomó parte en cuatro festivales de la canción de San Remo. Incluso presentaba un programa de televisión. Probablemente fue la convulsión que sacudió el mundo en aquellos años, especialmente a partir del 68, lo que le empujó a participar (ejercer la libertad) como mejor sabía hacerlo.

Si prácticamente todos los cantautores de su generación se declaran anarquistas, lo cierto es que sólo Guccini y Gaber lo manifiestan de modo más o menos abierto a través de sus obras. En el caso de Gaber, con una especial agudeza y virulencia, sin contemplaciones con nada ni con nadie. Y sin embargo, desde una especie de ternura que era su sello distintivo. Humor y ternura impidieron que sus textos se convirtieran en meros panfletos y le ganaron el favor de un público que se reconocía y reconocía a Italia en lo que Gaber decia.

Por el camino de la sátira, Giorgio Gaber dejó de ser una presencia habitual en la televisión. Algunas de sus canciones, como ‘Io se fossi Dio’ (Si yo fuese Dios) fueron prohibidas y otras, simplemente por tácito consenso, no se difundían en la radio ni en la televisión. Lejos de amilanarse, Gaber continuó trabajando en la dirección que le parecía más honesta, más en consecuencia con la caótica situación de una democracia en permanente crisis y crecientemente traumatizada por el acoso del terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha.

Su último disco, como un colofón de su asqueamiento, se tituló ‘No me siento italiano’. Lógico corolario, tanto para un italiano como para un anarquista, no sentirse solidario de toda la mierda que se ha enseñoreado de un país antes y después de los Andreotti, los Craxi y los Marcinkus.

Los videos seleccionados muestran al Gaber-Gaber, demoledoramente sarcástico, virulentamente incorformista. El tema ‘Destra-Sinistra’ (arriba) registra su última y excepcional aparición televisiva, invitado por su amigo Adriano Celentano a su programa televisivo ‘125 millones de chorradas’ (sic). Lo mejor de aquel programa, aparte de la interpretación de esta canción, fue el agudo diálogo que protagonizaron ambos cantantes con el autor teatral y premio Nobel Dario Fó, ferviente admirador de Gaber y anarquista como él.

‘Destra-Sinistra’ ironiza sobre las supuestas diferencias entre ambos referentes del espectro ideológico (“bañarse en la bañera es de derecha,/ ducharse sin embargo es de izquierda/ un paquete de Marlboro es de derecha/ pero si es de contrabando es de izquierda…”); ( “Todo viejo moralismo es de izquierda,/ la ausencia de moral es de derecha,/ incluso el Papa está últimamente un poca a la izquierda/ y el demonio se ha hecho de derecha…"). Sin embargo, Gaber no cree en la muerte de las ideologías (“La ideología, la ideología/ a pesar de todo/ todavía creo que existe./ Es la pasión, la obsesión/ de tu diversidad/ que ahora mismo no se sabe dónde está/ no se sabe dónde, no se sabe dónde…”)

Lo shampoo (De ‘Dialogo tra un impegnato e un non so’)


L'Elezioni ( De ‘Libertà obbligatoria’)

viernes, 14 de marzo de 2008

Francesco Guccini, radical libre




Francesco Guccini (Módena, 1940) es tal vez el cantautor más ortodoxo entre los italianos. Al menos en el sentido de que su persona y su obra responden al retrato-robot de lo que tópicamente se considera un cantautor: alguien que da prioridad absoluta al texto sobre la música, que busca que sus letras tengan un carácter poético, o al menos cierta calidad literaria, y que muestra especial interés por la política y las realidades sociales.

Como en el caso de Bob Dylan, las letras de Guccini son considerablemente largas. Muchas de ellas no tienen siquiera un pequeño intermedio musical o un solo de guitarra. Son largos discursos o relatos que se justifican por sí mismos, sin que la música sea esencial. Personalmente, por eso mismo, Guccini no se encuentra entre mis preferencias, pero no puede estar ausente en la serie de posts que vengo dedicando a los cantautores italianos, precisamente porque está considerado entre los más relevantes.

Confeso anarquista, como tantos de los que venimos hablando, sus canciones tienen un contenido ideológico bastante mayor y más significativo que las de sus colegas. Ese hecho, junto a su capacidad poética, que no tiene inconveniente en mezclar ocasionalmente con un lenguaje abiertamente escatológico, han hecho que, junto a Fabricio de André, más contenido, sea reconocido como el cantautor por excelencia entre varias generaciones de italianos.

Nuevamente he tropezado con la carencia de videos de directos en Youtube. Hay una buena cantidad de vídeos del artista, pero se ve que Guccini no ha sido especialmente grato a la televisión. Con escasas excepciones, los directos son de muy baja calidad y no muy relevantes, por lo que me he visto forzado a elegir entre los que superponen imágenes más o menos significativas sobre dos de las canciones más emblemáticas del cantautor.

‘La locomotiva’ es una historia que parece salida de la película ‘Novecento’. Un maquinista ferroviario de convicciones anarquistas secuestra un tren de lujo, ‘pieno di signori’ (cuando "señor" era todavía un término que no se aplicaba a todo el mundo), e intenta lanzarlo a toda velocidad contra la estación de Bolonia. El convoy es desviado a una vía muerta y el maquinista muere. Eso no impide a Guccini mantener viva la metáfora de la locomotora:

“… Pero a nosotros nos gusta imaginarlo detrás del motor/ mientras hace correr la máquina a vapor/ y que aún nos llegue un día la noticia/ de una locomotora, como una cosa viva/ lanzada como bomba contra la injusticia.

‘L’avvelenata’ (La envenenada) es una extensa y vitriólica diatriba que tiene su origen en una crítica demoledora que Ricardo Bertoncelli hizo de su disco 'Stanze di vita quotidiana', en la que afirmaba, entre otras lindezas ‘proféticas’ que era "un artista acabado, al que no le queda nada que decir". El resultado es una gran canción en la que Bertoncelli queda (injustamente) inmortalizado y Guccini expone su particular poética, fundada en una decidida voluntad de insobornable autonomía.

La (canzone) avvelenata


Traducción de la letra (menos una estrofa)

Pero si yo hubiera previsto todo esto, datos causa y pretexto, las actuales conclusiones/ ¿creeis que por estos cuatro cuartos, esta gloria de idiotas, hubiera escrito canciones?/ Bueno, vale, admito que me he equivocado y acepto el crucifijo y así sea.,/ Soy, de la raza mía, tan grande sea, el primero que ha estudiado.
Mi padre en el fondo tenía además razón al decir que la pensión es realmente importante,/ mi madre tampoco se había equivocado al decir que un graduado cuenta más que un cantante./ Joven e ingenuo yo he perdido la cabeza, hayan sido los libros o mi provincianismo,/ es una polla en el culo es una acusación de arribismo, recelo de indiferentismo, soy lo que me queda..
Vosotros críticos, vosotros personajes austeros, militantes severos, pido perdón a usías,/ pero no he dicho que con canciones se hacen revoluciones, se pueda hacer poesía./ Yo canto cuando puedo, como puedo, cuando quiero sin aplausos o silbidos./ Vender o no se encuentra entre mis riesgos, no compréis mis discos o escupidme encima.
Según vosotros a mi me importa un bledo asumir la bronca de estar aquí arriba cantando,/ gozo muchas más emborrachándome o si no masturbándome, o, en el límite, barriendo.../ Si estoy de humor negro entonces escribo curioseando dentro de nuestras miserias:/ de ordinario tengo que hacer cosas más serias, construir sobre ruinas o mantenerme vivo.

Yo todo, yo nada, yo idiota, yo borrachuzo, yo poeta, yo bufón, yo anarquista, yo fascista,/ yo rico, yo sin un cuarto, yo radical, yo distinto e igual, negro, judío, comunista,/ yo maricón, yo que porque canto sé embaucar, yo falso, yo genio, yo cretino,/ yo solo aquí a las cuatro de la mañana, la angustia y un poco de vino, quisiera blasfemar.

(...)
Colegas cantautores, selecto grupo que se vende por la noche por unos poços millones,/ vosotros que sois capaces hacéis bien en tener los bolsillos llenos y no sólo los cojones,/ ¿Qué puedo deciros? Andad y haced, pero habrá siempre, lo sabéis,/ un músico fallido, un beato, un teoriquillo, un Bertoncelli o un cura para disparar sin piedad.
Pero si yo hubiera previsto todo esto, datos causa y pretexto, tal vez haría lo mismo./ Me gusta hacer canciones y beber vino, me gusta ir de putas pues nací tonto/ y por eso tiro p’alante y no me quito los harapos que suelo llevar./ Tengo todavía muchas cosas que contar a quien quiera escuchar ¡Y a la mierda todo lo demás!


miércoles, 20 de febrero de 2008

Luigi Tenco, el rebelde melancólico

La vida no fue justa y mucho menos generosa con Luigi Tenco. Había algo de melancolía incurable en él , de irredento inconformismo, de rebeldía incandescente contra el mundo que tal vez tuvo su origen en su irregular nacimiento. Su padre legal, el que le dio el apellido, murió algunos meses antes de que Luigi viniera al mundo. A su padre auténtico nunca le conoció.

A los diez años se traslada junto a su madre y su hermano mayor a Génova y ya desde los quince sintió pasión por la música y fue el jazz lo que primero le atrajo. Tocó el clarinete en la 'Jelly Roll Morton Jazz Band' y cuando el rock and roll hizo su espectacular aparición formó junto a su gran amigo Gino Paoli el grupo 'I diavoli del rock'. Con veinte años realiza una gira por Alemania junto a Adriano Celentano y Giorgio Gaber. Comienza a cantar y a componer, pero sus primeros discos ven la luz con pseudónimos. Ya en 1961 aparece su primer sencillo con su propio nombre, aunque no alcanza un éxito digno de mención.

La fortuna le sonríe un poco tras firmar en 1966 un contrato con la RCA. El tema 'Un giorno dopo l'altro' se convierte en tema musical de la serie de televisión 'Il commissario Maigret'. Sin llegar a ser espectaculares, Tenco alcanza algunos éxitos con canciones como 'Lontano lontano', 'E se ci diranno' y 'Ognuno è libero'. También conoce los efectos devastadores de la censura italiana de la época, que le prohíbe al menos tres canciones por razones que hoy resultan irrisorias.

El espíritu libertario de Tenco le lleva a explorar las fronteras de la restringida tolerancia vigente entonces con composiciones conflictivas para una sociedad que considera que una canción debe ser algo ligero, pegadizo y superficial. 'Cara maestra' (1), una canción en la que sucesivamente ironiza sobre el concepto de libertad e igualdad en la enseñanza, la Iglesia y la política italiana es un claro ejemplo de ese espíritu rebelde.



El sentimiento de frustración se hace compañero inseparable de Luigi Tenco y las cosas se complican por razones sentimentales. Mantiene una relación con la cantante Dalida mientras está enamorado de otra mujer llamada Valeria, que le exige la ruptura con la franco-italiana. En una carta, Tenco intenta explicarle la situación a Valeria: "Lo he intentaod de todas las maneras, he parado noches enteras bebiendo, buscando hacerle comprender quién soy, qué quiero y luego he acabado por hablarle de ti, de cuánto te amo".

Es en ese contexto en el que se produce el polémico suicidio de Tenco en 1967 en un hotel de Sanremo, en cuyo festival 'Cia amore, ciao', la canción presentada por el cantautor -precisamente defendida también en el concurso por la interpretación de Dalida- no logra pasar a la final. Las circunstancias que rodean el suicidio son esperpénticas. Primero se conduce el cadáver a la morgue, luego se vuelve a trasladar a la habitación del hotel para que se puedan tomar fotografías. La escena que registran esas fotos están sin duda compuestas, escenografiadas. En la mano del cantautor hay una nota en la que asegura haberse quitado la vida en protesta por el resultado de la votación que ha rechazado su canción.

Dalida asegura que el suicidio no tiene como causa el fracaso de la canción, "Creo que la verdad de esta muerte injusta -asegura en declaraciones- la saben Dios y esa muchacha que no supo cuan enamorado estaba Luigi de ella". Quienes conocen a Luigi rechazan de plano la posibilidad de que se haya suicidado y las fotografías compuestas en el hotel dan motivos para creer que hay algo irregular y que se está tratando de ocultar. Lo más extraño para quienes le conocen es que el disparo mortal aparece en la sien izquierda del cantautor mientras que el presunto suicida es diestro. En cualquier caso, Luigi es inhumado sin un examen forense y sin que se realizase la preceptiva prueba de la parafina que habría aclarado si las sospechas eran fundadas.

La presión popular para que se aclarasen las circunstancias de su muerte han sido permanentes. Los seguidores de Tenco, convertido objeto de culto precisamente por su muerte, han formado un club y un festival de la canción lleva su nombre. En 2005, 38 años después, un fiscal decide reabrir el caso y autoriza la exhumación del cadáver. El examen forense no descubre nada que pueda confirmar las sospechas y el caso es definitivamente archivado. Pese a ello muchos mantienen las dudas y sugieren que fue asesinado por razones desconocidas, otros creen que efectivamente se suicidó; unos piensan que por el fracaso en Sanremo, otros por una hipotética ruptura con Valeria e incluso hay quien sostiene que ambas razones pudieron pesar en el ánimo de Luigi Tenco.

El caso es que a los 29 años de edad desapareció un sólida promesa de la canción italiana, un cantautor honesto e interesante al que la la experiencia de la vida habría defraudado y que no sobrevivió a una depresión que hubiera podido ser transitoria.

En cualquier caso, cuesta asimilar cómo era posible en aquella Italia de la censura y la libertad vigilada que personas aparentemente normales, como Luigi Tenco o Gino Paoli poseyeran armas de fuego, que, como se dice, las carga el diablo. Quien las dispara, en última instancia, es la desesperación. Basta un segundo para que lo que pudo ser una anécdota pasajera se convierta en una tragedia.


(1) Traducción de 'Cara maestra'
Querida maestra, un día me enseñaste/ que en este mundo nuestro somos todos iguales/ pero cuando entraba en clase el director/ nos hacías a todos ponernos en pie/ y cuando entraba en clase el bedel/ nos permitías quedarnos sentados.

Mi buen cura, decías que la iglesia/ es la casa de los pobres, de la pobre gente/ pero has revestido tu iglesia/ de cortinas de oro y mármoles de colores/ ¿Cómo puede ahora un pobre que entra/ sentirse como si estuviera en su casa?

Egregio alcalde, me han dicho que un día/ gritabas a la gente ¡Vencer o morir!/ Ahora quisiera saber cómo ya/ vencido no estás todavía muerto/ y en tu lugar ha muerto tanta gente/ que no quería ni vencer ni morir.




Traducción de 'Ciao amore, ciao'
La calle de siempre, blanca como la sal/ el grano que crece, los campos que se aran./ Mirar cada día/ si llueve o hace sol/ para saber si mañana/ se vive o se muere/ y un buen día decir basta y largarse/ Ciao amore, ciao amore, ciao amore ciao.

Marcharse lejos/ a buscar otro mundo/ decir adiós al patio/ alejarse soñando/ y luego mil calles/ grises como el humo/ en un mundo de luces/ sentirse nadie/ saltar cien años en un solo día/ de los carros en el campo/ a los aviones en el cielo/ y no comprender nada/ y tener ganas de volver a tu lado/ Ciao amore, ciao amore, ciao amore ciao.

No saber hacer nada/ en un mundo que sabe todo/ y no tener un duro/ ni siquiera para volver/. Ciao amore, Ciao amore, ciao amore ciao...


viernes, 15 de febrero de 2008

Gino Paoli: Una vida muy intensa



Gino Paoli, que en septiembre cumplirá 74 años, es una de las figuras de más largo recorrido y mayor calado en la música popular italiana. Pertenece a lo que se ha dado en llamar la ‘Escuela Genovesa’ de cantautores, que ha dado figuras tan importantes como Paolo Conte, Luigi Tenco o Fabricio de André, unidos por la amistad y ciertas convicciones más o menos anarquistas.

La de Paoli es una biografía apasionante, llena de intensidad y también de altibajos, con sorprendentes desapariciones y reapariciones en la escena, con grandes éxitos y notables indiferencias. Su mejor época fue, sin duda, los años 60 y primeros 70, cuando dió a la luz canciones que han alcanzado la categoría de inolvidables, como ‘Sapore di sale’, ‘Senza fine’, ‘Il cielo in una stanza’, Quatro amici’...

A lo largo de su vida el cantautor ha tenido problemas con el alcohol y las drogas, pero tal vez los mayores hayan sido los que sufrió como consecuencia de su incapacidad para resistir el atractivo femenino. En aquellos primero años 60 Gino era un hombre casado, pero estableció una apasionada relación con la cantante Ornella Vanoni, que le inspiró algunas de sus canciones, como ‘Senza fine’. No asi ‘Il cielo in una stanza’, que, contra lo que se creía, él ha acabado atribuyendo a una experiencia prostibularia.




Dice un famoso bolero, “¿cómo es posible querer dos mujeres a la vez y no estar loco?" Gino Paoli llevó aún más lejos su desafío a la lucidez, intentando repartirse -si ello es posible- entre tres mujeres, al sumar a la actriz Stefania Sandrelli al duo ya referido. El escándalo en Italia es impresionante porque Stefania es menor de edad. Apenas tiene 16 años, aunque, según su propia confesión, fue ella quien sedujo al adulto cantautor.

Demasiadas cuerdas para un violín. Demasiada presión. Tal vez como consecuencia de ello y a pesar de encontrarse en la cima del éxito gracias a ‘Sapore di sale’ (inspirada por la Sandrelli) Gino Paoli decide poner fin a su vida disparándose un tiro en el corazón. Afortunadamente falla en su propósito, pero de aquella locura conserva una bala alojada en el pericardio, que nadie se ha atrevido a extraer. De su relación con la Sandrelli, que quedó embarazada cuando la propia mujer de Gino ya lo estaba, tiene una hija: la también actriz Amanda Sandrelli (en la foto, los tres).



Pocos años después, en 1967, la tragedia reaparece en su vida. Esta vez es Luigi Tenco, el mejor de sus amigos, quien se suicida tras no pasar a la final de Sanremo su canción 'Ciao amore ciao’. Tenco deja un mensaje de amarga crítica al mundo musical, en el cual Paoli ha acumulado ya, pese a su éxito, elocuente experiencia. El ‘shock’ aleja de la música al autor de ‘Senza fine’ hasta 1971, año en el que regresa con un nuevo album que sólo es bien acogido por sus admiradores.

Gino Paoli había reflexionado profundamente durante su retiro, lo que no sólo aporta más madurez a sus canciones, sino que se proyecta en unos planteamientos vitales más prácticos. Quien se vio forzado a lanzar sus primeras canciones bajo la firma de terceros por no estar aún inscrito en la SIAE (Società Italiana degli Autori ed Editori) ha descubierto el mundo de la edición musical y la adquisición de los derechos para Italia de las de los Bee Gees le llena los bolsillos.

Terminaré esta ya largo texto –que podría serlo mucho más- con algunos apuntes. Para los españoles puede resultar interesante saber que en 1974 grabó un disco dedicado exclusivamente a algunos de los temas más célebres de Joan Manuel Serrat por aquella época, entre ellos ‘Mediterráneo’. Para los aficionados al jazz tal vez sea un dato de interés que flirteó con este género, aunque en mi opinión no es lo suyo. Y finalmente es importante subrayar que siempre ha ayudado a cuantos creyó que merecían ser conocidos y reconocidos, como hizo en sus inicios con Lucio Dalla y Fabricio de André, de los cuales –como de Luigi Tenco- me ocuparé próximamente.

'Senza fine' (Sobre escenas del filme 'Mi vida sin mi' (2002) de Isabel Coixet, que lo utilizó como leitmotiv).




Senza fine
Tu trascini la nostra vita
Senza un attimo di respiro
Per sognare
Per potere ricordare
Cio che abbiamo gia vissuto

Senza fine
Tu sei un attimo senza fine
Non hai ieri
Non hai domani
Tutto e ormai nelle tue mani
Mani grandi
Mani senza fine

Non m'importa della luna
Non m'importa delle stelle
Tu per me sei luna e stelle
Tu per me sei sole e cielo
Tu per me sei tutto quanto
Tutto quanto ivoglio avere

Traducción:

Sin fin/ tu eternizas nuestra vida/ sin un instante de respiro/ para soñar/ para poder recordar/ lo que ya hemos vivido.

Sin fin/ tu eres un instante sin fin/ no tienes ayer/ no tienes mañana/ todo es por ahora en tus manos/ manos grandes/ manos sin fin.

No me importa la luna/ no me importan las estrellas/ tu para mi eres luna y estrellas/ tu para mi eres sol y cielo/ tu para mi eres todo lo que/ todo lo que quiero tener.



domingo, 10 de febrero de 2008

Domenico Modugno, padre de la canción de autor italiana


Letra de 'Volare'

Penso che un sogno così non ritorni mai più;
mi dipingevo le mani e la faccia di blu,
poi d’improvviso venivo dal vento rapito
e incominciavo a volare nel cielo infinito…

Volare… oh, oh!…
Cantare… oh, oh, oh, oh!
Nel blu, dipinto di blu,
felice di stare lassù.
E volavo, volavo felice più in alto del sole ed ancora più su,
mentre il mondo pian piano spariva lontano laggiù,
una musica dolce suonava soltanto per me…

Volare… oh, oh!…
Cantare… oh, oh, oh, oh!
Nel blu, dipinto di blu,
felice di stare lassù.

Ma tutti i sogni nell’alba svaniscon perché,
quando tramonta, la luna li porta con sé.
Ma io continuo a sognare negli occhi tuoi belli,
che sono blu come un cielo trapunto di stelle.

Volare… oh, oh!…
Cantare… oh, oh, oh, oh!
Nel blu, dipinto di blu,
felice di stare quaggiù.
E continuo a volare felice più in alto del sole ed ancora più
su,
mentre il mondo pian piano scompare negli occhi tuoi blu,
la tua voce è una musica dolce che suona per me…

Volare… oh, oh!…
Cantare… oh, oh, oh, oh!
Nel blu, dipinto di blu,
felice di stare quaggiù.
Nel blu degli occhi tuoi blu,
felice di stare quaggiù,
con te!

Traducción:
Pienso que un sueño así ya no vuelve más;/ me pinto las manos y la cara de azul/ luego de improviso soy raptado por el viento/ y comienzo a volar en el cielo infiniito.
Volar… oh, oh!/ Cantar… oh, oh, oh, oh!/ En el azul, pintado de azul/ feliz de estar allí arriba/ Y volaba, volaba feliz más a la altura del sol y todavía más arriba/ Mientras el mundo poco a poco desaparecía allá abajo/
una musica dulce sonaba solamente para mi…
Volar… oh, oh!/ Cantar… oh, oh, oh, oh!/ En el azul, pintado de azul/ feliz de estar allí arriba...
Pero todos los sueños al alba se desvanecen porque/ cuando la luna se va los lleva consigo./ Pero yo continuo soñando en tus ojos bellos/ que son azules como un cielo tejido de estrellas.
(No se reproducen las repeticiones)

Antes de quedar 'colgado' de la fabulosa voz de Sandra Nkaké era mi propósito -a raíz de evocar las canciones de Nico Fidenco- hacer un breve repaso de la canción de autor italiana, la única que puede competir con cierto éxito con los mitos de su homóloga francófona. Y ahora recupero ese propósito.

Iniciar ese repaso con Domenico Modugno es inevitable, pues él está en el origen de todo. Antes de su deslumbrante irrupción en los escenarios la canción popular italiana estaba en gran medida anclada en las grandes voces, como si no pudiera sacudirse la tradición operística, y sólo ocasionalmente hacía concesiones a cancioncillas simpáticas interpretadas por voces mediocres. El gran Domenico, como autor, introdujo en la canción novedad y calidad, tanto en letras como en músicas, y aportó su particular concepción lírica e interpretativa. Así, de modo instantáneo, se hizo perdonar una voz que ahora nos sorprende que pueda haber sido cuestionada, pero entonces lo fue.

Quien acabaría siendo el cantautor italiano paradigmático, reconocido como el padre de un fenómeno de largo recorrido y notable calidad en su trayectoria, no había pensado, sin embargo, ser cantante ni compositor. Casi desde su infancia lo que Domenico Modugno quería era ser actor. Y a lo largo del tiempo lo fue, pero su éxito en el teatro o el cine nunca fue comparable con el que alcanzó como cantante y autor inolvidable. Su 'Volare' (Nel blu dipinto di plu') fue un éxito mundial que sólo han alcanzado hasta la fecha muy pocas canciones del área latina europea.

Muchas otras de sus creaciones han conocido versiones internacionales de éxito, singularmente en Estados Unidos. No es de extrañar que, tras su muerte en 1994, a los 66 años, su mito siga presente en una Italia que sigue recordándole a través de sus grandes canciones, ajenas a los gustos generacionales, como parte de un patrimonio cultural envuelto en el afecto y la nostalgia. El estado italiano editará este año (si no lo ha hecho ya) un sello dedicado a Modugno y su canción 'Volare', coincidiendo con el 50 aniversario de su éxito con ese tema en el Festival de San Remo de 1958. Si eso no es lo que convencionalmente se llama 'inmortalidad', se le parece.

Siguen tres vídeos que tratan de resumir el estilo y las habilidades interpretativas del cantautor. En primer lugar 'L'uomo in frack', una fantasía poética centrada en un improbable personaje herido de amor, que interpreta sólo con una guitarra. A continuación 'La lontananza', uno de sus grandes éxitos, y finalmente 'Che me ne importa a me', en la que despliega su capacidad histriónica interpretando, disfrazado de 'hippy' y en tono de farsa, una canción de fondo dramático, pues el protagonista es un amante despechado.


domingo, 3 de febrero de 2008

Nico Fidenco ¿Te suena?



Lo sé. Esto es puro 'vintage' con olor a naftalina, nostalgia confesa de las melodías de los 60. Nico Fidenco tuvo una pequeña época de popularidad en España con estas dos canciones y luego prácticamente se esfumó. No así en Italia, donde su presencia y su evocación persisten.

A subrayar la excelencia del arreglo de 'Legata a un granello di sabbia', especialmente en lo que respecta al uso sobresaliente de la sección de cuerdas y los coros. Italia era entonces una auténtica potencia musical al gusto europeo. Y a todo esto, ¿qué habrá sido del gusto europeo?

Creo que este ataque de nostalgia me va a durar un buen rato. ¡Va por Italia!

Mi vuoi lasciare e tu vuoi fuggire
ma sola al buio tu poi mi chiamerai.

Ti voglio cullare, cullare
posandoti su un'onda del mare, del mare
legandoti a un granello di sabbia
così tu nella nebbia più fuggir non potrai
e accanto a me tu resterai.

Ti voglio tenere, tenere
legata con un raggio di sole, di sole
così col suo calore la nebbia svanirà
e il tuo cuore riscaldarsi potrà
e mai più freddo sentirai.

Ma tu, tu fuggirai
e nella notte ti perderai
e sola, sola
sola nel buio
mi chiamerai.
(A partir de aquí la letra se repite)

Traducción:
Quieres dejarme y quieres huir/ pero sola en la oscuridad después me llamarás.

Te quiero mecer, mecer/ posándote en una ola del mar, del mar/ atándote a un grano de arena/ así tu en la niebla ya no podrás huir/ y junto a mi te quedarás.

Te quiero tener, tener/ atada con un rayo de sol, de sol/ así con su calor la niebla desvanecera/ y tu corazón calentarse podrá/ y ya más frío no sentirás.

Pero tu, tu huirás/ y en la noche te perderás/ y sola, sola/ sola en la osocuridad/ me llamarás.


Video de 'A casa d'Irene', un directo en Brasil en los años 80.

jueves, 31 de enero de 2008

Silvia Penide está llegando




No lo recuerdo con precisión, pero creo que fue a principios de esta década o finales (muy finales) de la anterior cuando tuve la oportunidad de escuchar unas pocas canciones -maquetas- de Silvia Penide, una joven cantautora gallega que, a sus 17 o 18 años, ya me pareció una promesa muy interesante. Luego perdí su pista.

Hace unos días tuve la sorpresa de verla entrevistada en el programa ‘Noche sin Tregua’ (NST), del canal Paramount, hablando sobre su último disco, que es ¡el tercero!, y, lógicamente decidí investigar. Descubrí así que si no hubiera perdido la costumbre de oir la radio (la poca que oigo es a través de internet) sabría que sus canciones se han escuchado aquí y a allá periódicamente en los últimos años.

Pero es con su tercer disco. ‘Desafinante Crónica’ (octubre 2007). con el que Silvia parece estar alzando el vuelo. En estos momentos se halla sumergida en una gira por toda la península, en gran parte patrocinada por FNAC, y sus canciones reciben un apoyo mediático hasta ahora inédito, pese a que el sello con el que graba (el gallego Falcatruada) no es precisamente muy influyente o poderoso.

Silvia Penide no es una cantautora o una cantante pop al uso. Tanto su voz como su estilo tienen el distintivo de la originalidad, la calidad, el sentimiento y la sinceridad, esos ingredientes mágicos que consiguen llegar a una buena porción del público y, ocasionalmente, seducir a todos sin condiciones. Sus composiciones se presentan en gran medida desnudas, minimalistas. No hay artificios ni truculencias. Se trata de una voz que tiene la virtud de tocar y hacerse recordar.

A mi, personalmente, me recuerda a veces a Tracy Chapman o a la primera Suzanne Vega, pero dudo que ninguna de ellas haya tenido influencia en el modo de componer y cantar de esta gallega de 28 años que, finalmente, está llegando a donde debe estar. Ella parte de raíces que están ancladas muy dentro de sí y que a nada ni a nadie le deben tanto como a su personalidad y a su voluntad de expresar un mundo personal y una percepción de la realidad que, de otra manera, probablemente sería incomunicable.

¿He dicho que es una cantautora? Sí, lo es. Y ella misma debería dejar de preguntárselo para poder crecer libremente más allá de las clasificaciones y los esquemas que crítica y público asumen por la mera necesidad de no preguntarse más. Por simplificar.



Actuación en Lugo dentro de "Diálogos coa Palabra", acto en conmemoración de los 25 años del Parlamento de Galicia (2006). Interpreta 'Sen dúbida' (Sin duda).

martes, 29 de enero de 2008

Ángel Petisme y sus 'exitos secretos'



Ángel Petisme (Calatayud 1961) es poeta y cantautor, o cantautor y poeta, si se prefiere. Dudo que él mismo sepa o quiera jerarquizar su doble actividad, en la medida en que poesía y canción son dos vertientes en las que articula la necesidad imperiosa de expresarse y comunicarse que le acompaña desde que tiene conciencia de ser artista. Lo que es, a fin de cuentas, más allá de las etiquetas.

Recibo hoy un mensaje que anuncia la publicación de su último libro de poemas, 'Demolición del Arco Iris', duodécimo de su obra literaria, y su próxima presentación en Bilbao, Irún, Zaragoza y Madrid. Creo que ese hecho constituye una buena oportunidad para hablar de una de las voces más personales de la canción de autor española, cosa que tenía in mente desde hace tiempo; aproximadamente tanto tiempo como escuché su recopilación 'Éxitos secretos', editada a finales de 2006, aunque yo la conocí bien avanzado el 2007.

Los 45 años de edad son, sin duda, un momento adecuado para hacer balance y exponer el resumen de lo andado. Petisme lo puso en práctica en 2006 mediante sendas antologías. La que reunió sus poemas se tituló 'Teoría del color'. En la que resumió sus mejores canciones se dejó llevar por la ironía y fabricó la expresión 'éxitos secretos', que tantos cantautores suscribirían como alternativa a la grandilocuencia del 'grandes éxitos' usual en la dinámica del mercado discográfico convencional.

'Exitos secretos' de Petisme no es cualquier cosa. Lo forman, además del disco, con 20 temas (tres inéditos), un DVD y un libro de 56 páginas. Para quien no conozca el perfil poliédrico y la intensa actividad de este artista en diversos frentes -el solidario en primer lugar- esta edición multimedia le permitirá internarse en los campos minados de belleza, dolor, sentimiento y vitalismo por los que Ángel Petisme transita desde hace más de veinte años con un éxito sólo muy relativamente secreto.

El poema aquí reproducido forma parte de su último libro, 'Demolición del Arco Iris'

PLAZA DE LAVAPIÉS

Llueve a mares y baja por la cuesta de Ave María
el líquido amniótico de los sueños.
Bajan las cicatrices, las llamadas perdidas,
la barbie abandonada y un árbol del amor,
los condones suicidas y los huesos de pollo,
el llanto de las razas, los mensajes borrados,
la belleza sin sitio, las fotos del eclipse…
Los juguetes enfermos, los dioses que no cambian,
los extractos del banco, las sillas de tres patas.
Sale la luna en Sombrerería y sale el sol en Olivar.

Un río ineludible de preguntas
desciende a la boca del Metro,
un ángel que volaba hacia atrás,
el alquitrán del miedo,
un corazón con brazos del Ikea,
frascos de jarabe caducado.
Pecados que no vieron amanecer,
belleza que no encuentra reposo.

Está lloviendo a mares en plaza de Lavapiés
y soy esa mujer que lleva escrito un No.

sábado, 26 de enero de 2008

Emily Loizeau, aire fresco en la canción de autor francesa



Quienes conocen mi confesada debilidad por la canción de autor francófona me preguntan ocasionalmente si no hay cantautores jóvenes interesantes. Yo solía responder hasta ahora que quizás los hubiera, pero yo no los conocía. Había escuchado a los más famosos entre las últimas hornadas y, lamentablemente, tenía que admitir que no me 'llegan'. Creo que el más 'joven' entre la gente que consideraba interesante era Francis Cabrel, que tiene ya 54 años.

Eso era así hasta descubrir a Emily Loizeau (n. 1975), que supone un inesperado soplo de aire fresco, una revelación. De progenie franco-británica (su abuela fue la gran actriz Peggy Ashcroft, ganadora de un Oscar por su actuación en 'Pasaje a la India', de David Lean), llegados los 19 años es el teatro más que la música lo que le atrae y a él se dedica durante tres años. Pero es precisamente la experiencia teatral la que le redirige a la canción, para la que está especialmente dotada y preparada, pues no en vano ha estudiado música y tocado el piano desde los cinco años.

Firma su primer contrato discográfico en 2004 con Sony, pero el reconocimiento público sólo le llega en 2006, de la mano de Fargo Records, que le deja las manos libres, con el disco 'L'autre bout du monde'. El doble recopilatorio editado en 2007 con el mismo título le sitúa en primer plano del panorama de la canción francesa. No ha sonado la flauta por casualidad y tampoco nadie ha 'fabricado' una estrella. Emily Loizeau es la obra de sí misma y su talento se impone de modo indiscutible.

El humor, la ironía y la ternura son elementos esenciales de sus canciones, en las que su capacidad creativa es adecuadamente acompañada por una voz dotada de un gran potencial, que le permite cantar casi cualquier cosa que se proponga. En sus directos es donde de modo especial muestra hasta dónde puede llegar: muy alto.

Para este año se espera un nuevo disco que, presumiblemente, confirmará que la canción de autor francesa cuenta con una nueva figura que no desmerece su extraordinaria trayectoria.

Para los interesados en saber más, he aquí un enlace que os permitirá ver y escuchar, sin pausa, 45 vídeos (muchos de directos) de Emily Loizeau. Gracias a Lluna de Pau.