Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos, pese a que, con mucha frecuencia, es la más valiosa.
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lunes, 18 de mayo de 2009

Mario Benedetti: Mucho más que uno

A Javier Ortiz, in memoriam (*)

Cada día se hace más difícil escribir desde la ineludible melancolía que produce constatar que, poco a poco pero implacablemente, van desapareciendo valiosos referentes individuales de dignidad y coherencia que han aportado a nuestras vidas una tenue luz de esperanza y -frente a tanto fracaso y tanta traición- un bálsamo contra la soledad y la frustración.

Por eso, más que escribir sobre Mario Benedetti, fallecido ayer, a los 88 años, en Montevideo, quiero que sean sus versos los que hoy nos hablen desde su alegría de vivir, enarbolada frente al balance apabullante del dolor, y su nunca desmentida esperanza antropológica, afirmada a despecho de las fatales evidencias de nuestro tiempo.


DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

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POR QUÉ CANTAMOS


Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida nada mas que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos

Si los nuestros quedaron sin abrazo
la patria casi muerta de tristeza
y el corazón del hombre se hizo añicos
antes de que explotara la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos

Cantamos porque el río esta sonando
y cuando el río suena, suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

Si fuimos lejos como un horizonte
si aquí quedaron arboles y cielo
si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por qué cantamos

Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza

cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo, en aquel fruto,
cada pregunta tiene su respuesta.

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CREDO

De pronto uno se aleja
de las imágenes queridas
amiga
quedás frágil en el horizonte
te he dejado pensando en muchas cosas
pero ojalá pienses un poco en mí

vos sabés
en esta excursión a la muerte
que es la vida
me siento bien acompañado
me siento casi con respuestas
cuando puedo imaginar que allá lejos
quizá creas en mi credo antes de dormirte
o te cruces conmigo en los pasillos del sueño

está demás decirte que a esta altura
no creo en predicadores ni en generales
ni en las nalgas de miss universo
ni en el arrepentimiento de los verdugos
ni en el catecismo del confort
ni en el flaco perdón de dios

a esta altura del partido
creo en los ojos y las manos del pueblo
en general
y en tus ojos y tus manos
en particular.

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NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora,
ni nunca
no te salves

no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

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TE QUIERO

Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.


DESAPARECIDOS Mario Benedetti - Daniel Viglietti



(*) La muerte del periodista y amigo Javier Ortiz el pasado 28 de abril me sorprendió metido en la batalla final de una larga guerra cuyos sórdidos detalles no hacen al caso (tal vez los dé algún día, cuando toque hablar del periodismo y sus miserias). Como consecuencia, no tuve ni el tiempo ni el estado de ánimo adecuado para escribir sobre él. Javier fue uno de los referentes a los que aludo en el primer párrafo y dedicarle este post es un tributo muy insuficiente, que será preciso ampliar. Por alguna razón, más bien obvia, la muerte de Benedetti y la suya se han asociado en mi mente. Ambos fueron resistentes insobornables, defensores de las libertades y del progreso moral y material de la Humanidad. Ambos afrontaron la acusación de parcialidad, formulada desvergonzadamente por los falsos 'neutrales' y 'objetivos', y ambos han dejado un rastro de luz en todo lo escrito que constituye una invitación implícita a no ser cómplices mudos de las fuentes del horror.


jueves, 25 de enero de 2007

Moustaki, escritor



Yo soy tu, yo soy yo, soy quien se me parece
Y me parezco a aquellos que hacen juntos el camino
Para buscar alguna cosa y para cambiar la vida
En lugar de morir por un sueño insatisfecho.

(De “Je suis un autre”)

Un gran letrista de canciones no es necesariamente un buen escritor. Son muchos los profesionales de la canción que lo saben o lo intuyen. Debe ser por eso por lo que se abstienen generalmente de escribir otra cosa que canciones, o acaso poemas que nunca llegan demasiado lejos. El arte de la canción, limitada en su duración y siempre bajo una férula firme en su métrica y rima para que ‘funcione’, es -como subrayaba Jacques Brel- un arte menor. El corsé es demasiado estrecho para permitir las libertades que requeriría una genuina ambición artística.

¿Pero qué ocurre con lo que se queda en el tintero, con todo aquello que a la vocación creativa del compositor le gustaría contar y que no admite el estrecho margen que ofrece una canción? Georges Moustaki lo convierte en relato. Sus libros tienen menos éxito que sus discos, pero llegan a un público que no necesariamente está interesado en el cantante-compositor y en su mundo.

Siete cuentos fronterizos es el tercer libro del meteco por excelencia (Le méteque fue su primer éxito en 1969). En 1973 publicó en colaboración con la periodista Mariella Righini Questions à la chanson (Preguntas a la canción), que constituye una reflexión en cierta medida amarga acerca del ‘show business’. “El show -escribe- es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos del business”.

En 1988 aparece Les filles de la memoire (Las hijas de la memoria, como calificaba la literatura griega a las musas), libro autobiográfico, presidido por la ternura, en el que evoca su infancia y sus influencias, entre las que destaca Georges Brassens, su amigo, de quien toma el nombre (el real era Yussef) y a quien dedicará la canción Les amis de Georges. El brasileño Jorge Amado, autor del prefacio del libro, es otro de los referentes. A su través conoció el cantautor la música brasileña, a la que desde entonces regresa periódicamente.

En Siete cuentos fronterizos (el título original en francés sería más justo: Siete cuentos del país de enfrente), que acaba de ver la luz en castellano y catalán, Moustaki ahonda en una herida que le acompaña desde su infancia: la guerra interminable en Oriente próximo.

Nacido en la mítica ciudad egipcia de Alejandría (ver biografía) en tiempos en que el país se hallaba bajo dominio británico, hijo de un librero judío sefardita procedente de la isla griega de Corfú, se crió en un ambiente cosmopolita y feliz. En su ciudad coexistían sin conflicto variedad de lenguas, culturas y religiones. Él, por influencia de la francofilia paterna, recibió su educación en francés y Francia (París, para ser más exactos) se convirtió prontamente en el centro del que siempre ha partido aquí o allá, en su eterno vagabundeo de ciudadano del mundo.

A Moustaki le duele personalmente la tragedia de Oriente próximo. Su utopía personal, que tiene al individuo como centro y subraya que todo nos une como hombres más allá de lo que nos puedan separar las naciones, las ideologías, la fe o los intereses, se enfrenta a la dura realidad desde la parábola. Eso es lo que son los cuentos de su libro: parábolas que abren agujeros en los muros, transforman a Abraham en Ibrahim y hablan de la fatalidad generada por el odio, que nace a su vez del prejuicio, la ignorancia o el malentendido.

La crítica francesa dirige este libro a los lectores jóvenes. Yo creo que no hay edades para sumergirse en estos breves relatos nacidos de la sentida reflexión sobre una realidad que a todos nos golpea y sobre la condición humana, que, lejos de aprender las amargas lecciones de la historia, parece siempre dispuesta a un brutal baño de sangre.

P. S.: En el vídeo, Moustaki interpreta 'Sans la nommer' (Sin nombrarla), un homenaje a la Revolución Permanente.

miércoles, 17 de enero de 2007

Simplemente Serrat

Serrat, sí. Joan Manuel Serrat, ‘el noi del Poble Sec’, el 'nano', doctor honoris causa por la Universidad Complutense, catalán sin complejos anticastellanistas ni corazón 'partío'. Del Barça de toda la vida.

Serrat, porque ha sido es y seguirá siendo el más grande los cantautores de la península y ama la libertad antes, durante y después de sufrir las consecuencias de que se la negaran.

Hoy, Serrat. Porque esta canción, sobre el poema del malogrado Miguel Hernández, la siento como propia y porque viene a cuento del cuento que cuentan los liberticidas.

Libertad: Cuántas mentiras y traiciones perpetran en tu nombre quienes abusan de tu existencia.