Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos, pese a que, con mucha frecuencia, es la más valiosa.
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miércoles, 20 de febrero de 2013

Soan, o el renacimiento de la canción de autor francesa



Tras escuchar con detenimiento el disco de Soan 'Sous les yeux de Sophie' he llegado a la conclusión de que si Jacques Brel hubiera nacido en 1982 seguramente conmpondría y cantaría canciones como las que contiene este álbum, para mi lo mejor que escucho en muchos años de la canción francesa actual. Talento, intensidad, creatividad y potencia expresiva son las claves. Cada canción es diferente y su desarrollo, imprevisible; y las letras son muy originales, con toques surrealistas y lujo de neologismos. He aquí una muestra de este nuevo velor que ganó el concurso 'Nouvelle Star (una especie de OT francés) en 2009, pese a ser un cantautor de pies a cabeza. ¡Insólito!

sábado, 18 de junio de 2011

Jacques Canetti, el padrino de 'la chanson' (I)


Cuando se repasa la biografía de las figuras más interesantes e importantes de la música francesa de los años 50 y 60 -en los que 'la chanson' brilló en todo su esplendor- de modo inevitable se encuentra una referencia crucial, un hombre llamado Jacques Canetti. Él convenció a Georges Brassens, que sólo pretendía ser un compositor de canciones, de que cantase sus creaciones; él logró que Jacques Brel abandonase Bruselas y la gris seguridad del negocio de cartonería familiar para iniciar en París su extraordinaria aventura.


Jacques Brel ~ Quand on n'a que l'amour por FairPlayOnly

Jacques Canetti no sólo tenía un olfato extraordinario para detectar el talento allí donde se encontraba, incluso semioculto bajo la timidez y la autocrítica de sus portadores, sino que poseía la fe, el entusiasmo y la tenacidad necesarias para convertir sus corazonadas en evidencias incontestables, subrayadas generalmente por el éxito popular. Esa es la razón por la que constituye una figura ineludible a la hora de hablar del mejor momento histórico del que llegaría a ser un género de culto en todo el mundo: la Chanson, que, entre lo popular y lo literario, mostró que la canción popular no tiene por qué ser necesariamente estúpida y/o frívola.

Jacques era el hermano pequeño del escritor Elias Canetti, ganador del Nobel de Literatura de 1981. Como él, junto a su madre, vivió el extrañamiento de su Bulgaria natal para trasladarse sucesivamente a Austria, Suiza, Alemania, Gran Bretaña y Francia tras la muerte del padre, comerciante acomodado de origen sefardí (1).



Su pasión era la música y la primera manifestación de esa inclinación fue el jazz. Con apenas 20 años ya organiza giras de 'jazz hot' (2) por las ciudades universitarias y poco después es el primero en hacer actuar en Francia a figuras de la talla de Louis Armstrong, Duke Ellington o Cab Calloway.

Cuando en 1935, de regreso de un viaje a Alemania, el publicista Marcel Bleustein-Blanchet, por igual seducido e inquieto ante el rumbo que la radio ha tomado en el país gobernado por Adolf Hitler, decide crear Radio Cité nombra a Canetti director artístico. El nuevo concepto radiofónico, que incluye por primera vez en Francia un informativo diario, encuentra en las iniciativas de Canetti su necesario contrapeso de entretenimiento, especialmente a través de un programa-concurso de intérpretes de canciones que concentra la atención de la audiencia.



En Radio Cité, de la mano de su director artístico, lograrán al conocimiento y el reconocimiento popular dos figuras de la talla de Edith Piaf y del autor, compositor e intérprete (ACI) Charles Trenet. La Chanson despegaba.



En 1967, alcanzada la cima del éxito, Jacques Brel expresó su agradecimiento a Canetti, que le había apoyado sin desmayo durante sus primeros tres duros años de inicio en París de este modo: irónico: «Usted ha tenido el mérito de sacarme de mi agujero, pero, en suma, usted me ha dicho lo que era probablemente evidente y, como usrted era Canetti, eso me ha dado el impulso necesario para hacer lo que yo tenía ganas de hacer en mi fuero interno. ¡Es usted quien debe decirme gracias! Yo he hecho honor a su reputación de descubridor"

Aparte de los ya citados, la nómina de los descubiertos por Elías Canetti es tan extensa como brillante: Guy Béart, Serge Gainsbourg, Boris Vian, Francis Lemarque, Félix Leclerc, Mouloudji, Boby Lapointe, Anne Sylvestre, Maurice Fanon, Leny Escudero, Claude Nougaro, Jacques Higelin, Henri Salvador, Brigitte Fontaine, Serge Reggiani...

Continuará.

Pie de foto: Conjunción de talentos en casa de Canetti en 1970: De izquierda a derecha, Georges Brassens, Jacques Brel, el escritor Jean-Pierre Chabrol y Guy Beart.

Nota: Escribir sobre Jacques Canetti era un viejo propósito, aplazado siempre hasta ahora por la extensión que imaginaba que habría de tener. Lo inicio hoy sin una previsión aproximada de la extensión que alcanzará, pues no sólo tratará de Canetti, sino también de los artistas -algunos poco conocidos en Españas- que se beneficiaron de su labor entusiasta e incansable.

(1) La estirpe de los Canetti tiene su origen (y debe su apellido) en la judería de Cañete (Cuenca), población de la que Elías fue declarado Hijo Adoptivo.

(2) Jazz anterior a 1930

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domingo, 14 de febrero de 2010

Vigencia permanente de Jacques Brel



La figura y la obra del cantante y compositor belga Jacques Brel no cesa de crecer hasta agigantarse en el conocimiento de un público universal que, en muchos casos, nació despues de su muerte, ocurrida en 1978, a los 49 años. Los casi 32 transcurridos desde su desaparición han trasladado a todo el mundo la devoción por su talento interpretativo y sus canciones, muchas de ellas paradigmáticas de un arte -el de la canción popular- hoy sumido en la vulgaridad y la reiteración de clichés manidos.

Sus canciones sobrepasan, hasta la fecha, las cinco mil versiones, cantadas por casi dos mil intérpretes de 69 países, desde Francia (la más destacada, con 376 cantantes) hasta Jordania, última nación incorporada con una versión, pasando por lugares de Asia tan inesperados como Filipinas, Taiwan o Singapur. Ignoro si algún otro cantautor sigue teniendo tras su muerte tanto éxito, pero me parece harto improbable.

¿Cuál es la canción más versionada? La que seguramente estáis pensando: Ne me quitte pas.(910 versiones). Le siguen, entre las que reúnen tres dígitos, La chanson des vieux amants (337), Amsterdam (325), Quand on n'a que l'amour (279), Le moribond (229), Le plat pays (154), La valse à mille temps (138), La chanson de Jacky (109) y Les vieux (100). En cuanto a intérpretes es el actor y cantautor alemán Klaus Hoffmann quien bate el récord a gran distancia de cualquiera con 108 versiones. España, con 53 versiones, interpretadas en su mayor parte por catalanes, ocupa una modesta posición, por debajo de Alemania, Reino Unido, Holanda o Italia.

Todos estos datos están sacados de una web internacional dedicada a Jacques Brel y surgida hace cuatro años básicamente sobre dos pivotes, uno francés, 'Brel autrement dit', gestado por Rodolphe Guillo, y otro italiano, 'La chanson de Jacky', obra de Dino Gibertoni. Hace unos meses, por invitación de Rodolphe Guillo, me sumé a la iniciativa para desarrollar las páginas en español y contribuir al proyecto general, que, por ahora, se ha materializado en seis idiomas: francés, italiano, español, portugués, inglés y neerlandés. La iniciativa es, en sí misma, otra prueba irrefutable de la vigencia no sólo permanente sino también creciente del Grand Jacques. Ver web en español.

Mi contribución hasta ahora, aparte de la redacción de la biografía de Brel, común para todos los idiomas, y la aportación de algunas citas complementarias a las que ya existían, se ha centrado en la traducción de textos del italiano y el francés y la discusión con Guillo y Gibertoni sobre aspectos concretos del proyecto, que, en algún momento próximo, tendrá como referencia una única URL de acceso. Estoy especialmente satisfecho de mi colaboración en este proyecto porque, en lo sucesivo, la creciente demanda sobre Brel procedente de Latinoamérica tendrá una referencia en la lengua común.



El vídeo adjunto es elocuente a propósito de esa demanda. Se trata de una proyecto llevado a cabo en Perú bajo la dirección de Alberto Isola y con la interpetación de Marcela Pardón y Bruno Odar. Estrenado en 2004, el espectáculo-homenaje se reactivó el año pasado con ocasión del 80 aniversario del nacimiento del cantautor belga e incluye versiones originales, como la de La valse à mille temps del vídeo y adaptaciones en castellano.

La web internacional sobre Brel se complementa con un blog (pulsar aquí) que da cuenta puntual de las noticias que van surgiendo en relación con la huella indeleble de Brel.


jueves, 9 de octubre de 2008

Jacques Brel: 30 años de supervivencia en la memoria

Le plat pays (*)




Nunca he sido fan de nada ni de nadie, tal vez porque la incondicionalidad es un concepto que no barajo entre mis opciones vitales e intelectuales. Si lo hubiera sido, con toda probabilidad a estas alturas de la historia sólo quedaría un ídolo en el altar de mi hipotética devoción: Jacques Brel. Nadie como él conjugó la triple vertiente de escritor de canciones, compositor de sus músicas e intérprete de ellas con tal nivel de perfección y con tal grado de emoción y verdad como este cantautor belga, que no francés como creen tantos.

Hoy hace treinta años que murió en un hospital de París, a los 49 años, víctima de un cáncer de pulmón, el hombre que conmovió a las audiencias, arrastrándolas, como en un vertiginoso tobogán, de la exaltación hasta las lágrimas, de la ternura a la amargura, de la sonrisa a la melancolía. Y hoy, como entonces (cuando falleció llevaba algunos años retirado y tenía un solo pulmón), su recuerdo vive a través de la admiración de varias generaciones, que sucesivamente han hecho, deslumbradas, su descubrimiento.

Este breve texto no quiere ser otra cosa que una propuesta de exploración para quienes no conozcan (o quieran revisitar) la obra de este artista genial. En mi web podéis leer un ensayo sobre Jacques Brel y la traducción al castellano de un buen número de sus canciones.

Para un extenso repaso de sus interpretaciones en video pulsad aquí.

(*) Traducción de 'Le plat pays'
Con el mar del Norte como último terreno vago/ Y oleadas de dunas para detener las olas/ Y vagas rocas que las mareas desbordan/ Y que para siempre tienen el corazón en marea baja/ Con brumas infinitamente por venir/ Con el viento del este escuchadlo aguantar/ El llano país que es el mío
Con catedrales como únicas montañas/ Y negros campanarios como mástiles de cucaña/ Donde diablos de piedra descuelgan las nubes/ Con el hilo de los días como único viaje/ Y caminos de lluvia como único "buenas noches"/ Con el viento del oeste escuchadlo querer/ El llano país que es el mío
Con un cielo tan bajo que un canal se perdió/ Con un cielo tan bajo/ que hace la humildad/ Con un cielo tan gris que un canal se colgó/ Con un cielo tan gris que hay que perdonarle/ Con el viento del norte escuchadlo crujir/ El llano país que es el mío
Con Italia que bajaría por el Escalda/ Con Frida la Rubia cuando se convierte en Margot/ Cuando los hijos de noviembre nos vuelven en mayo/ Cuando la llanura está humeante y tiembla bajo julio/ Cuando el viento está en la risa cuando el viento está en el trigo/ Cuando el viento está al sur escuchadlo cantar/ El llano país que es el mío.

domingo, 14 de octubre de 2007

Paolo Conte: Un poeta de voz rota con un piano


No es fácil hablar de alguien tan excepcional, tan escasamente convencional, tan único como Paolo Conte. Se corre el riesgo de caer en la simplificación, en el lugar común, en el tópico siempre tentador sin llegar al tuétano de lo que este hombre singular, que apenas canta -en el sentido estricto del término-, es y significa dentro de la música.

De entrada hay que decir que uno se pierde más de la mitad de la belleza que Conte es capaz de comunicar si ignora lo que dicen sus letras. Es un poeta quien, sentado ante el piano, recita con su voz ronca nostalgias, pequeñas historias íntimas o generacionales, instantáneas frecuentemente tintadas de color sepia, con ironía, con ternura y, sobre todo, con fortuna y originalidad expresiva.

Paolo Conte (1937, Asti, Italia) era abogado en una familia de abogados. Componer canciones fue durante cierto tiempo una afición que compartía con su hermano Giorgio, con el que colaboró inicialmente. Progresivamente, los temas que compone para otros cantantes, especialmente los que firma junto al profesor de música Michele Virano, residente también en Asti, van logrando éxito tras éxito en la voz de artistas como Adriano Celetano, Caterina Caselli o Patty Bravo.

Pero sólo en 1974, con 37 años, Conte decide plegar definitivamente la toga y convertirse en cantautor, el más singular e interesante de un país pródigo en ellos y que ‘patentó’ la expresión resultante de la fusión de los términos ‘cantante’ y ‘autor’. No es el éxito inmediato, por supuesto. Sus canciones son definitivamente suyas y ya no hará concesiones a la comercialidad. Asume que no es un cantante de multitudes y busca sólo disfrutar y vivir de la que es su auténtica pasión: la música. Naturalmente, lo consigue.

Para ese fin su ya manifiesta creatividad cuenta con un bagaje de cultura musical muy extenso y nada común:

- El ‘jazz’, su amor de adolescencia que nunca le abandonará, es la sólida base armónica y rítmica de la que parte.

- La propia canción italiana con toda su extraordinaria riqueza, en la que Domenico Modugno había introducido una revolución estilística de largo alcance.

- La canción de autor francesa, con Jacques Brel como principal referencia.

- La música Latinoamericana, fundamentalmente la argentina, con el tango y la milonga en vanguardia.

De modo progresivo Paolo Conte se transforma en un cantautor de culto, una especie de Tom Waits a la europea que, pese a sus obvias limitaciones vocales, seduce a los auditorios, primero en Francia, luego en Holanda y hoy en todas partes, incluso en Estados Unidos.

Este mes, quien quiera y pueda tiene la oportunidad de gozar de la experiencia de escucharlo en directo. Actuará el día 28 en Gerona y el 30 en Barcelona. Yo, lamentablemente, no podré disfrutar de tal privilegio.

‘Azzurro’, la canción que interpreta en el primer vídeo fue un éxito popular en la voz de Adriano Celentano en 1968 y ha llegado a convertirse en el himno extraoficial de la ‘squadra azzurra’, la selección italiana de fútbol. Para Conte es un final de actuación típico, ineludible, pues si la olvida el público se la exige invariablemente, como ocurrió en esta actuación en Ámsterdam.




Cerco l'estate tutto l'anno
e all'improvviso eccola qua.
Lei è partita per le spiagge
e sono solo quassù in città,
sento fischiare sopra i tetti
un aeroplano che se ne va.

Azzurro,
il pomeriggio è troppo azzurro
e lungo per me.
Mi accorgo
di non avere più risorse,
senza di te,
e allora
io quasi quasi prendo il treno
e vengo, vengo da te,
ma il treno dei desideri
nei miei pensieri all'incontrario va.

Sembra quand'ero all'oratorio,
con tanto sole, tanti anni fa.
Quelle domeniche da solo
in un cortile, a passeggiar...
ora mi annoio più di allora,
neanche un prete per chiacchierar...

[Estribillo]

Cerco un pò d'Africa in giardino,
tra l'oleandro e il baobab,
come facevo da bambino,
ma qui c'è gente, non si può più,
stanno innaffiando le tue rose,
non c'è il leone, chissà dov'è...

[Estribillo y final]


TRADUCCIÓN

Busco el verano todo el año/ Y de repente aquí está./ Ella se ha largado a la playa/ Y estoy solo aquí arriba en la ciudad,/ Siento zumbar sobre el tejado/ Un aeroplano que se va.

[Estribillo] Azul,/ La tarde es demasiado azul/ Y larga para mi./ Me noto/ como carente ya de recursos/ sin ti/ y entonces/ yo casi casi tomo el tren/ y voy voy hacia ti/ pero el tren de los deseos/ En mis pensamientos en sentido contrario va.

Parece cuando estaba en el oratorio,/ Con tanto sol, hace tantos años./ Aquellos domingos solitarios/ En un patio, paseando…/ Ahora me aburro más que entonces/Ni siquiera un cura para charlar…

[Estribillo]

Busco un poco de África en el jardín/ Entre el laurel y el baobab,/ Como hacía de pequeño,/ Pero aquí hay gente, ya no se puede,/ están regando tus rosas,/ No está el león, quién sabe dónde está…

[Estribillo y final]



En el segundo vídeo interpreta ‘Sotto le stelle del jazz’ ('Bajo las estrellas del jazz), una evocación de su pasión adolescente por una música que, como él relata, las chicas rechazaban y que causaba la misteriosa desaparición de la cubertería de plata doméstica.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Un progreso a celebrar

Casi cada día se gana y/o se pierde una batalla por la libertad en Internet. Es una lucha dura y en ocasiones despiadada, como cuando en Estados Unidos un ama de casa ignorante de todo lo relacionado con el uso de la red de redes fue procesada bajo la acusación de haber bajado a su ordenador ocho canciones, ‘delito’ por el que tendría que abonar nada menos que ¡6.000 dólares!

En los últimos tiempos se viene imponiendo, lenta pero firmemente, la razón, el sentido común y, sobre todo, la conciencia de que el progreso tecnológico tiene consecuencias irreversibles sobre los usos y costumbres sociales y también sobre las modalidades de recaudación de determinadas actividades.

En España, en noviembre de 2006 una juez de Santander exoneró de toda culpa a un usuario de la red acusado de descargar en su ordenador música obtenida gratuitamente mediante un sistema p2p. La razón es bien simple: tal actividad no puede ser considerada delictiva si no existe ánimo de lucro.

En Estados Unidos, un juez federal de Nueva York dictaminó que la ASCAP no podía reclamar derechos de reproducción sobre las descargas musicales en Internet, dado que tal reproducción carece de carácter público. Elemental, de nuevo.

Hoy quisiera celebrar de un modo especial que los gestores de blogmusik.net (hoy deezer.com), que se vieron obligados a cerrar el pasado mes de febrero por una demanda de la sociedad de gestión de derechos de autor francesa SACEM han llegado a un acuerdo con ésta y otras similares que les permite continuar su actividad bajo el manto de la legalidad.

Ese progreso, que es de esperar se extienda a otras iniciativas que en la actualidad permanecen acosadas por acusaciones injustificables, nacidas del prejuicio, la avaricia y el rechazo a los nuevos usos que Internet viene consagrando, constituye un gran paso.

Para celebrarlo, Toda Esa Música cuenta a partir de hoy con un podcast de Deezer.com con el que se puede disfrutar gratuitamente de un total de 20 de las mejores canciones de Jacques Brel. La razón de que sea precisamente Brel, además de mi confesa debilidad por su genio, es que, a nivel europeo, la política de demandar judicialmente por la reproducción de determinadas obras en Internet (en este caso creo recordar que se trataba de letras de canciones) se inició en Francia a bombo y platillo a instancias de los herederos de Brel en 1996.

La víctima fue entonces un estudiante de telecomunicaciones, admirador del cantautor, que reproducía en su web personal los textos de algunas canciones y que se vio obligado a cerrarla por decisión del juez, que apreció una vulneración de los derechos de autor. Yo mismo, que tengo en mi web Tierra de Nadie un buen puñado de canciones de Brel con su traducción al castellano he estado temiendo que me llegase algún día una demanda, aunque parece que la ofensiva legal –que ha persistido- se ha limitado al área francófona.

Disfrutadlo (lado derecho de la página). Suena bastante bien.


domingo, 8 de abril de 2007

Jacques Brel: 78 años



De seguir vivo, Jacques Brel (1929-1978) habría cumplido hoy 78 años. Muerto a los 49 a causa de un cáncer de pulmón, su desaparición nos dejó en cierta orfandad a cuantos admirabamos su inmenso talento de músico e intérprete, su excelencia como compositor, letrista y cantante, su extraordinaria honestidad artística

Pero queda la música, como canta Luis Eduardo Aute, uno de sus innumerables e incondicionales admiradores.

Y la letra. “Amsterdam”, la principal ‘pièce de résistance’ de su repertorio de pequeñas obras maestras, es una canción apenas concebible en nuestros días. Se trata de una mera (que no simple) descripción y es en realidad un poema que, potenciado por una música que crece en intensidad y ritmo hasta el final, electrizaba a los auditorios y les hacía estallar en una ovación interminable.

En el puerto de Amsterdam/ Hay marinos que cantan/ Los sueños que les asedian/ A lo ancho de Amsterdam/ En el puerto de Amsterdam/ Hay marinos que duermen/ Como estandartes/ A lo largo de riberas sombrías/ En el puerto de Amsterdam/ Hay marinos que mueren/ Llenos de cerveza y de dramas/ Con las primeras luces/ Pero en el puerto de Amsterdam/ Hay marinos que nacen/ En el calor espeso/ De languideces oceanas.

En el puerto de Amsterdam/ Hay marinos que comen/ En manteles demasiado blancos/ Pescados chorreantes/ Os muestran unos dientes/ Como para mascar la fortuna/ Para hacer menguar la luna/ Para tragar unas amarras/ Y se huele el bacalao/ Hasta en el corazón de las patatas fritas/ Que sus gruesas manos invitan/ A convertirse en más/ Luego se alzan riendo/ Con un ruido de tempestad/ Se reabrochan la bragueta/ Y eructando se van.

En el puerto de Amsterdam/ Hay marinos que bailan/ Frotándose la panza/ Con la de las mujeres/ Y giran y bailan/ Como soles escupidos/ En el sonido desgarrado/ De un acordeón rancio/ Se tuercen el cuello/ Para oirse mejor reir/ Hasta que de pronto/ El acordeón expira/ Entonces con un gesto grave/ Entonces con la mirada orgullosa/ Devuelven a su holandesa/ Hasta la plena luz.

En el puerto de Amsterdam/ Hay marinos que beben/ Y que beben y rebeben/ Y que rebeben aún/ Beben a la salud/ De las putas de Amsterdam/ De Hamburgo o de otros sitios/ En fin beben por las damas/ Que les dan su bonito cuerpo/ Que les dan su virtud/ Por una pieza de oro/ Y cuando han bebido bien/ Se plantan nariz al cielo/ Se limpian los mocos en las estrellas/ Y orinan como yo lloro/ sobre las mujeres infieles.
En el puerto de Amsterdam.
En el puerto de Amsterdam.


miércoles, 7 de febrero de 2007

Juliette Gréco: 80 años

Gréco tiene miliones en la voz, millones de poemas.
Jean-Paul Sartre

Hoy cumple 80 años Juliette Gréco, un monumento vivo de la mejor canción francesa. La suya ha sido una larga, densa e intensa carera artística en la música, el cine y el teatro desde que, casi adolescente, se convirtiera en la niña mimada de la intelectualidad parisina de la posguerra, hasta el punto de ser conocida como ‘la musa del existencialismo’.
En la proximidad de escritores de la talla de Sartre, Camus, Mauriac, Queneau o Lafforgue la natural inclinación artística de la joven encontró un referente imprescindible de exigencia intelectual y artística para la elección de las canciones a interpretar que ha sido clave en su dilatada y ejemplar trayectoria. Fue precisamente Sartre quien, paternalmente, le indicó algunos poemas que podría cantar y la encaminó hacia el compositor ideal para hacerlo: Joseph Kosma.



El fino olfato que generó la dama de negro (un vestido largo y sobrio de ese color ha sido siempre su ‘uniforme’ de combate en los escenarios) le ha conducido siempre a seleccionar aquello que realmente brillaba con luz propia y original entre la vulgaridad en la que siempre ha sido generosa la canción popular. A los poemas musicados no tardaron en relevarlos las canciones de poetas-músicos, señaladamente Jacques Brel, Boris Vian, Leo Ferré o Serge Gainsbourg.
Con su criterio poético y su espíritu libertario la ya octogenaria gran dama de la canción francesa ha construido un repertorio ejemplar. Sólido, bello, sensible, sensual. Un repertorio Gréco. Porque no hay nadie igual ni comparable a ella.
En 2003, a los 77 años, la artista, que había frenado su ritmo tras sufrir un infarto sobre el escenario en mayo de 2001, presentó un disco (*), coherente con su trayectoria, en el que introducía catorce canciones firmadas por algunos de los más recientes herederos de la mejor canción francesa como Benjamín Biolay o Miossec. En él sigue estando la mejor Gréco, la que ‘dice’ la canción como nadie.



El título de ese disco es también un homenaje a un ‘rara avis’ de la canción francesa, Gérard Manset, de quien reproduce parte de un poema que reza “Aimez-vous les uns les autres ou bien disparaissez” (“amaos los unos a los otros o desapareced”). En declaraciones a ‘L’Humanité’ con ocasión de la presentación de ese disco en el Olympia Juliette justificó así la elección de tal título:
“Si no hay amor, respeto, sorpresa, maravillamiento, no hay nada en absoluto. Estamos haciendo una generación de gente que no se ven más que en el espejo. No miran a su alrededor. Están cada vez más solos, son cada vez más desconfiados, cada vez más inquietos. No desesperados, pero sin esperanza, lo que les conduce a convertirse en desesperados cualquier día. Yo estoy inquieta por ese mundo. Mi hija pequeña tiene la intención de tener un niño. Yo me pregunto qué mundo encontrará esa criatura.”
¿Cómo no compartir esa inquietud a la vista del signo oscuro de los tiempos?
Bon anniversaire, Juliette.



(*) En diciembre de 2006 ha publicado un nuevo disco, ‘Le temps d’une chanson’, esta vez con los clásicos ineludibles de la canción francesa.

martes, 7 de noviembre de 2006

Jacques Brel: Los toros y los hombres




Cuando hice mi pequeño homenaje a Brassens con ocasión del XXV aniversario de su muerte ya intuía que me iba a ser inevitable, tarde o temprano, hacer lo propio con mi admirado Jacques Brel, de cuya desaparición se cumplieron el pasado 9 de octubre 28 años. La canción que aquí interpreta (*) no está entre las más conocidas y creo que debe corregirse ese error.

En especial los españoles deberíamos considerar detenidamente esta sátira que no sólo alcanza a la ‘fiesta’ nacional por excelencia sino a la condición humana en su totalidad, a la crueldad innata de la especie.

Brel culmina su canción aludiendo a guerras y batallas: Cartago, Waterloo y Verdun. Hoy tal vez lo haría refiriéndose a Srebrenica, Ruanda e Irak, por citar sólo algunas muestras recientes de la inextinguible brutalidad del ‘homo sapiens’.

Siguiendo a Brel, ¿nos perdonarían los toros si supieran que somos incluso más crueles con nuestros semejantes que con ellos? Pero la pregunta que la canción aparentemente 'divertida' del gran maestro nos plantea -no nos engañemos- es si podemos perdonarnos nosotros mismos (todos, porque ni la estupidez ni el miedo son inocentes).

Les toros s'ennuient le dimanche
Quand il s'agit de courir pour nous.
Un peu de sable du soleil et des planches
Un peu de sang pour faire un peu de boue.
C'est l'heure où les épiciers
se prennent pour Don Juan.
C'est l'heure où les Anglaises
se prennent pour Montherlant.

Ah! Qui nous dira à quoi ça pense
Un toro qui tourne et danse
Et s'aperçoit soudain qu'il est tout nu.
Ah! Qui nous dira à quoi ça rêve
Un toro dont l'œil se lève
Et qui découvre les cornes des cocus.

Les toros s'ennuient le dimanche
Quand il s'agit de souffrir pour nous.
Voici les picadors et la foule se venge.
Voici les toreros et la foule est à genoux
C'est l'heure où les épiciers
se prennent pour Garcia Lorca.
C'est l'heure où les Anglaises
se prennent pour la Carmencita.

Les toros s'ennuient le dimanche
Quand il s'agit de mourir pour nous
Mais l'épée va plonger et la foule se penche.
Mais l'épée a plongé et la foule est debout
C'est l'instant de triomphe où les épiciers
se prennent pour Néron.
C'est l'instant de triomphe où les Anglaises
se prennent pour Wellington

Ah! Est-ce qu'en tombant à terre
Les toros rêvent d'un enfer
Où brûleraient hommes et toreros défunts?
Ah! Ou bien à l'heure du trépas
Ne nous pardonneraient-ils pas
En pensant à Carthage Waterloo et Verdun?
Verdun

Traducción:

Los toros se inquietan el domingo/ Cuando se trata de correr para nosotros./ Un poco de arena, de sol y de tablas,/ Un poco de sangre para hacer un poco de barro./ Es la hora en que los tenderos/ Se toman por Don Juan./ Es la hora en que los ingleses/ Se toman por Montherlant
¡Ah! Quién nos dirá en qué piensa/ Un toro que gira y danza/ Y que descubre de pronto que está totalmente desnudo./ ¡Ah! Quién nos dirá con qué sueña/ unn toro cuyo ojo se alza/ y que descubre los cuernos de los cornudos.
Los toros se inquietan el domingo/ cuando se trata de sufrir para nosotros:/ He aquí el picador y la multitud se venga./ He aquí los toreros y la multitud se arrodilla./ Es la hora en que los tenderos/ Se toman por García Lorca./ Es la hora en que los ingleses/ Se toman por la Carmencita.
Los toros se inquietan el domingo/ Cuando se trata de morir por nosotros/ Pero la espada va a hundirse y la multitud se inclina/ Pero la espada se ha hundido y la multitud está en pie./ Es el instante de triunfo en que/ Los tenderos se toman por Nerón. /Es el instante de triunfo en que/ Los ingleses se toman por Wellington.
¡Ah! ¿Tal vez al caer a tierra/ los toros sueñan con un infierno/ En el que arderán hombres y toreros difuntos?/ ¿O bien a la hora de la muerte/ No nos perdonarán/ Pensando en Cartago, Waterloo y Verdun./ Verdun.

(*) La actuación tuvo lugar en 1964 en el restaurante Het Huis de Bergen (Holanda).

Más información sobre Jacques Brel (en castellano).