Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos, pese a que, con mucha frecuencia, es la más valiosa.
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domingo, 4 de mayo de 2008

Lucio Dalla, cantautor ma non troppo


Caruso



Un gran músico con una notable y muy acusada personalidad. Ese es Lucio Dalla (1943). Bajito, calvo, miope; siempre con algo sobre la cabeza, con frecuencia un sombrero panamá. Cantar como solista no entraba inicialmente entre sus planes. Apenas adolescente, tocó el clarinete con varias bandas de jazz para pasar posteriormente el grupo "I Flippers", donde comenzó a desarrollar el histrionismo que caracteriza gran parte de su trayectoria. Gamberreaba y actuaba descalzo, pero la música era su pasión, algo que se tomaba absolutamente en serio. Ya entonces demostraba estar dotado para el scat (improvisación vocal) y se convirtió en un hábil imitador del estilo de James Brown.

Es Gino Paoli, que coincide con el grupo en el Cantagiro (caravana de cantantes que recorría Italia y cuyos participantes se sometían al voto del público) de 1963, quien le convence de iniciar una carrera como solista e incluso le cede una canción suya para su primer disco. No pasa absolutamente nada. Su participación en el Cantagiro de 1964, además, le enfrenta al rechazo del público, que no acepta ni su estilo musical innovador ni su 'look' particular. Dalla se lo toma con filosofía. La música es su mundo y no lo va a abandonar. Sanremo -como a tantos- le espera para bien y para mal. Se va haciendo conocer y respetar e incluso, en el 67, actúa en una película de los hermanos Taviani, 'I sovversivi', por la que a punto estuvo de alcanzar el premio al mejor actor en el Festival de Venecia.


L'anno che verrà (Versionada en su día por Patxi Andión en castellano)


Como tantos de los que serán citados al final, en este capítulo que quiere ser el último de la serie dedicada a los cantautores italianos, Lucio Dalla no es en sentido estricto un cantautor (lo mismo, pero al revés -respecto a la paternidad de la música-, podría decirse de nuestro Joaquín Sabina). Sólo una minoría de las letras de Dalla son obra suya, aunque están impregnadas profundamente de su personalidad y responden a su eclecticismo musical, capaz de lidiar con éxito con el rock o el rythm and blues tanto como con la balada romántica o la canción de tono humorístico.

Tras pasar por los préstamos o las colaboracionesd iniciales de Paoli y Tenco, entre otros, los textos se deben en gran parte a Sergio Bardotti o Gianfranco Baldatti hasta 1973. Luego, durante cuatro años, colabora con el poeta Roberto Roversi, abriendo uno de los periodos más brillantes para su carrera y para la canción de autor italiana. Estamos ante años tremendamente convulsos en la política italiana. Roversi quiere llevar los problemas y el lenguaje político a las canciones y Dalla rechaza el riesgo de distanciarse o dividir al público. La entente se rompe en 1977 y Lucio publica un disco, 'Come è profondo il mare' que defrauda e incluso indigna a buena parte de sus seguidores y a la crítica pero le gana nuevos fans.

Consciente de sus limitaciones, inicia a continuación una fase de colaboración con Francesco de Gregori, con el que realiza la gira 'Banana Republic', llenando los estadios de Italia. Decepciones puntuales aparte, ya nadie puede cuestionar superficialmente que Dalla es uno de los grandes de la canción en Italia. Con una sólida carrera detrás, los 80 serán su década prodigiosa, logrando conciliar finalmente a crítica y público. Su canción 'Caruso' supone la cúpula de un edificio -su carrera- construido con los materiales más diversos e incluso contradictorios, pero de extrema solidez.

Tutta la vita


Para Lucio Dalla terminan los complejos. Mejor o peor, es un letrista autosuficiente, con un mundo personal que ilustrar en sus canciones. Sus letras, con un lenguaje cotidiano y en gran medida lúdico, no están formalmente a la altura de los más grandes pero le bastan para expresarse y llevar al público los sueños y las emociones que pretende comunicar. Ya es un cantautor completo y tiene, además, la vida resuelta, así que hace lo que le da la gana y sus pasos más recientes se orientan hacia la música clásica y la ópera, en la que su vocación teatral-musical parece realizarse de la manera más completa.

Il fiume e la città


No quisiera terminar esta serie sin hacer justicia a algunos de los 'cantautores' que no han tenido un capítulo aparte en ella. Las motivaciones para esa ausencia han sido variadas, desde el hecho de que, como Dalla, no son autores de la mayor parte de las letras o músicas que cantan hasta la evidencia de que no han alcanzado el nivel artístico o de popularidad de los hasta ahora reseñados. La generación a la que pertenecen ha sido, asimismo, un criterio de selección. También -factor importante- cuenta de modo concluyente el hecho de que no me gusten o me parezcan empalagosamente (e inverosimilmente) románticos, estrategia comercial tan despreciable como manida.

- Claudio Baglioni: Videos
- Nicola di Bari: Videos
- Lucio Battisti: Videos
- Riccardo (Richard) Cocciante: Videos
- Giorgio Conte: Videos
- Sergio Endrigo: Videos
- Bruno Lauzi: Videos
- Mia Martini: Videos Vivamente recomendada la canción 'Gli uomini non cambiano'
- Roberto Vecchioni: Videos

lunes, 28 de abril de 2008

Battiato, en busca permanente del centro de gravedad

Centro di Gravità Permanente

Plantearse hablar (en este caso escribir) sobre Franco Battiato (1945) conduce ineludiblemente a preguntarse "¿sobre qué Battiato?" A lo largo de su carrera -43 años ya- ha pasado de la canción romántica a la de protesta, de ahí al rock progresivo y la vanguardia, de la música ligera a la ópera lírica... ¿Quién es realmente Franco Battiato? Esa sería la pregunta del millón. Y la respuesta inevitable es que es un cantante y compositor que ha hecho todo eso como una expresión de sus propias inquietudes y gustos. Él es todo lo que ha hecho.

Y más, porque también es pintor y cineasta, lo que -sólo muy provisionalmente- nos lleva a pensar en nuestro Luis Eduardo Aute. Ambos comparten, además de polifacetismo, cierta inquietud filosófica, pero Battiato es una expresión acabada de la postmodernidad y Aute habita otra esfera existencial, mucho menos dilettante y snob. Cuando Battiato canta "busco un centro de gravedad permanente, que no me haga ya cambiar de idea sobre las cosas, sobre la gente" expone de hecho un elocuente retrato-robot sobre su ego y su obra.

Yo quiero verte bailar

La búsqueda de Battiato no parece alcanzar hallazgos definitivos sino afirmaciones provisionales, generalmente en forma de negación. Su asociación artística con el filósofo italiano Manlio Sgalambro (una especie de E. M. Cioran italiano) es en este sentido elocuente. Pero si el nihilismo es una tentación desde luego no es la única. A Battiato le interesa mucho el mundo esotérico, la meditación trancendental, las culturas orientales... Es vegetariano militante y un alma inquieta que se retrata fugazmente, a fogonazos, en sus canciones. La imagen nunca es clara ni unívoca, pero pese a todo ha obtenido éxitos masivos que han superado con mucho a los de sus coetáneos.

También ha sido una excepción respecto a sus compatriotas cantautores en lo que respecta a su difusión en el área del castellano. Nueve albumes en nuestra lengua y algunos éxitos nada desedeñables así lo atestiguan. Esa es una de las razones que justifican, pese a su inclasificabilidad, su presencia en la serie que vengo dedicando a los cantautores italianos. La otra es precisamente su originalidad, su mundo peculiar, sus experimentos musicales, esa inquietud vital y artística que ha hecho de 'Napiato' (así lo rebautizó el cachondeo 'made in Spain' a la vista de su descomunal apéndice nasal) una de las figuras más interesantes y controvertidas del panorama musical internacional.

La Stagione dell'amore


Hay quien le adora y hay quien le odia. Yo no puedo incluirme en ninguna de esos bandos extremos. Hace veinte años por lo menos que sorprendí a quienes me conocen con la afirmación de que prácticamente sólo Sting y Battiato estaban realizando una tarea de innovación en la música popular. Creo que, a mediados de los 80, eso era básicamente cierto, lo cual no me convierte en un incondicional de ninguno de ellos.

Los videos que aquí se proponen no pretenden en absoluto dar una visión de la característica multiplicidad estilística de Franco Battiato. Se trata de reproducir algunas de sus canciones más populares. A destacar el ridículo impagable del primer video, con un Battiato convertido en escalador con corbata, bailando de una manera tan extraña como él mismo.

Tres enlaces para fans o muy interesados: 1, 2, 3

sábado, 12 de abril de 2008

Francesco de Gregori: Pese a todo, la esperanza



Nacido en 1951, Francesco De Gregori podría ser el paradigma del cambio sin ruptura respecto a la tradición de la canción de autor italiana generada por los nacidos en los años 40, de la que venimos tratando. La suya es la Italia que ya desde la adolescencia contempla un sistema político corrompido e impotente y vive una convulsión casi diaria protagonizada por un terrorismo enloquecido (en gran medida manipulado por intereses estratégicos ajenos en connivencia con oscuras fuerzas internas, según se ha podido saber después).

Para esa generación ya no son una referencia válida Modugno o Paoli; bebe directamente en fuentes extranjeras, como Dylan, Cohen o Brassens, pero mantiene en gran medida la tradición melódica que está en su propio folklore y la concilia con la guitarra eléctrica y el compás 4/4. De Gregori comienza precisamente cantando temas de Dylan y Cohen adaptados al italiano, pero no tarda en componer sus propias canciones y beneficiarse del magisterio y la amistad de Fabrizio de André.

He elegido el día de hoy para escribir sobre él porque pertenece a una generación que ha vivido como una tragedia la trayectoria de su país en mayor grado que las precedentes y posteriores, entre la esperanza y la desesperación, entre la indiferencia y la ira. Precisamente hoy los italianos reflexionan (o eso se supone) sobre la votación que, a partir de mañana, puede devolver al poder a Berlusconi, con una nueva cabellera injertada, pero con las mismas ideas y el mismo desgarrado cinismo bajo ella.

Por ello también encabeza este post la canción ‘Viva l’Italia’, que está lejos de ser un himno patriótico pero no deja de ser un canto de amor y de esperanza. Esta es la traducción de la letra:

Viva Italia, la Italia liberada,/ la Italia del vals, la Italia del café,/ la Italia robada y golpeada en el corazón,/ viva Italia, la Italia que no muere.
Viva Italia, la Italia cogida a traición,/ la Italia asesinada por los diarios y por el cemento,/ la Italia con los ojos secos en la noche oscura,/ viva Italia, la Italia que no tiene miedo.
Viva Italia, la Italia que está en medio del mar,/ la Italia olvidada y la Italia a olvidar,/ la Italia mitad jardín y mitad cárcel,/ viva Italia, la Italia entera.
Viva Italia, la Italia que trabaja,/ La Italia que se desespera, la Italia que se enamora,/ la Italia mitad deber y mitad azar,/ viva Italia, la Italia sobre la luna.
Viva Italia, la Italia del 12 de diciembre (*),/ la Italia con las banderas, la Italia desnuda como siempre,/ la Italia con los ojos abiertos en la noche triste,/ viva Italia, la Italia que resiste.


La storia siamo noi


La historia somos nosotros, nadie se sienta ofendido,/ somos nosotros este prado de agujas bajo el cielo./ La historia somos nosotros, atención, nadie se sienta excluido./ La historia somos nosotros, somos nosotros esta ola en el mar./ este rumor que rompe el silencio,/ este silencio tan duro de relatar.
Y luego te dicen "Todos son iguales,/ todos roban de la misma manera"./ Pero es sólo un modo de convencerte/ de que te quedes encerrado en casa cuando llega la tarde./ Pero la historia no se detiene ciertamente ante un portón,/ la historia entra dentro de las habitaciones, las incendia,/ la historia da error y da razón.
La historia somos nosotros, somos nosotros quienes escribimos la carta,/ somos nosotros quienes tenemos todas las de ganar, todas las de perder./ Y luego la gente (porque es la gente la que hace la historia)/ cuando se trata de elegir y de caminar,/ te la encuentras a a toda con los ojos abiertos,/ que saben muy bien qué hacer.
Los que han leído millones de libros/ y los que no saben ni siquiera hablar,/ y es por esto que la historia da escalofríos,/ porque ninguno la puede parar./ La historia somos nosotros, somos nosotros padres e hijos,/ somos nosotros, bella ciao, que partimos./ La historia no tiene escondrijos,/ la historia no pasa la mano.
La historia somos nosotros, somos nosotros este plato de trigo.


Sempre e per sempre


Lluvia y sol cambian la cara a las personas,/ Ponen patas arriba el corazón y pasan y vuelven/ Y ya no las paramos./ Siempre y por siempre tu/ recuerda allá donde estés, si me buscas/ siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.
He visto a gente andar, perderse y volver y perderse todavía/ Y tender la mano a manos vacías/ Y con los mismos zapatos caminar por diferentes vías/ O con diferentes zapatos sobre una sola vía.
Tu no creas si alguno te dice que no soy el mismo ya./ Lluvia y sol ladran y muerden pero dejan, dejan el tiempo que encuentran/ Y el verdadero amor puede esconderse, confundirse pero ya no puede perderse.
Siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.
Siempre y por siempre del mismo lado me encontrarás.


Deliberadamente los videos seleccionados no reflejan la parte más poética y acaso la más valiosa de la producción de De Gregori. En muchos casos sus canciones eluden mediante metáforas nada obvias la significación directa e incluso algunas son en sí mismas metáforas difíciles de desentrañar. Ese hecho le ha valido algunas críticas, pero también las admiraciones más incondicionales. En cualquier caso, Francesco de Gregori, el hombre que camina “sobre trozos de cristal” según su propia expresión, rechaza siempre que se le cuestiona que sus canciones sean tan complejas o misteriosas como algunos las consideran.

Como he escrito en diversas ocasiones, estos posts no pueden ni intentan ser exhaustivos acerca de los personajes de los que tratan. La pretensión fundamental es formular una incitación a conocer a figuras dignas de interés y en muchos casos desconocidas para la mayoría. Siempre que es posible se aportan en el texto enlaces que permiten ampliar la información. En este caso podéis contar además del que inicia el texto, con los siguientes:

- Web oficial

- Letras

(*) El 12 de diciembre de 1969 fue una de las fechas más traumáticas de la historia de Italia. Ese día varios atentados se sucedieron en Roma y Milán. El más grave de ellos, en el Banco Nacional de la Agricultura de esta última ciudad, causó 17 muertos y 88 heridos. Atribuidos inicialmente al grupo anarquista ‘Círculo 22 de marzo’, nunca hasta la fecha se ha determinado su autoría. Miembros de los servicios secretos italianos estuvieron bajo sospecha por intoxicar la investigación y varios ultraderechistas vinculados a estos servicios (Stefano delle Chiaie entre ellos) que habían hido al extranjero fueron extraditados y procesados.

domingo, 30 de marzo de 2008

Giorgio Gaber: Algo más que un cantautor


‘Destra – Sinistra’

Giorgio Gaber (1939-2003) no fue un cantautor al uso durante buena parte de su vida -justamente la más representativa de quién era realmente-, sino un hombre de teatro (cantante, actor y escritor) creador de un género, pariente del cabaret, conocido como teatro-canción.

Sobre las tablas, transformado en el Señor G, Gaber exponía sus más íntimas convicciones mezclando la interpretación de canciones con los monólogos, enlazando sin pausa ambos géneros con un humor corrosivo que tenía generalmente a la corrompida partitocracia italiana como destinataria de sus invectivas, pero también a los propios ciudadanos, entre los que se incluía. “La libertad no es estar arriba de un árbol,/ ni siquiera es el vuelo de un moscón./ La libertad no es un espacio libre,/ libertad es participación”. Eso escribió en una de sus canciones.

En principio nada indicaba que fuera a derivar en la dirección que finalmente tomó. A principios de los años 60 era un cantante de éxito, intérprete de canciones ‘bonitas’ y agradables, que hacía giras con Mina o Celentano y tomó parte en cuatro festivales de la canción de San Remo. Incluso presentaba un programa de televisión. Probablemente fue la convulsión que sacudió el mundo en aquellos años, especialmente a partir del 68, lo que le empujó a participar (ejercer la libertad) como mejor sabía hacerlo.

Si prácticamente todos los cantautores de su generación se declaran anarquistas, lo cierto es que sólo Guccini y Gaber lo manifiestan de modo más o menos abierto a través de sus obras. En el caso de Gaber, con una especial agudeza y virulencia, sin contemplaciones con nada ni con nadie. Y sin embargo, desde una especie de ternura que era su sello distintivo. Humor y ternura impidieron que sus textos se convirtieran en meros panfletos y le ganaron el favor de un público que se reconocía y reconocía a Italia en lo que Gaber decia.

Por el camino de la sátira, Giorgio Gaber dejó de ser una presencia habitual en la televisión. Algunas de sus canciones, como ‘Io se fossi Dio’ (Si yo fuese Dios) fueron prohibidas y otras, simplemente por tácito consenso, no se difundían en la radio ni en la televisión. Lejos de amilanarse, Gaber continuó trabajando en la dirección que le parecía más honesta, más en consecuencia con la caótica situación de una democracia en permanente crisis y crecientemente traumatizada por el acoso del terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha.

Su último disco, como un colofón de su asqueamiento, se tituló ‘No me siento italiano’. Lógico corolario, tanto para un italiano como para un anarquista, no sentirse solidario de toda la mierda que se ha enseñoreado de un país antes y después de los Andreotti, los Craxi y los Marcinkus.

Los videos seleccionados muestran al Gaber-Gaber, demoledoramente sarcástico, virulentamente incorformista. El tema ‘Destra-Sinistra’ (arriba) registra su última y excepcional aparición televisiva, invitado por su amigo Adriano Celentano a su programa televisivo ‘125 millones de chorradas’ (sic). Lo mejor de aquel programa, aparte de la interpretación de esta canción, fue el agudo diálogo que protagonizaron ambos cantantes con el autor teatral y premio Nobel Dario Fó, ferviente admirador de Gaber y anarquista como él.

‘Destra-Sinistra’ ironiza sobre las supuestas diferencias entre ambos referentes del espectro ideológico (“bañarse en la bañera es de derecha,/ ducharse sin embargo es de izquierda/ un paquete de Marlboro es de derecha/ pero si es de contrabando es de izquierda…”); ( “Todo viejo moralismo es de izquierda,/ la ausencia de moral es de derecha,/ incluso el Papa está últimamente un poca a la izquierda/ y el demonio se ha hecho de derecha…"). Sin embargo, Gaber no cree en la muerte de las ideologías (“La ideología, la ideología/ a pesar de todo/ todavía creo que existe./ Es la pasión, la obsesión/ de tu diversidad/ que ahora mismo no se sabe dónde está/ no se sabe dónde, no se sabe dónde…”)

Lo shampoo (De ‘Dialogo tra un impegnato e un non so’)


L'Elezioni ( De ‘Libertà obbligatoria’)

viernes, 14 de marzo de 2008

Francesco Guccini, radical libre




Francesco Guccini (Módena, 1940) es tal vez el cantautor más ortodoxo entre los italianos. Al menos en el sentido de que su persona y su obra responden al retrato-robot de lo que tópicamente se considera un cantautor: alguien que da prioridad absoluta al texto sobre la música, que busca que sus letras tengan un carácter poético, o al menos cierta calidad literaria, y que muestra especial interés por la política y las realidades sociales.

Como en el caso de Bob Dylan, las letras de Guccini son considerablemente largas. Muchas de ellas no tienen siquiera un pequeño intermedio musical o un solo de guitarra. Son largos discursos o relatos que se justifican por sí mismos, sin que la música sea esencial. Personalmente, por eso mismo, Guccini no se encuentra entre mis preferencias, pero no puede estar ausente en la serie de posts que vengo dedicando a los cantautores italianos, precisamente porque está considerado entre los más relevantes.

Confeso anarquista, como tantos de los que venimos hablando, sus canciones tienen un contenido ideológico bastante mayor y más significativo que las de sus colegas. Ese hecho, junto a su capacidad poética, que no tiene inconveniente en mezclar ocasionalmente con un lenguaje abiertamente escatológico, han hecho que, junto a Fabricio de André, más contenido, sea reconocido como el cantautor por excelencia entre varias generaciones de italianos.

Nuevamente he tropezado con la carencia de videos de directos en Youtube. Hay una buena cantidad de vídeos del artista, pero se ve que Guccini no ha sido especialmente grato a la televisión. Con escasas excepciones, los directos son de muy baja calidad y no muy relevantes, por lo que me he visto forzado a elegir entre los que superponen imágenes más o menos significativas sobre dos de las canciones más emblemáticas del cantautor.

‘La locomotiva’ es una historia que parece salida de la película ‘Novecento’. Un maquinista ferroviario de convicciones anarquistas secuestra un tren de lujo, ‘pieno di signori’ (cuando "señor" era todavía un término que no se aplicaba a todo el mundo), e intenta lanzarlo a toda velocidad contra la estación de Bolonia. El convoy es desviado a una vía muerta y el maquinista muere. Eso no impide a Guccini mantener viva la metáfora de la locomotora:

“… Pero a nosotros nos gusta imaginarlo detrás del motor/ mientras hace correr la máquina a vapor/ y que aún nos llegue un día la noticia/ de una locomotora, como una cosa viva/ lanzada como bomba contra la injusticia.

‘L’avvelenata’ (La envenenada) es una extensa y vitriólica diatriba que tiene su origen en una crítica demoledora que Ricardo Bertoncelli hizo de su disco 'Stanze di vita quotidiana', en la que afirmaba, entre otras lindezas ‘proféticas’ que era "un artista acabado, al que no le queda nada que decir". El resultado es una gran canción en la que Bertoncelli queda (injustamente) inmortalizado y Guccini expone su particular poética, fundada en una decidida voluntad de insobornable autonomía.

La (canzone) avvelenata


Traducción de la letra (menos una estrofa)

Pero si yo hubiera previsto todo esto, datos causa y pretexto, las actuales conclusiones/ ¿creeis que por estos cuatro cuartos, esta gloria de idiotas, hubiera escrito canciones?/ Bueno, vale, admito que me he equivocado y acepto el crucifijo y así sea.,/ Soy, de la raza mía, tan grande sea, el primero que ha estudiado.
Mi padre en el fondo tenía además razón al decir que la pensión es realmente importante,/ mi madre tampoco se había equivocado al decir que un graduado cuenta más que un cantante./ Joven e ingenuo yo he perdido la cabeza, hayan sido los libros o mi provincianismo,/ es una polla en el culo es una acusación de arribismo, recelo de indiferentismo, soy lo que me queda..
Vosotros críticos, vosotros personajes austeros, militantes severos, pido perdón a usías,/ pero no he dicho que con canciones se hacen revoluciones, se pueda hacer poesía./ Yo canto cuando puedo, como puedo, cuando quiero sin aplausos o silbidos./ Vender o no se encuentra entre mis riesgos, no compréis mis discos o escupidme encima.
Según vosotros a mi me importa un bledo asumir la bronca de estar aquí arriba cantando,/ gozo muchas más emborrachándome o si no masturbándome, o, en el límite, barriendo.../ Si estoy de humor negro entonces escribo curioseando dentro de nuestras miserias:/ de ordinario tengo que hacer cosas más serias, construir sobre ruinas o mantenerme vivo.

Yo todo, yo nada, yo idiota, yo borrachuzo, yo poeta, yo bufón, yo anarquista, yo fascista,/ yo rico, yo sin un cuarto, yo radical, yo distinto e igual, negro, judío, comunista,/ yo maricón, yo que porque canto sé embaucar, yo falso, yo genio, yo cretino,/ yo solo aquí a las cuatro de la mañana, la angustia y un poco de vino, quisiera blasfemar.

(...)
Colegas cantautores, selecto grupo que se vende por la noche por unos poços millones,/ vosotros que sois capaces hacéis bien en tener los bolsillos llenos y no sólo los cojones,/ ¿Qué puedo deciros? Andad y haced, pero habrá siempre, lo sabéis,/ un músico fallido, un beato, un teoriquillo, un Bertoncelli o un cura para disparar sin piedad.
Pero si yo hubiera previsto todo esto, datos causa y pretexto, tal vez haría lo mismo./ Me gusta hacer canciones y beber vino, me gusta ir de putas pues nací tonto/ y por eso tiro p’alante y no me quito los harapos que suelo llevar./ Tengo todavía muchas cosas que contar a quien quiera escuchar ¡Y a la mierda todo lo demás!


jueves, 6 de marzo de 2008

Mina Mazzini, ¡bravissima!

Brava


Mina Mazzini (Cremona, 1940) es la más famosa y genial de las en su día despectivamente denominadas 'urlatricce' (gritadoras, o gritonas) italianas, junto a Milva, de quien hablaremos en otra oportunidad. Tras considerar -inevitablemente- el papel de 'hada madrina' que ha jugado en la biografía de algunos de los grandes cantautores italianos a los que vengo refiriéndome últimamente, he creido que era el momento justo y apropiado para dedicarle un post a una de las figuras más personales y brillantes que ha dado la música popular italiana.

Mina no sólo tiene una voz extraordinaria (su tesitura abarca cuatro octavas más dos tonos), sino también una personalidad poderosa, firme carácter y coherencia. Si su voz ha sido decisiva para su éxito, no lo fue menos su personalidad. Y no sólo a la hora de definir su particular 'look', sorprendente para la época, o elegir su repertorio.

Sólo transigió dos veces con las intrigas del Festival de San Remo, que trajo por la calle de la amargura a Gino Paoli y condujo al suicidio de Luigi Tenco. Amargada por su experiencia en la edición de 1961 hizo cruz y raya. Y no volvió, pero no dejó de afrentar a los organizadores de un evento de limpieza siempre cuestionada que dominaba los destinos de los cantantes y compositores italianos.

Su revancha fue grabar en cada uno de sus discos una o dos de las canciones que habían competido en cada edición, con independencia del puesto que hubieran ocupado en el palmarés. Cuando en 1965 convierte en un gran éxito 'E se domani', una canción que había pasado desapercibida en el certamen, su mensaje de desprecio queda claramente establecido y su venganza cumplida.

Mina nunca se llevó bien con la Italia truculenta e hipócritamente puritana de los años 60, la que le condena durante dos años a no aparecer en la televisión y la radio estatal (RAI) por estar embarazada del actor Corrado Pani, ya separado de su esposa. Tal vez fue esa experiencia traumática la que le condujo, en 1966, a trasladar su residencia a Suiza (Lugano), lejos de la voracidad agresiva de los tristemente famosos paparazzi y de la inclinación al linchamiento de tantos de sus compatriotas. Allí sigue viviendo, nacionalizada desde 1989. Allí tiene una lujosa residencia y un estudio de grabación en el que graba un doble disco cada año. Mina no perdona.

En 1978, veinte años después del inicio de su carrera, la gran diva de la canción popular italiana se retiró irreversiblemente de los escenarios, que no de la música. Sus discos siguen dando testimonio de su extraordinaria calidad artística y de su exquisito olfato para las buenas canciones. El último de ellos, 'Todavía' (2007), está cantado en español y cuenta, entre otras colaboraciones, con las de Joan Manuel Serrat y Diego el Cigala.

La canzone di Marinella (duo con el autor, Fabrizio de André)


Se stasera sono qui (de Luigi Tenco)


Il cielo in una stanza (de Gino Paoli)

domingo, 2 de marzo de 2008

Fabrizio de André, el más poeta de los 'cantautori'


Fabrizio De André (1940-1998) es seguramente uno de los cantautores italianos con mayor y más sólido y constante aliento poético. Como Gino Paoli y Luigi Tenco pertenece a la influyente ‘Escuela Genovesa’, que no fue tal, al menos expresamente, pero cuyos integrantes estuvieron unidos por la amistad y se ayudaron e influyeron mutuamente. Estudiante de Derecho, genera un interés creciente por la música, la poesía y el teatro y escribe sus primeras canciones bajo la influencia de Georges Brassens y también –como éste- de la canción tradicional de juglares y trovadores.

La música hubiera podido ser una anécdota en su vida, en el camino hacia la abogacía, si no hubiera mediado (una vez más, como en el destino de tantos cantautores italianos) la voz extraordinaria de Mina, la gran diva entre quienes los puristas de la música denominaban entonces ‘urlatricce’ (gritadoras). Mina convirtió en un gran éxito ‘La canzone di Marinella’, compuesta por De André, y puso a éste en el mapa de la música popular italiana.

En 1965 Fabrizio publica la primera recopilación de sus canciones en un LP (eran tiempos en que los singles y los EP de vinilo dominaban el mercado y un disco de larga duración significaba un reconocimiento a un valor considerado sólido). Los últimos años 60, con sus convulsiones protagonizadas por los movimientos obrero y estudiantil, encuentran en De André, anarquista, la voz poética idónea para expresar su espíritu, su voluntad de cambio, su visceral rechazo a un mundo autoritario y reaccionario que, todavía traumatizado por las consecuencias atroces de la segunda guerra mundial, se resiste a abandonar el espíritu de los viejos tiempos y a asumir la voz de los más jóvenes, que es la voz de la protesta, en muchos casos con voluntad revolucionaria.

De esos años son los discos ‘Volume I’, ‘Tutti morimmo a stento’ y ‘Volume III’, con canciones que quedan grabadas profundamente en la memoria colectiva de una generación y siguen surgiendo aún hoy en día (De André es uno de los cantautores italianos más versionados), en permanente homenaje. Y es significativo que así sea, pues, a diferencia de tantos otros autores, no se deja seducir por la tentación del éxito rápido, pegadizo y vacío.

Por el contrario, en los años 70, su década más fecunda, profundiza en la vía iconoclasta y desafía al mercado con discos conceptuales, difíciles de asumir para un público adocenado, que, además, está siendo seducido crecientemente por la música anglosajona, que se adueña de los mercados nacionales europeos mientras sus multinacionales cortocircuitan cada vez más la comunicación entre ellos. Seguramente consciente de que ha captado la atención de un público minoritario pero nada desdeñable numéricamente ni en su influencia, plantea discos como ‘La Buona Novella’ (1970), basada en los polémicos evangelios apócrifos, o ‘Non al denaro. non all'amore né al cielo’ (‘No al dinero, no al amor ni al cielo’), inspirada en ‘Spoon river anthology’, del poeta estadounidense Edgard Lee Masters, publicado en 1971.

En 1973 publica ‘Storia di un Impiegato’ (‘Historia de un empleado’), al que seguirá ‘Canzoni’, un álbum en el que homenajea a Georges Brassens, Leonard Cohen y Bob Dylan. En 1975, fruto de su colaboración con Francesco de Gregori (del que hablaré en su momento), nace ‘Fabrizio De André Vol. 7’. Simultáneamente, se plantea el alejamiento del “mundanal ruido”, actitud bastante característica de aquellos años, influidos por la utopía ‘hippy’. Compra una finca en Cerdeña y comienza a dedicarse a la agricultura y la cría de animales. La isla, sin embargo, había sido una mala elección. En 1979, junto a su compañera, la también cantante Dori Ghezzi, es secuestrado por bandidos sardos, en cuyas manos permanecen ambos durante cuatro largos y angustiosos meses. De esa traumática experiencia surgirá dos años más tarde su hermoso disco sin título en el que reflexiona sobre las realidades de los isleños.


Fiume Sand Creek


Como digo en ocasiones, estos posts no pretenden ser exhaustivos. Sólo persiguen interesar a quienes mantienen abiertos los oídos y despierta la sensibilidad en la obra de personajes cuya existencia tal vez ignoren o de la que tengan un conocimiento superficial. Dejo aquí, pues, plantada la semilla para quienes quieran y puedan profundizar más en el árbol feraz y frondoso de la obra de Fabrizio de André, el más poeta de los cantautores italianos; un hombre que es ejemplo de honestidad personal, artística e intelectual. Vosotros mismos…

Los videos:

- El que encabeza esta entrega reproduce una de las canciones más valoradas de su autor. En un texto extenso y poético, como tantos de los suyos, De André trata un asunto aparentemente anecdótico y privado, en el que el coprotagonista es una mujer que le llama “querido amigo frágil” y se declara dispuesta a dedicarle “una hora al mes” para ayudarle. Ajuste de cuentas íntimo cuyos planteamientos musicales están, de modo bastante obvio, bajo la influencia de Leonard Cohen.

- El segundo, ‘Fiume Sand Creek’ está inspirado por una masacre sufrida en 1864 por miembros de las naciones indias cheyenne y arapahoe a manos de las milicias de Colorado, en el marco caótico de la guerra civil en Estados Unidos. El número de muertos inocentes y desarmados (en su mayor parte ancianos y menores) difiere según las fuentes, pero se cree que fueron varios centenares.

- El tercero, ‘Don Raffae’, reproduce una canción eminentemente sarcástica, que, a través del relato admirativo y cómplice de un sargento de la cárcel de Poggio Reale, pone de relieve la buena vida y el estatus de respeto que rodea en prisión a un ‘Don’ de la mafia.

Don Raffae

miércoles, 20 de febrero de 2008

Luigi Tenco, el rebelde melancólico

La vida no fue justa y mucho menos generosa con Luigi Tenco. Había algo de melancolía incurable en él , de irredento inconformismo, de rebeldía incandescente contra el mundo que tal vez tuvo su origen en su irregular nacimiento. Su padre legal, el que le dio el apellido, murió algunos meses antes de que Luigi viniera al mundo. A su padre auténtico nunca le conoció.

A los diez años se traslada junto a su madre y su hermano mayor a Génova y ya desde los quince sintió pasión por la música y fue el jazz lo que primero le atrajo. Tocó el clarinete en la 'Jelly Roll Morton Jazz Band' y cuando el rock and roll hizo su espectacular aparición formó junto a su gran amigo Gino Paoli el grupo 'I diavoli del rock'. Con veinte años realiza una gira por Alemania junto a Adriano Celentano y Giorgio Gaber. Comienza a cantar y a componer, pero sus primeros discos ven la luz con pseudónimos. Ya en 1961 aparece su primer sencillo con su propio nombre, aunque no alcanza un éxito digno de mención.

La fortuna le sonríe un poco tras firmar en 1966 un contrato con la RCA. El tema 'Un giorno dopo l'altro' se convierte en tema musical de la serie de televisión 'Il commissario Maigret'. Sin llegar a ser espectaculares, Tenco alcanza algunos éxitos con canciones como 'Lontano lontano', 'E se ci diranno' y 'Ognuno è libero'. También conoce los efectos devastadores de la censura italiana de la época, que le prohíbe al menos tres canciones por razones que hoy resultan irrisorias.

El espíritu libertario de Tenco le lleva a explorar las fronteras de la restringida tolerancia vigente entonces con composiciones conflictivas para una sociedad que considera que una canción debe ser algo ligero, pegadizo y superficial. 'Cara maestra' (1), una canción en la que sucesivamente ironiza sobre el concepto de libertad e igualdad en la enseñanza, la Iglesia y la política italiana es un claro ejemplo de ese espíritu rebelde.



El sentimiento de frustración se hace compañero inseparable de Luigi Tenco y las cosas se complican por razones sentimentales. Mantiene una relación con la cantante Dalida mientras está enamorado de otra mujer llamada Valeria, que le exige la ruptura con la franco-italiana. En una carta, Tenco intenta explicarle la situación a Valeria: "Lo he intentaod de todas las maneras, he parado noches enteras bebiendo, buscando hacerle comprender quién soy, qué quiero y luego he acabado por hablarle de ti, de cuánto te amo".

Es en ese contexto en el que se produce el polémico suicidio de Tenco en 1967 en un hotel de Sanremo, en cuyo festival 'Cia amore, ciao', la canción presentada por el cantautor -precisamente defendida también en el concurso por la interpretación de Dalida- no logra pasar a la final. Las circunstancias que rodean el suicidio son esperpénticas. Primero se conduce el cadáver a la morgue, luego se vuelve a trasladar a la habitación del hotel para que se puedan tomar fotografías. La escena que registran esas fotos están sin duda compuestas, escenografiadas. En la mano del cantautor hay una nota en la que asegura haberse quitado la vida en protesta por el resultado de la votación que ha rechazado su canción.

Dalida asegura que el suicidio no tiene como causa el fracaso de la canción, "Creo que la verdad de esta muerte injusta -asegura en declaraciones- la saben Dios y esa muchacha que no supo cuan enamorado estaba Luigi de ella". Quienes conocen a Luigi rechazan de plano la posibilidad de que se haya suicidado y las fotografías compuestas en el hotel dan motivos para creer que hay algo irregular y que se está tratando de ocultar. Lo más extraño para quienes le conocen es que el disparo mortal aparece en la sien izquierda del cantautor mientras que el presunto suicida es diestro. En cualquier caso, Luigi es inhumado sin un examen forense y sin que se realizase la preceptiva prueba de la parafina que habría aclarado si las sospechas eran fundadas.

La presión popular para que se aclarasen las circunstancias de su muerte han sido permanentes. Los seguidores de Tenco, convertido objeto de culto precisamente por su muerte, han formado un club y un festival de la canción lleva su nombre. En 2005, 38 años después, un fiscal decide reabrir el caso y autoriza la exhumación del cadáver. El examen forense no descubre nada que pueda confirmar las sospechas y el caso es definitivamente archivado. Pese a ello muchos mantienen las dudas y sugieren que fue asesinado por razones desconocidas, otros creen que efectivamente se suicidó; unos piensan que por el fracaso en Sanremo, otros por una hipotética ruptura con Valeria e incluso hay quien sostiene que ambas razones pudieron pesar en el ánimo de Luigi Tenco.

El caso es que a los 29 años de edad desapareció un sólida promesa de la canción italiana, un cantautor honesto e interesante al que la la experiencia de la vida habría defraudado y que no sobrevivió a una depresión que hubiera podido ser transitoria.

En cualquier caso, cuesta asimilar cómo era posible en aquella Italia de la censura y la libertad vigilada que personas aparentemente normales, como Luigi Tenco o Gino Paoli poseyeran armas de fuego, que, como se dice, las carga el diablo. Quien las dispara, en última instancia, es la desesperación. Basta un segundo para que lo que pudo ser una anécdota pasajera se convierta en una tragedia.


(1) Traducción de 'Cara maestra'
Querida maestra, un día me enseñaste/ que en este mundo nuestro somos todos iguales/ pero cuando entraba en clase el director/ nos hacías a todos ponernos en pie/ y cuando entraba en clase el bedel/ nos permitías quedarnos sentados.

Mi buen cura, decías que la iglesia/ es la casa de los pobres, de la pobre gente/ pero has revestido tu iglesia/ de cortinas de oro y mármoles de colores/ ¿Cómo puede ahora un pobre que entra/ sentirse como si estuviera en su casa?

Egregio alcalde, me han dicho que un día/ gritabas a la gente ¡Vencer o morir!/ Ahora quisiera saber cómo ya/ vencido no estás todavía muerto/ y en tu lugar ha muerto tanta gente/ que no quería ni vencer ni morir.




Traducción de 'Ciao amore, ciao'
La calle de siempre, blanca como la sal/ el grano que crece, los campos que se aran./ Mirar cada día/ si llueve o hace sol/ para saber si mañana/ se vive o se muere/ y un buen día decir basta y largarse/ Ciao amore, ciao amore, ciao amore ciao.

Marcharse lejos/ a buscar otro mundo/ decir adiós al patio/ alejarse soñando/ y luego mil calles/ grises como el humo/ en un mundo de luces/ sentirse nadie/ saltar cien años en un solo día/ de los carros en el campo/ a los aviones en el cielo/ y no comprender nada/ y tener ganas de volver a tu lado/ Ciao amore, ciao amore, ciao amore ciao.

No saber hacer nada/ en un mundo que sabe todo/ y no tener un duro/ ni siquiera para volver/. Ciao amore, Ciao amore, ciao amore ciao...


viernes, 15 de febrero de 2008

Gino Paoli: Una vida muy intensa



Gino Paoli, que en septiembre cumplirá 74 años, es una de las figuras de más largo recorrido y mayor calado en la música popular italiana. Pertenece a lo que se ha dado en llamar la ‘Escuela Genovesa’ de cantautores, que ha dado figuras tan importantes como Paolo Conte, Luigi Tenco o Fabricio de André, unidos por la amistad y ciertas convicciones más o menos anarquistas.

La de Paoli es una biografía apasionante, llena de intensidad y también de altibajos, con sorprendentes desapariciones y reapariciones en la escena, con grandes éxitos y notables indiferencias. Su mejor época fue, sin duda, los años 60 y primeros 70, cuando dió a la luz canciones que han alcanzado la categoría de inolvidables, como ‘Sapore di sale’, ‘Senza fine’, ‘Il cielo in una stanza’, Quatro amici’...

A lo largo de su vida el cantautor ha tenido problemas con el alcohol y las drogas, pero tal vez los mayores hayan sido los que sufrió como consecuencia de su incapacidad para resistir el atractivo femenino. En aquellos primero años 60 Gino era un hombre casado, pero estableció una apasionada relación con la cantante Ornella Vanoni, que le inspiró algunas de sus canciones, como ‘Senza fine’. No asi ‘Il cielo in una stanza’, que, contra lo que se creía, él ha acabado atribuyendo a una experiencia prostibularia.




Dice un famoso bolero, “¿cómo es posible querer dos mujeres a la vez y no estar loco?" Gino Paoli llevó aún más lejos su desafío a la lucidez, intentando repartirse -si ello es posible- entre tres mujeres, al sumar a la actriz Stefania Sandrelli al duo ya referido. El escándalo en Italia es impresionante porque Stefania es menor de edad. Apenas tiene 16 años, aunque, según su propia confesión, fue ella quien sedujo al adulto cantautor.

Demasiadas cuerdas para un violín. Demasiada presión. Tal vez como consecuencia de ello y a pesar de encontrarse en la cima del éxito gracias a ‘Sapore di sale’ (inspirada por la Sandrelli) Gino Paoli decide poner fin a su vida disparándose un tiro en el corazón. Afortunadamente falla en su propósito, pero de aquella locura conserva una bala alojada en el pericardio, que nadie se ha atrevido a extraer. De su relación con la Sandrelli, que quedó embarazada cuando la propia mujer de Gino ya lo estaba, tiene una hija: la también actriz Amanda Sandrelli (en la foto, los tres).



Pocos años después, en 1967, la tragedia reaparece en su vida. Esta vez es Luigi Tenco, el mejor de sus amigos, quien se suicida tras no pasar a la final de Sanremo su canción 'Ciao amore ciao’. Tenco deja un mensaje de amarga crítica al mundo musical, en el cual Paoli ha acumulado ya, pese a su éxito, elocuente experiencia. El ‘shock’ aleja de la música al autor de ‘Senza fine’ hasta 1971, año en el que regresa con un nuevo album que sólo es bien acogido por sus admiradores.

Gino Paoli había reflexionado profundamente durante su retiro, lo que no sólo aporta más madurez a sus canciones, sino que se proyecta en unos planteamientos vitales más prácticos. Quien se vio forzado a lanzar sus primeras canciones bajo la firma de terceros por no estar aún inscrito en la SIAE (Società Italiana degli Autori ed Editori) ha descubierto el mundo de la edición musical y la adquisición de los derechos para Italia de las de los Bee Gees le llena los bolsillos.

Terminaré esta ya largo texto –que podría serlo mucho más- con algunos apuntes. Para los españoles puede resultar interesante saber que en 1974 grabó un disco dedicado exclusivamente a algunos de los temas más célebres de Joan Manuel Serrat por aquella época, entre ellos ‘Mediterráneo’. Para los aficionados al jazz tal vez sea un dato de interés que flirteó con este género, aunque en mi opinión no es lo suyo. Y finalmente es importante subrayar que siempre ha ayudado a cuantos creyó que merecían ser conocidos y reconocidos, como hizo en sus inicios con Lucio Dalla y Fabricio de André, de los cuales –como de Luigi Tenco- me ocuparé próximamente.

'Senza fine' (Sobre escenas del filme 'Mi vida sin mi' (2002) de Isabel Coixet, que lo utilizó como leitmotiv).




Senza fine
Tu trascini la nostra vita
Senza un attimo di respiro
Per sognare
Per potere ricordare
Cio che abbiamo gia vissuto

Senza fine
Tu sei un attimo senza fine
Non hai ieri
Non hai domani
Tutto e ormai nelle tue mani
Mani grandi
Mani senza fine

Non m'importa della luna
Non m'importa delle stelle
Tu per me sei luna e stelle
Tu per me sei sole e cielo
Tu per me sei tutto quanto
Tutto quanto ivoglio avere

Traducción:

Sin fin/ tu eternizas nuestra vida/ sin un instante de respiro/ para soñar/ para poder recordar/ lo que ya hemos vivido.

Sin fin/ tu eres un instante sin fin/ no tienes ayer/ no tienes mañana/ todo es por ahora en tus manos/ manos grandes/ manos sin fin.

No me importa la luna/ no me importan las estrellas/ tu para mi eres luna y estrellas/ tu para mi eres sol y cielo/ tu para mi eres todo lo que/ todo lo que quiero tener.



domingo, 10 de febrero de 2008

Domenico Modugno, padre de la canción de autor italiana


Letra de 'Volare'

Penso che un sogno così non ritorni mai più;
mi dipingevo le mani e la faccia di blu,
poi d’improvviso venivo dal vento rapito
e incominciavo a volare nel cielo infinito…

Volare… oh, oh!…
Cantare… oh, oh, oh, oh!
Nel blu, dipinto di blu,
felice di stare lassù.
E volavo, volavo felice più in alto del sole ed ancora più su,
mentre il mondo pian piano spariva lontano laggiù,
una musica dolce suonava soltanto per me…

Volare… oh, oh!…
Cantare… oh, oh, oh, oh!
Nel blu, dipinto di blu,
felice di stare lassù.

Ma tutti i sogni nell’alba svaniscon perché,
quando tramonta, la luna li porta con sé.
Ma io continuo a sognare negli occhi tuoi belli,
che sono blu come un cielo trapunto di stelle.

Volare… oh, oh!…
Cantare… oh, oh, oh, oh!
Nel blu, dipinto di blu,
felice di stare quaggiù.
E continuo a volare felice più in alto del sole ed ancora più
su,
mentre il mondo pian piano scompare negli occhi tuoi blu,
la tua voce è una musica dolce che suona per me…

Volare… oh, oh!…
Cantare… oh, oh, oh, oh!
Nel blu, dipinto di blu,
felice di stare quaggiù.
Nel blu degli occhi tuoi blu,
felice di stare quaggiù,
con te!

Traducción:
Pienso que un sueño así ya no vuelve más;/ me pinto las manos y la cara de azul/ luego de improviso soy raptado por el viento/ y comienzo a volar en el cielo infiniito.
Volar… oh, oh!/ Cantar… oh, oh, oh, oh!/ En el azul, pintado de azul/ feliz de estar allí arriba/ Y volaba, volaba feliz más a la altura del sol y todavía más arriba/ Mientras el mundo poco a poco desaparecía allá abajo/
una musica dulce sonaba solamente para mi…
Volar… oh, oh!/ Cantar… oh, oh, oh, oh!/ En el azul, pintado de azul/ feliz de estar allí arriba...
Pero todos los sueños al alba se desvanecen porque/ cuando la luna se va los lleva consigo./ Pero yo continuo soñando en tus ojos bellos/ que son azules como un cielo tejido de estrellas.
(No se reproducen las repeticiones)

Antes de quedar 'colgado' de la fabulosa voz de Sandra Nkaké era mi propósito -a raíz de evocar las canciones de Nico Fidenco- hacer un breve repaso de la canción de autor italiana, la única que puede competir con cierto éxito con los mitos de su homóloga francófona. Y ahora recupero ese propósito.

Iniciar ese repaso con Domenico Modugno es inevitable, pues él está en el origen de todo. Antes de su deslumbrante irrupción en los escenarios la canción popular italiana estaba en gran medida anclada en las grandes voces, como si no pudiera sacudirse la tradición operística, y sólo ocasionalmente hacía concesiones a cancioncillas simpáticas interpretadas por voces mediocres. El gran Domenico, como autor, introdujo en la canción novedad y calidad, tanto en letras como en músicas, y aportó su particular concepción lírica e interpretativa. Así, de modo instantáneo, se hizo perdonar una voz que ahora nos sorprende que pueda haber sido cuestionada, pero entonces lo fue.

Quien acabaría siendo el cantautor italiano paradigmático, reconocido como el padre de un fenómeno de largo recorrido y notable calidad en su trayectoria, no había pensado, sin embargo, ser cantante ni compositor. Casi desde su infancia lo que Domenico Modugno quería era ser actor. Y a lo largo del tiempo lo fue, pero su éxito en el teatro o el cine nunca fue comparable con el que alcanzó como cantante y autor inolvidable. Su 'Volare' (Nel blu dipinto di plu') fue un éxito mundial que sólo han alcanzado hasta la fecha muy pocas canciones del área latina europea.

Muchas otras de sus creaciones han conocido versiones internacionales de éxito, singularmente en Estados Unidos. No es de extrañar que, tras su muerte en 1994, a los 66 años, su mito siga presente en una Italia que sigue recordándole a través de sus grandes canciones, ajenas a los gustos generacionales, como parte de un patrimonio cultural envuelto en el afecto y la nostalgia. El estado italiano editará este año (si no lo ha hecho ya) un sello dedicado a Modugno y su canción 'Volare', coincidiendo con el 50 aniversario de su éxito con ese tema en el Festival de San Remo de 1958. Si eso no es lo que convencionalmente se llama 'inmortalidad', se le parece.

Siguen tres vídeos que tratan de resumir el estilo y las habilidades interpretativas del cantautor. En primer lugar 'L'uomo in frack', una fantasía poética centrada en un improbable personaje herido de amor, que interpreta sólo con una guitarra. A continuación 'La lontananza', uno de sus grandes éxitos, y finalmente 'Che me ne importa a me', en la que despliega su capacidad histriónica interpretando, disfrazado de 'hippy' y en tono de farsa, una canción de fondo dramático, pues el protagonista es un amante despechado.


domingo, 3 de febrero de 2008

Nico Fidenco ¿Te suena?



Lo sé. Esto es puro 'vintage' con olor a naftalina, nostalgia confesa de las melodías de los 60. Nico Fidenco tuvo una pequeña época de popularidad en España con estas dos canciones y luego prácticamente se esfumó. No así en Italia, donde su presencia y su evocación persisten.

A subrayar la excelencia del arreglo de 'Legata a un granello di sabbia', especialmente en lo que respecta al uso sobresaliente de la sección de cuerdas y los coros. Italia era entonces una auténtica potencia musical al gusto europeo. Y a todo esto, ¿qué habrá sido del gusto europeo?

Creo que este ataque de nostalgia me va a durar un buen rato. ¡Va por Italia!

Mi vuoi lasciare e tu vuoi fuggire
ma sola al buio tu poi mi chiamerai.

Ti voglio cullare, cullare
posandoti su un'onda del mare, del mare
legandoti a un granello di sabbia
così tu nella nebbia più fuggir non potrai
e accanto a me tu resterai.

Ti voglio tenere, tenere
legata con un raggio di sole, di sole
così col suo calore la nebbia svanirà
e il tuo cuore riscaldarsi potrà
e mai più freddo sentirai.

Ma tu, tu fuggirai
e nella notte ti perderai
e sola, sola
sola nel buio
mi chiamerai.
(A partir de aquí la letra se repite)

Traducción:
Quieres dejarme y quieres huir/ pero sola en la oscuridad después me llamarás.

Te quiero mecer, mecer/ posándote en una ola del mar, del mar/ atándote a un grano de arena/ así tu en la niebla ya no podrás huir/ y junto a mi te quedarás.

Te quiero tener, tener/ atada con un rayo de sol, de sol/ así con su calor la niebla desvanecera/ y tu corazón calentarse podrá/ y ya más frío no sentirás.

Pero tu, tu huirás/ y en la noche te perderás/ y sola, sola/ sola en la osocuridad/ me llamarás.


Video de 'A casa d'Irene', un directo en Brasil en los años 80.

domingo, 14 de octubre de 2007

Paolo Conte: Un poeta de voz rota con un piano


No es fácil hablar de alguien tan excepcional, tan escasamente convencional, tan único como Paolo Conte. Se corre el riesgo de caer en la simplificación, en el lugar común, en el tópico siempre tentador sin llegar al tuétano de lo que este hombre singular, que apenas canta -en el sentido estricto del término-, es y significa dentro de la música.

De entrada hay que decir que uno se pierde más de la mitad de la belleza que Conte es capaz de comunicar si ignora lo que dicen sus letras. Es un poeta quien, sentado ante el piano, recita con su voz ronca nostalgias, pequeñas historias íntimas o generacionales, instantáneas frecuentemente tintadas de color sepia, con ironía, con ternura y, sobre todo, con fortuna y originalidad expresiva.

Paolo Conte (1937, Asti, Italia) era abogado en una familia de abogados. Componer canciones fue durante cierto tiempo una afición que compartía con su hermano Giorgio, con el que colaboró inicialmente. Progresivamente, los temas que compone para otros cantantes, especialmente los que firma junto al profesor de música Michele Virano, residente también en Asti, van logrando éxito tras éxito en la voz de artistas como Adriano Celetano, Caterina Caselli o Patty Bravo.

Pero sólo en 1974, con 37 años, Conte decide plegar definitivamente la toga y convertirse en cantautor, el más singular e interesante de un país pródigo en ellos y que ‘patentó’ la expresión resultante de la fusión de los términos ‘cantante’ y ‘autor’. No es el éxito inmediato, por supuesto. Sus canciones son definitivamente suyas y ya no hará concesiones a la comercialidad. Asume que no es un cantante de multitudes y busca sólo disfrutar y vivir de la que es su auténtica pasión: la música. Naturalmente, lo consigue.

Para ese fin su ya manifiesta creatividad cuenta con un bagaje de cultura musical muy extenso y nada común:

- El ‘jazz’, su amor de adolescencia que nunca le abandonará, es la sólida base armónica y rítmica de la que parte.

- La propia canción italiana con toda su extraordinaria riqueza, en la que Domenico Modugno había introducido una revolución estilística de largo alcance.

- La canción de autor francesa, con Jacques Brel como principal referencia.

- La música Latinoamericana, fundamentalmente la argentina, con el tango y la milonga en vanguardia.

De modo progresivo Paolo Conte se transforma en un cantautor de culto, una especie de Tom Waits a la europea que, pese a sus obvias limitaciones vocales, seduce a los auditorios, primero en Francia, luego en Holanda y hoy en todas partes, incluso en Estados Unidos.

Este mes, quien quiera y pueda tiene la oportunidad de gozar de la experiencia de escucharlo en directo. Actuará el día 28 en Gerona y el 30 en Barcelona. Yo, lamentablemente, no podré disfrutar de tal privilegio.

‘Azzurro’, la canción que interpreta en el primer vídeo fue un éxito popular en la voz de Adriano Celentano en 1968 y ha llegado a convertirse en el himno extraoficial de la ‘squadra azzurra’, la selección italiana de fútbol. Para Conte es un final de actuación típico, ineludible, pues si la olvida el público se la exige invariablemente, como ocurrió en esta actuación en Ámsterdam.




Cerco l'estate tutto l'anno
e all'improvviso eccola qua.
Lei è partita per le spiagge
e sono solo quassù in città,
sento fischiare sopra i tetti
un aeroplano che se ne va.

Azzurro,
il pomeriggio è troppo azzurro
e lungo per me.
Mi accorgo
di non avere più risorse,
senza di te,
e allora
io quasi quasi prendo il treno
e vengo, vengo da te,
ma il treno dei desideri
nei miei pensieri all'incontrario va.

Sembra quand'ero all'oratorio,
con tanto sole, tanti anni fa.
Quelle domeniche da solo
in un cortile, a passeggiar...
ora mi annoio più di allora,
neanche un prete per chiacchierar...

[Estribillo]

Cerco un pò d'Africa in giardino,
tra l'oleandro e il baobab,
come facevo da bambino,
ma qui c'è gente, non si può più,
stanno innaffiando le tue rose,
non c'è il leone, chissà dov'è...

[Estribillo y final]


TRADUCCIÓN

Busco el verano todo el año/ Y de repente aquí está./ Ella se ha largado a la playa/ Y estoy solo aquí arriba en la ciudad,/ Siento zumbar sobre el tejado/ Un aeroplano que se va.

[Estribillo] Azul,/ La tarde es demasiado azul/ Y larga para mi./ Me noto/ como carente ya de recursos/ sin ti/ y entonces/ yo casi casi tomo el tren/ y voy voy hacia ti/ pero el tren de los deseos/ En mis pensamientos en sentido contrario va.

Parece cuando estaba en el oratorio,/ Con tanto sol, hace tantos años./ Aquellos domingos solitarios/ En un patio, paseando…/ Ahora me aburro más que entonces/Ni siquiera un cura para charlar…

[Estribillo]

Busco un poco de África en el jardín/ Entre el laurel y el baobab,/ Como hacía de pequeño,/ Pero aquí hay gente, ya no se puede,/ están regando tus rosas,/ No está el león, quién sabe dónde está…

[Estribillo y final]



En el segundo vídeo interpreta ‘Sotto le stelle del jazz’ ('Bajo las estrellas del jazz), una evocación de su pasión adolescente por una música que, como él relata, las chicas rechazaban y que causaba la misteriosa desaparición de la cubertería de plata doméstica.