Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos, pese a que, con mucha frecuencia, es la más valiosa.
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sábado, 18 de junio de 2011

Jacques Canetti, el padrino de 'la chanson' (I)


Cuando se repasa la biografía de las figuras más interesantes e importantes de la música francesa de los años 50 y 60 -en los que 'la chanson' brilló en todo su esplendor- de modo inevitable se encuentra una referencia crucial, un hombre llamado Jacques Canetti. Él convenció a Georges Brassens, que sólo pretendía ser un compositor de canciones, de que cantase sus creaciones; él logró que Jacques Brel abandonase Bruselas y la gris seguridad del negocio de cartonería familiar para iniciar en París su extraordinaria aventura.


Jacques Brel ~ Quand on n'a que l'amour por FairPlayOnly

Jacques Canetti no sólo tenía un olfato extraordinario para detectar el talento allí donde se encontraba, incluso semioculto bajo la timidez y la autocrítica de sus portadores, sino que poseía la fe, el entusiasmo y la tenacidad necesarias para convertir sus corazonadas en evidencias incontestables, subrayadas generalmente por el éxito popular. Esa es la razón por la que constituye una figura ineludible a la hora de hablar del mejor momento histórico del que llegaría a ser un género de culto en todo el mundo: la Chanson, que, entre lo popular y lo literario, mostró que la canción popular no tiene por qué ser necesariamente estúpida y/o frívola.

Jacques era el hermano pequeño del escritor Elias Canetti, ganador del Nobel de Literatura de 1981. Como él, junto a su madre, vivió el extrañamiento de su Bulgaria natal para trasladarse sucesivamente a Austria, Suiza, Alemania, Gran Bretaña y Francia tras la muerte del padre, comerciante acomodado de origen sefardí (1).



Su pasión era la música y la primera manifestación de esa inclinación fue el jazz. Con apenas 20 años ya organiza giras de 'jazz hot' (2) por las ciudades universitarias y poco después es el primero en hacer actuar en Francia a figuras de la talla de Louis Armstrong, Duke Ellington o Cab Calloway.

Cuando en 1935, de regreso de un viaje a Alemania, el publicista Marcel Bleustein-Blanchet, por igual seducido e inquieto ante el rumbo que la radio ha tomado en el país gobernado por Adolf Hitler, decide crear Radio Cité nombra a Canetti director artístico. El nuevo concepto radiofónico, que incluye por primera vez en Francia un informativo diario, encuentra en las iniciativas de Canetti su necesario contrapeso de entretenimiento, especialmente a través de un programa-concurso de intérpretes de canciones que concentra la atención de la audiencia.



En Radio Cité, de la mano de su director artístico, lograrán al conocimiento y el reconocimiento popular dos figuras de la talla de Edith Piaf y del autor, compositor e intérprete (ACI) Charles Trenet. La Chanson despegaba.



En 1967, alcanzada la cima del éxito, Jacques Brel expresó su agradecimiento a Canetti, que le había apoyado sin desmayo durante sus primeros tres duros años de inicio en París de este modo: irónico: «Usted ha tenido el mérito de sacarme de mi agujero, pero, en suma, usted me ha dicho lo que era probablemente evidente y, como usrted era Canetti, eso me ha dado el impulso necesario para hacer lo que yo tenía ganas de hacer en mi fuero interno. ¡Es usted quien debe decirme gracias! Yo he hecho honor a su reputación de descubridor"

Aparte de los ya citados, la nómina de los descubiertos por Elías Canetti es tan extensa como brillante: Guy Béart, Serge Gainsbourg, Boris Vian, Francis Lemarque, Félix Leclerc, Mouloudji, Boby Lapointe, Anne Sylvestre, Maurice Fanon, Leny Escudero, Claude Nougaro, Jacques Higelin, Henri Salvador, Brigitte Fontaine, Serge Reggiani...

Continuará.

Pie de foto: Conjunción de talentos en casa de Canetti en 1970: De izquierda a derecha, Georges Brassens, Jacques Brel, el escritor Jean-Pierre Chabrol y Guy Beart.

Nota: Escribir sobre Jacques Canetti era un viejo propósito, aplazado siempre hasta ahora por la extensión que imaginaba que habría de tener. Lo inicio hoy sin una previsión aproximada de la extensión que alcanzará, pues no sólo tratará de Canetti, sino también de los artistas -algunos poco conocidos en Españas- que se beneficiaron de su labor entusiasta e incansable.

(1) La estirpe de los Canetti tiene su origen (y debe su apellido) en la judería de Cañete (Cuenca), población de la que Elías fue declarado Hijo Adoptivo.

(2) Jazz anterior a 1930

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lunes, 11 de octubre de 2010

Georgette Lemaire: 'Le temps des cerises'



La letra fue escrita por Jean-Baptiste Clément en 1866 y la música por Antoine Renard en 1868. Dedicada por su autor a una efermera muerta en la brutal represión de la Semana Sangrienta que aplastó la insurrección de La Comuna de París, siempre ha quedado vinculada a aquella efeméride lamentable. En tanto que 'canción histórica' ha conocido innumerables interpretaciones, pero tal vez la mejor sea la que realizó Georgette Lemaire, pese a que entre los competidores los haya de la talla de Juliette Greco, Yves Montand, Charles Trenet o Nana Mouskouri.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

El ego ausente

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.
Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.

Este sencillo poema (conjunto de coplas a fin de cuentas) al parecer lo dirigió Manuel Machado al poeta Jorge Guillén (supongo que no fue al cubano Nicolás Guillén, pese a que le cuadraría mejor, pero vaya usted a saber). Manuel y Antonio Machado eran hijos de un folclorista andaluz, llamado como el segundo, en gran medida precursor de estudiosos más recientes de los usos, las costumbres y las músicas populares. Y no cabe dudar que la actividad del padre dejó profunda huella en ambos hijos (*).

El tema de la eternidad y el anonimato en la canción popular ha sido utilizado recientemente en Internet por quienes defienden el derecho a intercambiarse música sin ninguna restricción. Personalmente, no creo que el poema tenga mucho que ver con el tema de los derechos de autor, pero, como dijo el fraile, todo es bueno para el convento…

De lo que aquí se habla es de la gloria anónima de ciertos autores, populares o cultos. La literatura está repleta de romances y poemas anónimos, pero también de obras más largas y enjundiosas cuya autoría se ignora o discute estérilmente todavía. En ocasiones sus autores optaron deliberadamente por el anonimato, otras veces fueron su modestia o el azar los que dictaron el olvido. “…Y cuando las canta el pueblo ya nadie sabe el autor”.

Me viene a la memoria un juglar contemporáneo, ya desaparecido (2003), que decidió permanecer al margen del mercado y algunas de cuyas canciones alcanzaron una notable popularidad sin que nadie, salvo los más próximos a su círculo, conociera su autoría. Se trata de Chicho Sánchez Ferlosio, hermano del escritor (Rafael), cuya identidad se ha salvado del olvido merced a una película de Fernando Trueba -“Mientras el cuerpo aguante" (1982)- y el agradecido homenaje de Amancio Prada en su disco “Hasta otro día, Chicho” (2005).

Dudo que a Chicho le importase un ardite la ‘pequeña inmortalidad’ que le brinda póstumamente la admiración de sus prójimos. Yo, que tuve el privilegio de oirle en privado y soporté con humildad que me corrigiera unos acordes de la canción 'Caminando', del brasileño Geraldo Vandré, también intenté modestamente en su día rescatarle del olvido limpiando de ruidos y remasterizando un buen puñado de las canciones del único disco que grabó, 'A contratiempo' (1978), y que careció casi absolutamente de difusión. Al parecer ha sido reeditado en 2007.

Charles Trenet, al que en cierta medida cabe considerar como el padre de la canción de autor francesa, compartía ese sentimiento de sublimación artística en el anonimato, ese deseo de que sus canciones no se olvidasen aún a costa de ser olvidado. Así lo expresó en su canción 'L'âme des poétes'.





Longtemps, longtemps, longtemps
Après que les poètes ont disparu
Leurs chansons courent encore dans les rues
La foule les chante un peu distraite
En ignorant le nom de l'auteur
Sans savoir pour qui battait son coeur
Parfois on change un mot, une phrase
Et quand on est à court d'idées
On fait la la la la la la
La la la la la lé

Longtemps, longtemps, longtemps
Après que les poètes ont disparu
Leurs chansons courent encore dans les rues
Un jour, peut-être, bien après moi
Un jour on chantera
Cet air pour bercer un chagrin
Ou quelqu'heureux destin
Fera-t-il vivre un vieux mendiant
Ou dormir un enfant?
Tournera-t-il au bord de l'eau
Au printemps sur un phono?

Longtemps, longtemps, longtemps
Après que les poètes ont disparu
Leur âme légère, c'est leurs chansons
Qui rendent gais, qui rendent tristes
Filles et garçons
Bourgeois, artistes
Ou vagabonds.

Traducción:
Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo/ después de que los poetas han desaparecido/ sus canciones corren aún por las calles./ La multitud las canta un poco distraída/ ignorando el nombre del autor,/ sin saber por quién latía su corazón./ A veces cambian una palabra, una frase/ y cuanto faltan las ideas/ hacen la la la la…

Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo/ después de que los poetas han desaparecido/ sus canciones corren aún por las calles./ Un día, quizás, mucho después de mi/ un día se cantará/ este aire para mecer una pena/ o algún feliz destino,/ ¿hará vivir a un viejo mendigo/ o dormir a un niño?/ ¿Volverá al borde del agua/ en primavera en un disco?

Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo/ después de que los poetas han desaparecido/ su alma ligera es sus canciones/ que ponen alegres, que ponen tristes/ a chicas y chicos/ burgueses, artistas/ o vagabundos.